Desde hoy, Croacia es el nuevo miembro de la UE

La adhesión de la pequeña república se produce en momentos de crisis del grupo europeo. Los croatas temen recortes y austeridad al estilo de España, Grecia y Portugal.

En el edificio del parlamento croata ya hondea la bandera de la Unión Europea junto a la del país.

Agencias

En el edificio del parlamento croata ya hondea la bandera de la Unión Europea junto a la del país.

POR:
junio 29 de 2013 - 01:13 a.m.
2013-06-29

Croacia se convertirá este lunes primero de julio en el 28º miembro de la Unión Europea (UE) tras diez años de arduas negociaciones, pero la realización de ese anhelo se ve empañada por las incertidumbres económicas que pesan sobre esta ex república yugoslava, independiente desde 1991.

Un centenar de dirigentes europeos, entre ellos la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, asistirán a la ceremonia de adhesión, y miles de croatas participarán en los festejos en la plaza central de Zagreb.

Simbólicamente, se sacarán los carteles de ‘Aduana’ de la frontera con Eslovenia, la única de las repúblicas de la antigua Yugoslavia que hasta ahora había adherido a la Unión Europea (en el 2004) tras las guerras balcánicas de los años 90.

Al mismo tiempo, la inscripción ‘UE’ se colgará en la frontera con Serbia, otro país desmembrado de la ex Yugoslavia, que espera abrir pronto negociaciones para sumarse al bloque.

Los fuegos artificiales que iluminarán la noche de Zagreb y otras ciudades croatas no lograrán disimular sin embargo que el sueño ha perdido su atractivo para buena parte de los 4,2 millones de los habitantes del país.

SIN MUCHAS RAZONES PARA CELEBRAR

El presidente de izquierda Ivo Josipovic, un proeuropeo ferviente, admitió que la crisis económica ensombreció el ánimo de sus compatriotas.

“Sí, la crisis existe, pero creo que unidos somos más fuertes (...) y, al fin y al cabo, los europeos saldrán juntos de la crisis”, dijo Josipovic. Según una encuesta reciente, solo uno de cada siete croatas quiere que el acontecimiento se celebre con conciertos y fuegos artificiales.

Hace diez años, la mayoría de los croatas veía la adhesión como una forma de dar vuelta a la página de las guerras de los años 90, pero las largas negociaciones y las exigencias de Bruselas para allanar el camino convirtieron a muchos en euroescépticos.

Croacia tuvo que presentar un plan de reestructuración de sus astilleros navales, que subsistían gracias a subsidios gubernamentales. Una medida que significará la supresión de numerosos empleos en este sector que da trabajo a más de 10.000 personas.

“¿Qué vamos a festejar? Vamos a convertirnos en esclavos, pues somos demasiado pequeños como para tener alguna influencia entre los grandes de la UE”, afirma Zorak Horvat, un funcionario gubernamental, de unos 50 años.

Los datos macroeconómicos de Croacia preocupan: el país está en recesión desde el 2009 y la desocupación afecta a 21 por ciento de la población activa. Su PIB es 39 por ciento inferior al del promedio del bloque y solo supera al de Rumania y Bulgaria, según datos oficiales europeos. Para colmo, la propia UE está confrontada a la crisis de la deuda de la Eurozona y nueve de sus 27 países están en recesión. Y los draconianos ajustes impuestos por Bruselas para acudir al rescate de sus socios más endeudados tampoco alientan a las grandes celebraciones.

“Estamos muy mal de salud y nos unimos a la UE, que tampoco está nada bien”, advirtió el analista Zarko Puhovski.

Zagreb espera que la adhesión atraiga inversiones y cuenta con una ayuda europea estimada en 11.700 millones de euros entre el 2013 y el 2020 para reactivar su economía.

El expresidente Stipe Mesic (2000-2010), que desempeñó un papel determinante en las negociaciones de adhesión, rescata los aspectos positivos: “El 1º de julio será el fin de un largo viaje (...). Hemos dejado de ser el nacionalista limitado de los primeros años de nuestra independencia y hemos adoptado normas europeas”.

ZAGREB/AFP

Siga bajando para encontrar más contenido