¿Es posible negar el coronavirus con casi 1 millón de fallecidos?

Desde marchas anticuarentena hasta varios factores sicológicos, son algunas de las explicaciones al rechazo de una parte de la población
a la pandemia.

Protestas

Las razones de los movimientos negacionistas tienen que ver con razones sicológicas.

Agencias

POR:
Portafolio
septiembre 04 de 2020 - 09:51 p. m.
2020-09-04

En el mundo hay 26,4 millones de contagios y, al cierre de esta edición, 870.477 fallecidos. Al menos 188 países han informado de casos en sus territorios, y la mayoría han visto sus UCI llenar su capacidad con infectados de coronavirus. A pesar de que estas evidencias son irrefutables para la mayoría, hay un gran número de personas que aún niegan la existencia de la covid-19.

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Prueba de ello son las marchas multitudinarias que se han visto recientemente en el mundo, con focos en EE. UU., Francia, España o, la última, en Berlín, que el fin de semana pasado reunió a más de 17.000 personas e incluso intentó tomar el Parlamento.

Hay varias razones detrás de los movimientos negacionistas, las cuales, según los expertos, no tienen que ver con nivel de estudios, estrato social o posición geográfica, sino que se relacionan con aspectos sicológicos, sociales e incluso de tinte políticos.

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Este último aspecto es el que quizá más se ha visto reflejado en Colombia y otros países de Latinoamérica, con protestas en contra de las cuarentenas y las restricciones a las libertades por las medidas necesarias para proteger la salud.

Según Diego Mauricio Aponte, médico psiquiatra y filósofo de la U. Externado, es un tipo de negacionismo que en Colombia también se ha visto con verdades históricas como el conflicto o el paro. “Es un movimiento consciente y deliberado, que muestra una posición política de negacionismo. Es una respuesta a la percepción de represión y de limitación de libertades. Estas personas quizá saben que existe, pero deben alinearse con el discurso y eso les lleva a negar la realidad. Es una reivindicación”.

En este grupo se puede incluir tanto la protesta que tuvo lugar en Bogotá en frente de la alcaldesa Claudia López pidiendo el fin de la cuarentena, como las propuestas antivacunas y antimascarillas que se han visto en el mundo, incluso impulsadas por celebridades como el cantante español Miguel Bosé.

Y este tipo de negacionismo político, también se relaciona con el aspecto sociológico de estas posiciones en contra de aceptar la existencia del coronavirus.

Como agrega Aponte, “esto son atribuciones causales, como las conspiraciones de que China lanzó la pandemia para enriquecerse y dominar el mundo, o la creencia de temas místicos y religiosos, y esto tiene su origen cuando la verdad es voluble y ambigua, como con el coronavirus. Esta es una situación inédita, todavía no sabemos totalmente cómo es el virus, y eso hace que las evidencias no dejen de modificarse. Esto llega al imaginario de las personas, que ven noticias y discursos contradictorios, y eso hace que se acaben negando las mismas evidencias”.

No hay que negar que sí se han dado esas contradicciones. Desde que el coronavirus es un ‘resfriado’ que dijeron algunos líderes, a los mensajes de la misma OMS acerca de que el virus no se transmite por el aire o que crea inmunidad, anuncios que se está comprobando que no son ciertos, han confundido a una gran parte de la sociedad global.

De acuerdo con Carlos Charry, director de la Maestría en Estudios Sociales de la U. del Rosario, “la mayoría de personas que rechazan la existencia del coronavirus, creen que hay una teoría de la conspiración, en la que el Estado quiere mantener restringidas a las personas, la libre circulación y un mayor control, y por eso tampoco creen en las cifras, pues no creen que el Estado sea creíble. Por eso pasan a rechazar el virus porque no les ha afectado de forma directa, aunque ellos también pueden cambiar de idea fácilmente. Trump y Bolsonaro son este tipo de negacionistas. Aquí la desinformación es el elemento clave”.

Aponte, de la U. Externado, también apunta a que “una parte del negacionismo tiene que ver con la desconfianza estructural hacia la información pública y las fuentes políticas. Al final es el Gobierno el que da estas cifras, y si para ti el Ejecutivo no es legítimo, no lo vas a creer. Es un negacionismo también de rebeldía y escepticismo”.

EL LADO SICOLÓGICO 

Como apuntan los expertos, los aspectos políticos y sociológicos son los más extendidos en la negación del coronavirus, que serían los conscientes, pero también hay un componente de negación inconsciente, que es el que tiene que ver con la sicología frente al virus.

Como explica Wilson López, profesor de sicología de la U. Javeriana, en toda la historia, el ser humano generó estrategias para responder a las exigencias del mundo, tanto emocionales como cognitivas y comportamentales, que se activan al enfrentar contextos de incertidumbre o ansiedad como genera el coronavirus. Ejemplo de esto es el conocido ver el ‘vaso medio lleno o medio vacío’.

“Negar una situación como el coronavirus, que es traumática, se vuelve funcional. Es una coyuntura de la que no tenemos control, no sabemos lo suficiente y que genera incertidumbre a todos los niveles, tanto en salud como económico, y por eso de manera inconsciente las personas pueden llegar a rechazar la existencia del evento”, dice López.

Como apunta Aponte, “el covonavirus crea una verdad incómoda que amenaza la salud, el negocio o la libertad, la cual inconscientemente se puede rechazar como mecanismo de defensa, para evitar esa angustia. Esto también se ve entre los jóvenes que simplemente se convencen de que no enfrentan ningún riesgo”.

Rubén López Pérez

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