India después del terremoto de Modi

Su primer término en el Gobierno del gigante asiático logró cosas significativas, pero no fueron transformadoras.

Narendra Modi

El primer ministro de India, Narendra Modi, fue recientemente reelegido para ejecutar un segundo gobierno en el país, en el que se esperan más avances.

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junio 21 de 2019 - 08:06 p.m.
2019-06-21

La abrumadora victoria de Narendra Modi en las elecciones de India representa un extraordinario logro personal: confirma su predominancia en el segundo país más poblado y en la democracia más grande; confirma la marginación del partido del Congreso, el cual había dominado la política por la mayor parte de los años posteriores a la independencia de 1947 y confirma el aumento del nacionalismo hindú como una ideología mayoritaria, en lugar del laicismo promulgado por los fundadores de India independiente.

(Narendra Modi busca una economía más robusta para India). 

Todo esto es muy importante. Pero, ¿qué podría significar esta elección para la economía y para la reforma económica? ¿Veremos al reformista Modi ‘liberado’, o veremos más de lo mismo? Es probable que la respuesta sea lo segundo. Desafortunadamente, puede que eso sea un desastre.

Es raro que un líder sea más radical durante el segundo mandato que durante el primero. También es normal que las características de los líderes carismáticos y seguros de sí mismos se vuelvan más pronunciadas. De hecho, como hemos visto en el caso de Vladimir Putin y de Recep Tayyip Erdogan, ellos tienden a ser más autocráticos.

¿Será Modi otro más de este tipo? Él es un autodidacta que desconfía de los intelectuales políticos de India educados en Occidente. Modi es un centralizador, y ha demostrado ser un intervencionista más que un reformador promercado. Pero él también está preparado para correr riesgos. Dado su éxito político, es difícil creer que estas características no se volverán aún más pronunciadas durante este período.

El primer término de Modi en el gobierno logró cosas significativas, pero no fueron transformadoras. Una de sus contribuciones importantes fue extender la provisión pública de bienes y servicios esenciales para los pobres, incluyendo gas de cocina, inodoros, energía eléctrica, vivienda, cuentas bancarias y seguro médico de emergencia.

(La India de Modi está en camino de superar a China en crecimiento). 


También implementó dos reformas clave y largamente discutidas: la ley de insolvencia y bancarrota, y el impuesto generalizado a las ventas, o GST (por sus siglas en inglés), aunque la implementación de ambas ha acarreado serios problemas. La radical desmonetización de 2016 sigue siendo extremadamente controvertida. Pero la mayoría de los observadores informados creen que fue un enorme error.

En la actualidad se necesitan acciones mucho más radicales, ya que India enfrenta algunos grandes retos. La economía parece estar desacelerándose significativamente. En una columna reciente, Shankar Acharya, el exasesor económico en jefe del Gobierno de India, señaló que el crecimiento durante el último trimestre de 2018-19 fue del 5,8%, el más lento en 20 trimestres.

La inversión también está marcadamente débil. La más reciente ‘encuesta periódica de la fuerza laboral’ confirmó que “la situación laboral en la nación fue la peor en muchas décadas, con un poco menos de la mitad de la población en edad de trabajar (PET) realmente trabajando o buscando empleo”.

Las exportaciones de mercancías se han estancado desde 2011-12. El déficit fiscal combinado de los gobiernos central y estatal es actualmente de alrededor del 7% del producto interno bruto (PIB).

El reto de resolver el problema del ‘balance doble’ de los activos improductivos (NPA, por sus siglas en inglés) de los bancos y de la obligación de deuda incobrable de las compañías sigue siendo significativo, mientras que ha surgido un nuevo e importante problema dentro de las compañías financieras no bancarias. En el contexto de balances generales apalancados, la muy necesaria relajación de la política monetaria está teniendo un efecto limitado.

Todo esto es bastante preocupante. Arvind Subramaniam, el asesor económico en jefe hasta el año pasado, ha expresado una preocupación aún mayor al afirmar que “los cálculos oficiales sitúan el crecimiento promedio anual del PIB entre 2011-12 y 2016-17 en aproximadamente el 7%. Estimamos que el crecimiento real puede haber sido de alrededor del 4,5”.

Si esto es correcto, los puntos de vista anteriores en relación con el desempeño de la economía india y con la confiabilidad de las estadísticas indias estaban claramente equivocados.

Más allá de estas preocupaciones, todas significativas, se encuentra el deterioro del entorno global. Actualmente existe una posibilidad real de una guerra en el Medio Oriente, con efectos posiblemente serios sobre el precio del petróleo. Más importante aún, el resultado de las guerras comerciales de Donald Trump continúa siendo altamente impredecible.

Parece poco probable que una ruptura de las relaciones comerciales entre EE. UU. y China beneficie a India, ya que nunca ha estado dispuesto a, o quizás no ha podido, convertirse en un centro para la manufactura orientada al mundo.

Pero la desintegración del sistema comercial global es peligrosa, especialmente para un país que está fuera de todos los grandes acuerdos comerciales regionales.

Está claro que India necesita reformas si quiere prosperar. Debe arreglar el sector financiero, tal vez creando un ‘banco malo’, administrado públicamente, para acelerar la limpieza de los balances defectuosos. Como lo argumenta Acharya, también debe proceder con la revisión de las leyes y regulaciones laborales; con la facilitación de adquisiciones de tierras para usos no agrícolas; con la reforma de la comercialización agrícola; y con la mejora del proceso de quiebra para que funcione mucho mejor.

Gran parte del esfuerzo necesario también tendrá que centrarse en las instituciones gubernamentales, incluyendo el sistema tributario, la política de competencia, la gestión de los recursos naturales (particularmente la calidad del agua y del aire), la educación, la agricultura y las relaciones entre el centro y los estados.

Al parecer, los servicios estadísticos también necesitan serias rectificaciones.

Modi debe ser una excepción a la regla de que los líderes del segundo mandato no son mejores de lo que fueron durante el primer mandato. Él debe usar su prestigio y poder actuales para transformar India.

Modi necesita fortalecer las instituciones - no debilitarlas y promover mercados - y no dejarlas ‘trabadas’. También debe procurar garantizar la seguridad económica básica para todos los indios.

Si, en ausencia de acción, la economía de India se tambalea aún más, pudieran ocurrir cosas peligrosas. La gran preocupación es que los líderes fuertes tienden a elegir la política de la paranoia cuando la economía fracasa. En India, eso pudiera ser letal.
Actualmente es esencial que Modi acoja profundas reformas si desea legar un país estable. Él tiene la libertad de actuar. Éste es el momento de hacerlo.

INDIA SERÁ EL MÁS POBLADO

Se están produciendo cambios dinámicos en la población mundial. Dentro de 20 años, se espera que las poblaciones de los países con altos ingresos alcancen su punto máximo y, para muchas economías importantes, la disminución de la población ya está en marcha.

La mayor parte de Europa se está encogiendo y para 2100 se espera que su población disminuya en 120 millones de personas, desde casi 750 millones en la actualidad a aproximadamente 630 millones, según datos de las Naciones Unidas.

Además, se proyecta que India superará a China como país más poblado del mundo al 2027 y alcanzará un pico de población alrededor del año 2060. Se pronostica que la población de China habrá disminuido en 375 millones para 2100.

La población mundial alcanzaría los 9.700 millones en 2050 y podría lograr un máximo de casi 11.000 millones cerca al año 2100. En términos de los 10 países más grandes, se espera que Brasil, Bangladesh, Rusia y México sean reemplazados por Etiopia, Egipto, República Democrática del Congo y Tanzania. EE. UU. cae al cuarto lugar a medida que Nigeria pasa a ocupar el tercer puesto.

Martin Wolf

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