‘La guerra comercial no matará a China’

Chi Lo, economista senior de BNP Paribas, dijo que la región tiene el reto de ajustarse a los cambios que presenta el comercio exterior.

China

El desarrollo de nuevas industrias y el traslado de varias empresas al occidente de China harán que el país siga creciendo.

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Ricardo Ávila Pinto
noviembre 26 de 2018 - 09:59 p.m.
2018-11-26

Aunque la guerra comercial ha sido una preocupación en los mercados este año, China podría salir mejor librada de lo que se piensa.

Eso afirmó Chi Lo, economista senior de BNP Paribas, con sede en Hong Kong, quien habló con Portafolio del estado de la economía china, la transformación en el comercio exterior y las oportunidades que tiene Latinoamérica, con los cambios en la demanda de los commodities.

¿El estado de la economía china sigue siendo incierto?

No es fácil de leerla porque hay una gran cantidad de datos que no son ciertos, y además el sistema no es del todo transparente. Por ejemplo, los principales bancos centrales del mundo siguen unos lineamientos para decirle al mercado, a los inversionistas y a las personas qué deberían hacer para que el mercado solo se ajuste. Pero China es totalmente diferente, porque no explican, solo te dicen lo que tienes que hacer. Entonces hay una falta de transparencia, y por eso el estado de la economía China sigue siendo incierto.

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Entonces, ¿cuál es la verdadera situación?

Diría que la economía china se está debilitando, teniendo en cuenta algunos datos relacionados con la inversión y las transacciones inmobiliarias. Aun así, no creo que la economía china esté igual de débil que el mercado, que está apenas aterrizando.

Creo que China no va a tener problema para crecer al menos un 6% o 5% este año, porque hemos tenido unos tres trimestres fuertes en el 2018. Para el próximo año, sí veo un crecimiento más lento, un poco menor al 6%. Incluso, el PIB de China podría tener un promedio del 6% por un tiempo más prolongado de lo que la mayoría de las personas en el mercado proyectan.

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Las razones tienen que ver con el desarrollo de una nueva economía en industrias como la de los carros eléctricos, los robots, la aeroespacial, entre otros; y eso generará un impulso al crecimiento de la economía.

El segundo factor es que hay un movimiento de las industrias de la parte oriental del país –la más rica– hacia la parte occidental. Entonces lo que vemos es que ese proceso de industrialización va a crear nuevos puestos de trabajo en todo el país, lo que traerá mayor consumo y generará desarrollo económico. Entonces cuando se combinan esas dos situaciones, la del desarrollo de nuevas industrias y la del traslado al occidente de China, el país no tendrá ningún problema para crecer a un promedio de 6% por año.

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¿Por qué la expectativa de crecer al 6% es tan fuerte?

Es un punto de vista, porque realmente nadie tiene un modelo para estimar correctamente cuál es el potencial real de China.

Pero en las investigaciones hemos visto que, en este punto, el potencial de crecimiento de China está entre el 6 y 7%. Además, el gobierno chino hace poco hizo el anuncio de que esperan crecer entre un 6% y 6,5%, debido a que necesitan un cierto índice de crecimiento para crear suficientes empleos, entre otras cosas.

¿Cuáles son las principales amenazas que la economía china enfrenta?

Hay muchos. Los niveles de mortalidad son altos, los bancos no están siendo sólidos, a las compañías chinas les falta eficiencia y las personas no están conformes con el sistema de seguridad social, por lo que existe el riesgo de disturbios. Estos son los problemas que todos conocemos y el Gobierno los está tratando de manejar a todos al mismo tiempo, a través de reformas estructurales, que tienen que ver, en parte, con la redistribución de los ingresos al occidente del país.

¿Cree que esos riesgos son manejables?

Sí, porque ya se están tomando algunas medidas. Lo que sí vemos es que podrá haber unas pequeñas crisis financieras, que ya hemos visto en años pasados.

El otro efecto que ayuda a Beijing a manejar esos riesgos son las pólizas de garantía. En los últimos dos años y medio, vimos una gran cantidad de compañías fracasar, pero eso no ha sido tan grave por cuenta de las pólizas de garantía; y aunque no es una buena estrategia en el largo plazo, sí lo es en el corto y mediano plazo, pues es lo que China necesita. Eso hace que las personas crean que los bancos son seguros. De hecho, hubo unos cuantos bancos que fracasaron en zonas rurales en los últimos años, pero eran muy pequeños y no causaron grandes problemas.

¿Por qué no consideró la guerra comercial como uno de los riesgos de China?

Porque la estructura de la economía china se movió de las exportaciones al consumo interno. Eso se empezó a ver luego de la crisis de 2009, porque cada año después de ese momento, excepto en uno o dos años, la participación de las exportaciones en el PIB dejó de crecer.

Y eso es una evidencia clara de que el sector del comercio se ha vuelto menos importante para impulsar el crecimiento de China. El sector de las exportaciones, en mi opinión, es una fuerza de crecimiento pero no es la más clave, como sí lo es la doméstica, que es la que realmente atrae inversión y consumo.

Es por eso que no creo que la guerra comercial mate a China; probablemente la lastimará, pero no será desastrosa. Y como plus, será relevante también lo que haga China para redirigir las exportaciones a otros países.

En términos de crecimiento y el comportamiento de las exportaciones, ¿la guerra comercial será manejable?

Sí. Aunque hay muchos riesgos en China, como lo hay en muchas otras economías, la póliza de garantía y las cuentas de capital cerradas ayudarán a mantener estable a la moneda.

¿Cuál es el impacto para países como Colombia en la demanda de materias primas?

Creo que en el largo plazo, la demanda de commodities de China se moverá de materiales pesados –como el acero y el crudo–, a materiales más livianos como el gas y otros tipos de petróleo menos pesados. Asimismo, habrá una demanda de comida de alta calidad, que entiendo que Latinoamérica ya le vende a China.

En términos de la industria de la construcción, todavía hay demanda de China, pero no tan fuerte como lo vimos en los 90, porque aunque todavía hay un crecimiento de la industria, esta será de las nuevas, las cuales demandan menos acero y materiales pesados. En resumen, lo que veremos es un crecimiento lento de materiales como el acero y productos del petróleo y una demanda creciente de productos más livianos y de nuevas energías.

Si en Latinoamérica se comprenden esos cambios, ¿todavía tendremos a China como uno de nuestros principales aliados comerciales?

Siempre y cuando logren entender que la estructura de las exportaciones es distinta.

Ricardo Ávila Pinto
Director de Portafolio

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