Estados Unidos está a la espera de los aranceles

Si nada cambia, la nueva ronda de gravámenes que Donald Trump impuso a las importaciones de China empezará a aplicarse este domingo.  

Donald Trump y Xi Jinping

Donald Trump y Xi Jinping. 

Archivo particular

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Portafolio
agosto 30 de 2019 - 07:53 p.m.
2019-08-30

Salchichas, salsa de tomate, mostaza, platos de plástico: todos los ingredientes esenciales para los estadounidenses que atienden sus parrillas este fin de semana del Día del Trabajo. Pronto su importación desde China será un 15% más costosa. Los artículos de picnic son solo una muestra de las más de 3.200 categorías de productos chinos destinados al nuevo arancel desde este domingo, al margen de un retroceso de último minuto por parte del presidente Donald Trump.

Representa la siguiente escalada de una guerra comercial entre Washington y Pekín que agregará impuestos a la importación cercanos a US$112.000 millones en compras chinas, incluidos diversos alimentos, artículos para el hogar y prendas de vestir.

También será una buena prueba de resistencia del pilar más fuerte de la economía en este momento: los consumidores. En los días previos a la próxima ola de impuestos, China pide calma y más conversaciones.

Mientras ayer se dio una llamada de trabajo entre los negociadores de ambos bandos, el mandatario recibió una oleada de reproches de un círculo más amplio de críticos cercanos a casa: Thomas Donohue, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de EE. UU. manifestó su firme solicitud esta semana. El jefe del grupo de cabildeo más grande para las empresas estadounidenses pidió un alto el fuego y un retorno a las conversaciones.

Una gran mayoría de las compañías estadounidenses que son miembros del Consejo de Negocios de Estados Unidos y China dijeron estar comprometidas con China a largo plazo y no planean irse, según una encuesta.

Una coalición de más de 150 asociaciones comerciales está haciendo un último esfuerzo para posponer los aranceles sobre otros bienes que entraran en vigencia el domingo.Alegan que “llegan en el peor momento” y que las compras navideñas también se verán afectadas.

Las acciones estadounidenses parecen estar dispuestas a terminar un desplome de cuatro semanas ante la esperanza de que prevalezcan mejores condiciones comerciales. El mercado de bonos no está enviando una señal tan optimista: El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años ha perdido alrededor de medio punto porcentual en agosto, la mayor caída mensual desde enero de 2015.

Siempre existe la posibilidad de que las dos partes puedan ver las posibles consecuencias como un riesgo demasiado grande para asumir y declarar una tregua antes de que termine hoy.

Trump, en tanto, planea monitorear un huracán con destino a Florida durante parte de este fin de semana en Camp David.

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