La recuperación en Europa empieza a perder dinamismo

Pese a que los países llevan semanas con la mayoría de sus economías funcionando, el nuevo incremento de casos hizo que la actividad se desacelerara.

Emmanuel Macron, presidente de Francia.

Emmanuel Macron, presidente de Francia.

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agosto 23 de 2020 - 06:57 p. m.
2020-08-23

En un momento en el que el mundo entero trata de aprender a convivir con la pandemia y darle el mayor dinamismo posible a sus economías, no todo son buenas noticias. Es cierto que los expertos esperan que las caídas en los PIB del segundo semestre supongan que se ‘tocó fondo’ y que en el segundo semestre inicie la recuperación, pero esta podría no ser tan fuerte como se esperaba.

(EE. UU. vs. Europa: dos respuestas para enfrentar la recuperación). 

Un ejemplo claro de ello, que podría verse reflejado en el resto del mundo, es Europa, pues aunque la mayoría de países del Viejo Continente llevan semanas con gran parte de la economía abierta, incluyendo comercios, industrias, restaurantes, bares y cines, entre otros, así como el turismo y los trayectos funcionando, las cifras parecen ser peores de lo esperado.

(Europa también se hunde en la recesión). 


Y es que la economía de la eurozona perdió impulso inesperadamente este mes después de que un resurgimiento de casos de coronavirus obligara a imponer nuevas restricciones, lo que pone de relieve el desafío de reactivar el crecimiento mientras la pandemia permanece sin ser controlada, como todavía ocurre en la mayoría de naciones de América Latina.

La fuerte desaceleración, impulsada por el sector de servicios, muestra que el escape de la recesión no será sencillo y acaba con las sostenidas esperanzas de una recuperación en forma de ‘V’, que estimaba una caída muy rápida como la que se tuvo, y un ascenso prácticamente con una fortaleza similar.

No obstante, si bien los casos de contagio se acercan a los niveles registrados durante las estrictas cuarentenas de hace unos meses, los Gobiernos hasta ahora se muestran reacios a volver a imponer esas medidas.

(Europa da pasos hacia normalidad de las actividades). 


En un reciente informe, IHS Markit señaló que su indicador compuesto de actividad del sector privado cayó de 54,9 en julio a 51,6 en agosto.

El indicador de fabricación se mantuvo prácticamente sin cambios, pero los servicios se desplomaron a 50,1, nivel que indica prácticamente un estancamiento en la actividad, precisamente en un momento en el que el repunte debería ser llamativo.

“La recuperación económica de la zona euro perdió su impulso en agosto, tendencia que refleja la debilidad de la demanda inherente al contexto de la pandemia”, comentó Andrew Harker, economista de Markit

A lo que agregó que “poco confiadas en la solidez de recuperación, las empresas volvieron a mostrarse prudentes en materia de empleo, prefiriendo de nuevo reducir sus efectivos en agosto”.

Cabe decir que la economía inicialmente se recuperó con fuerza después de que se flexibilizaran las restricciones, aunque persistieron las preocupaciones de que el ritmo podría disminuir. En su última reunión en julio, los encargados de política monetaria del Banco Central Europeo evitaron sacar conclusiones firmes sobre la situación de la economía, una postura que parece justificada por las cifras.

Las consecuencias en el campo laboral continuaron en ambos sectores, y el empleo descendió por sexto mes consecutivo. Esa es una preocupación clave para los Gobiernos, que temen que persista un perjudicial aumento del desempleo.

Si bien Francia y Alemania, las mayores economías de la zona del euro, continuaron experimentando un crecimiento de la actividad, el informe de Markit sugirió que la producción en Italia y España disminuyó. “La eurozona se encuentra en una encrucijada”, dijo Harker. “El camino que se tome probablemente dependerá en gran parte de hasta dónde se frene el covid-19 y si las empresas y sus clientes lograrán la confianza necesaria para respaldar el crecimiento”.

Para frenar la propagación del virus de las últimas semanas, los países de la región han endurecido algunas restricciones a la vida pública. España e Italia cerraron las discotecas y Grecia restringió el horario de bares y restaurantes con la esperanza de evitar medidas más estrictas después de que acabe la temporada de vacaciones.

Por su parte, las autoridades irlandesas están considerando nuevas medidas para frenar la pandemia.

Para la afectada industria de viajes, esas medidas ya tienen consecuencias. Ryanair, el operador aéreo de descuento más grande de Europa, redujo los horarios, diciendo que la incertidumbre ha disuadido a la gente de reservar viajes. Mientras, la unidad de Deutsche Lufthansa AG Eurowings aseguró que reducirá la capacidad a España, en respuesta a una advertencia de viaje alemana.

La canciller alemana, Ángela Merkel, pidió al final de la semana pasada a los líderes europeos que trabajen juntos para evitar la implementación de nuevas cuarentenas. “Políticamente, queremos evitar volver a cerrar fronteras a cualquier costo, pero eso supone que actuemos de manera coordinada”, dijo durante una visita a Emmanuel Macron.

Cabe resaltar que el incremento de casos, aunque todavía muy por debajo de los niveles que presentan países como Colombia, que presentan reportes por encima de los 10.000 casos diarios, se ha vuelto una importante fuente de preocupación por la posibilidad de que la tendencia se convierta en una segunda ola.

Francia, por ejemplo, informó de más de 4.000 casos diarios el jueves y viernes, mientras que Italia ya registra alrededor de 1.000 contagios por jornada y España estuvo la mayor parte de la semana pasada por encima de los 3.000 diarios, elevando su cifra total hasta los 386.000 el pasado viernes, lo que le vuelve a ubicar como el país europeo más afectado por casos.

En un momento en el que el mundo entero trata de aprender a convivir con la pandemia y darle el mayor dinamismo posible a sus economías, no todo son buenas noticias. Es cierto que los expertos esperan que las caídas en los PIB del segundo semestre supongan que se ‘tocó fondo’ y que en el segundo semestre inicie la recuperación, pero esta podría no ser tan fuerte como se esperaba.

Con Bloomberg

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