‘La caída del comercio global es más grande de lo previsto’

Alberto González, de la Ocde, alerta de los riesgos de la guerra comercial, pero también destaca las oportunidades.

Alberto González, director de la Ocde para Colombia.

Alberto González, director de la Ocde para Colombia.

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septiembre 20 de 2018 - 10:15 p.m.
2018-09-20

La Ocde presentó ayer unas nuevas previsiones para la economía mundial, en las que ve que el crecimiento se modera en tanto se incrementan las incertidumbres globales.

En esta línea, Alberto González Pandiella, director de la Ocde para Colombia y Chile, deja claro que la tensión entre EE. UU. y China está provocando una caída del comercio mayor de lo esperado, aunque destaca que es el momento perfecto para una mayor integración en Latinoamérica.

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¿Cómo valora las nuevas cifras de crecimiento?

Muestran que el crecimiento se ha estabilizado. La economía mundial avanzó a una tasa del 3,6% y esperamos que continúe en torno al 3,7% durante los dos próximos años. Al mismo tiempo, los riesgos a la baja se están intensificando. El alza está siendo también más desigual entre las economías grandes: permanece fuerte en EE. UU., India y China, pero se debilita en otras. Y estas divergencias podrían acrecentarse si los riesgos se materializan.

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¿Cómo esperan que le vaya a Latinoamérica?

Exceptuando Argentina, esperamos que el crecimiento siga fortaleciéndose en los próximos años. Sin embargo, el ritmo será menor al de la economía mundial. Hay también mucha heterogeneidad dentro de Latinoamérica; esperamos que siga ganando fuerza en Chile, Colombia y México. La recuperación ha perdido fuerza en Brasil y en Argentina y las perspectivas a corto plazo se han debilitado considerablemente.

¿Qué espera la Ocde para la economía colombiana?

Vemos a la economía colombiana en una fase de aceleración gradual. En mayo presentamos nuestras proyecciones y los últimos datos que se han publicado desde entonces son consistentes. Esperamos que el país crezca un 2,7% este año y 3,2% el próximo. La demanda doméstica, tanto de consumo como de inversiones, se están fortaleciendo y esperamos que las exportaciones sumen al crecimiento. La previsión es que la inflación continúe cercana al 3% y que siga el ajuste en la cuenta corriente.

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¿Qué impacto creen que tendrá la guerra comercial en la economía mundial?

Las tensiones comerciales y la incertidumbre que existe en esta área es un riesgo significativo sobre la inversión, el empleo y los niveles de vida a nivel global. Y la incertidumbre podría estar contribuyendo a la caída del comercio internacional, que está siendo más acusada de lo previsto, con algunas firmas posponiendo operaciones o con cambios en las cadenas de producción para minimizar el efecto de posible nuevas barreras comerciales.

¿Creen que Colombia se verá afectado o podría encontrar oportunidades?

Si la tensión comercial conduce a una desaceleración del crecimiento global, esto tendrá también un impacto negativo para Colombia. Un freno brusco tendría también un efecto negativo sobre el consumo y los precios del petróleo, lo cual tendría efectos negativos para el país. Pero vemos también oportunidades, pues este sería un buen momento para centrar los esfuerzos en conseguir una mayor integración comercial dentro de la región.

¿Les preocupa las crisis de los emergentes?

Indudablemente el contexto global para las economías emergentes es desafiante. Al mismo tiempo, vemos que varios países de Latinoamérica gozan de buenos fundamentos económicos que les están ayudando, por el momento, a sortear estas etapas de incertidumbre; el marco de políticas macroeconómicas es muy importante en este aspecto. Tipos de cambio flexibles, prudencia fiscal sustentada en reglas creíbles y la independencia del banco central son rasgos comunes que comparten países como Colombia, Chile y México. Les han ayudado a sortear situaciones macroeconómicas complejas en el pasado y siguen siendo la mejor respuesta a situaciones de incertidumbre como la actual.

¿Qué retos y amenazas presenta la economía colombiana?


El principal riesgo para la economía colombiana lo vemos proveniente de una normalización más rápida de lo esperado de la política monetaria en EE. UU., lo que podría aumentar la volatilidad en los mercados financieros y el riesgo de menores entradas de capital.

Igualmente, dos son los retos fundamentales: el primero es incrementar el ritmo de crecimiento de la economía en el mediano plazo. Para ello es fundamental impulsar la productividad. El segundo es continuar con la mejora de los indicadores sociales y con el descenso de la informalidad.

¿Qué beneficios puede tener para la región impulsar la integración?

El principal beneficio es que una mayor integración comercial y un mayor comercio intrarregional podrían ser un motor adicional de crecimiento para la región. Y, en este momento, sería clave aprovechar ese motor para que la región avance en su proceso de convergencia. El comercio intrarregional es muy bajo en Latinoamérica si lo comparamos con otras áreas como Asia, y es uno de los factores que explica los diferentes ritmos de crecimientos de ambas regiones. Impulsar la integración en muchos casos requiere armonizar estándares y procedimientos, los cuales pueden dar un gran rendimiento en términos de crecimiento y no requieren grandes inversiones financieras, pero sí un importante esfuerzo de cooperación entre las diferentes economías.

¿Cómo valora el interés de China en Latinoamérica?

China es ya un socio comercial fundamental en muchos países como Chile y Brasil. Al mismo tiempo, está inmerso en un proceso de cambio estructural que abrirá nuevas ventanas de oportunidad para la región. La demanda de China basculará desde productos básicos a otros de mayor valor añadido, y eso incluye también servicios, un área en el que Latinoamérica tiene mucho espacio para progresar. En cuanto a la inversión, un aspecto importante son los préstamos para infraestructura, que podrían contribuir a reducir las brechas que todavía tiene la región.

Rubén López Pérez

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