La pelota del Brexit está en el campo del Parlamento británico

Reino Unido y la UE alcanzaron un nuevo acuerdo para su divorcio consensuado, el cual enfrenta ahora el voto de la Cámara, que sería complicado.

Brexit

El primer ministro británico, Boris Johnson, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Reuters

POR:
Portafolio
octubre 17 de 2019 - 09:53 p.m.
2019-10-17

“Estamos preparados para la ratificación. Ahora la pelota está en el tejado del Reino Unido”. Con estas palabras, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, celebró el acuerdo alcanzado este jueves para ejecutar un Brexit consensuado, pero también para dejar claro que Europa no irá más allá y esta es la última concesión que hará en el proceso.

(Reino Unido llega a un acuerdo de Brexit con la Unión Europea). 

Uno, que a pesar del optimismo inicial, en este momento parece totalmente abocado al fracaso, una vez más. La razón es que muy probablemente el sábado, cuando el primer ministro Boris Johnson lleve el nuevo pacto al debate en el parlamento de Westminster y se haga la votación, el conservador corra con la misma suerte que su predecesora Theresa May en tres ocasiones, y el acuerdo sea rechazado.

Los analistas apuntan que, por supuesto, esto podría cambiar hasta entonces, pero también que es algo bastante improbable. Ahora mismo, el Partido Democrático Unionista (DUP) de Irlanda del Norte, que sostiene al Gobierno, aseguró que no apoyará el pacto. A esto se sumó el Partido Nacionalista Escocés (SNP), que dijo abiertamente que votará en contra.

Y, como se esperaba, el Partido Laborista, principal oposición, llamó a sus militantes a rechazar el pacto al decir que es prácticamente el mismo que negoció May. En su lugar, planteó votar un segundo referéndum para solucionar la crisis. Estos votos suponen mayoría para hundir, una vez más, el pacto de salida.

(Reino Unido y Unión Europea, muy cerca de sellar acuerdo por Brexit). 


“El acuerdo se basa en una importante concesión por parte del Reino Unido, que contempla que Irlanda del Norte permanece en la unión aduanera con la UE. Así, Johnson espera que todos los parlamentarios conservadores que previamente votaron en contra del acuerdo de May se unan a la mayoría y también la mayor cantidad de laboristas que creen que deben honrar el resultado del referéndum”, explica Tim Bale, profesor de ciencias políticas en la Universidad Queen Mary de Londres.

De igual forma, Huw Edwards, profesor de economía de la Universidad Loughborough, apunta que “la diferencia con el pacto de May es que endurece el Brexit a expensas de colocar a Irlanda del Norte al otro lado de la frontera económica, y aunque es una concesión muy importante, no se venderá como tal. En comparación con el ‘No Deal’, mantiene abierta nuestra relación, mientras que una salida sin acuerdo nunca podría ser una ruptura limpia. El pacto mantiene el acceso libre de aranceles aunque habrá un aumento de trámites”.

Además, agrega Edwards que “este le permitirá al Reino Unido firmar su propio acuerdo de libre comercio con Estados Unidos. Esto proporcionará una compensación por la pérdida del comercio europeo, pero no mucho. Lo que sí puede ser es una excusa para una desregulación sustancial de los estándares ambientales, de salud y seguridad de la UE”.

Con todo esto, a pesar de los cambios que se implementen en el nuevo acuerdo, el optimismo sigue siendo tímido. Incluso la principal asociación de empresas de Reino Unido, conocida como CBI, consideró en un comunicado simplemente que “el compromiso entre ambos partidos es vital y bienvenido. Evitar una salida sin acuerdo que pueda dañar y garantizar una transición es crucial. Pero los detalles serán claves”.

Y las expectativas de los expertos son incluso menos optimistas. Bale, por un lado, asegura que “es difícil ver cómo los nuevos aspectos del acuerdo vayan a ser suficientes para lograr el apoyo del DUP, tanto para que voten en contra como para que se abstengan, aunque si se conocen nuevos detalles quizá podría serlo. No obstante, en estos momentos, diría que aprobar este acuerdo en el Parlamento no es imposible, pero va a ser muy, muy difícil”.

Edwards, por su parte va más allá e indica: “¿Pasará? Creo que, si el DUP no cambia su opinión, este nuevo acuerdo está condenado a fracasar en el Parlamento. Lo más probable es que la propuesta solo tenga una oportunidad con un pacto entre las partes, incluido un retraso del Artículo 50 y un referéndum”.

Ahora las dudas, una vez que se alcanzó este acuerdo y ambas partes están pendientes de lo que se decida en el parlamento de Westminster, es qué pasaría en caso de que la cámara británica no apruebe el texto.

En este sentido, se abren otras posibilidades que, en realidad, no son nuevas. Una de ellas es que el Gobierno de Johnson solicite una extensión, una posibilidad que la UE dice no haber contemplado. Otra es que Reino Unido convoque un nuevo referéndum para devolver la responsabilidad a los ciudadanos. En este caso, aunque el cambio no es tan llamativo, en la actualidad más del 54% de los británicos votaría en contra de la salida de la Unión Europea.

Rubén López Pérez

Siga bajando para encontrar más contenido