La renovación del FMI quedaría en manos de Kristalina Georgieva

Kristalina Georgieva

Kristalina Georgieva se jugará la designación en octubre.

Reuters

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Portafolio
agosto 04 de 2019 - 08:00 p.m.
2019-08-04

Tras una complicada votación la Unión Europea (UE) designó como su nominada a presidir el Fondo Monetario Internacional (FMI) a la búlgara Kristalina Georgieva, quien tendría sobre sus hombros la responsabilidad de ejecutar una renovación de la institución, la cual ha sido criticada y vista como un ‘verdugo’ de las finanzas mundiales, a pesar de ser fundamental para la estabilidad global.

Aunque su designación no es segura. Ante sí tendrá dos principales escollos: el hecho de que el FMI tiene el límite en 65 años (su edad), y la creciente presión del resto de países, sobre todo los emergentes, para romper con la tradición de un europeo liderando el Fondo y un estadounidense el Banco Mundial, que ha sido así desde la ejecución de los acuerdos de Bretton Woods en 1945.

Pero la UE tendría solucionados los dos problemas, pues aunque cualquier país tiene hasta el próximo 6 de septiembre para presentar sus candidatos, se espera que Donald Trump apoye la nominación europea, una vez que la UE respaldó la designación de David Malpass al frente del BM, y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, prometió secundar la flexibilización de la edad. Es por esto que se espera que el próximo 4 de octubre, día de la designación, Georgieva sea la elegida.

Y si eso finalmente ocurre, esta economista búlgara tendrá trabajo por delante. “Diría que el primer reto que debe enfrentar es el de ayudar a devolver la confianza a las instituciones de Bretton Woods, tras varios años de desprestigio por su papel en las crisis del sur de Europa. Y en este sentido, también será clave que logre promover la idea de mayor disciplina fiscal y de finanzas responsables, para que el FMI deje de ser el verdugo de países en crisis”, explica Mauricio Jaramillo Jassir, profesor de relaciones internacionales de la Universidad del Rosario.

Gabriel Jiménez Peña, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana, también cree que ese será un reto complicado. “El FMI quizá atraviesa una crisis de legitimidad que viene arrastrando incluso desde la renuncia de Strauss-Kahn. Un reto entonces es asegurar su prestigio y legitimidad.

Otro desafío tiene que ver con evitar que los países que tienen altas deudas con el Fondo, incluso de la región (Argentina), no se declaren en default. Y otro sería el de convertirse de nuevo en una fuente de recursos disponible, que sea atractiva para los países que actualmente prefieren recursos chinos”.

Más allá, el Fondo también requiere de grandes cambios estructurales, los cuales, aunque serán difíciles, serían igualmente necesarios.

De acuerdo con José Antonio Ocampo, codirector del Banco de la República, “sin duda una de los pasos más importantes hacia la renovación sería usar más los derechos especiales de giro, que no han recibido la atención necesaria y realmente es un instrumento clave para evitar controversias sobre el capital que se le presta a cada país. Por supuesto, junto con esto, debería ir una creación de nuevas líneas de crédito y de canje”.

A lo anterior se suma que Georgieva tendrá que trabajar para “que el FMI pierda el estigma. El Fondo cumple una función muy importante para la economía internacional como lo hacen los bancos centrales, para mantener la liquidez cuando hay una crisis, por lo que dejar atrás esa mala imagen al pedirle prestado será fundamental”, dice Ocampo.

Sin ir más lejos, la mala imagen que cultivó el FMI con sus actuaciones en la crisis argentina de los años 90 ha hecho que su desprestigio sea incluso más elevado entre los ciudadanos latinoamericanos. Precisamente el Fondo está llevando a cabo en estos momentos préstamos en Argentina, Ecuador y otros países de la región.

Un posible cambio
A pesar de las grandes necesidad de que, según los expertos, el FMI lleve a cabo una renovación, el perfil de Georgieva para ello también será fundamental. Y, en principio, todo apuntaría a que ese camino sería más sencillo con ella que bajo el mando de la exdirectora Gerente, Christine Lagarde.

Para Ocampo, “la elección es interesante aunque sea de Europa, pues su origen está en Bulgaria y esa es una economía emergente del Viejo Continente. Luego, debo decir que le tengo cierta simpatía a esta nominación, pues es más abierta al cambio y tiene algo que puede ser muy positivo, que es impulsar la cooperación con el BM, dada su actual posición en esa organización”.

Ya también se podrían esperar cambios por el enfoque económico, una vez que Georgieva tendría una mayor especialización en el área, a diferencia de su predecesora Lagarde.

“Podríamos esperar una orientación del FMI quizá más ortodoxa, típica de un economista neoclásico, y de hecho más técnica desde lo económico. A Lagarde se le ha acusado entre los círculos de economistas más tradicionales de poco técnica, dado que su formación original es el derecho.

Con Georgieva, lo interesante es que si bien tiene una formación ortodoxa, su experiencia previa en el Banco Mundial y el la UE ha mostrado que esta es compatible con la necesidad de una mejor distribución del ingreso y de generación de oportunidades para las personas con menos recursos”, resalta Jiménez Peña.

A esto, el experto de la Universidad Javeriana, agrega que “la economista búlgara es conocida por su promoción de la igualdad de género, desde una perspectiva liberal, por la defensa de la cooperación internacional como un instrumento clave de las relaciones internacionales, por la importancia de la labor humanitaria y por su liderazgo en la lucha contra el cambio climático”.

Esto, según los expertos, podría ser otro punto a su favor, una vez que desde su cargo podría impulsar la lucha contra varios de los principales retos del mundo en la actualidad: la defensa del multilateralismo frente al proteccionismo, el cambio climático y la equidad de género.

Aunque también se espera que pueda enfrentar obstáculos. “Uno de los primeros que sin duda tendrá que enfrentar es una posible oposición de EE. UU. a la capitalización adicional del FMI, a lo que se suma la reforma de las participaciones, la cual fue pospuesta. Pero ojalá tenga éxito en estas tareas, algo que podría ser pues ella estuvo en la aprobación de la ampliación de capital del BM”, asevera Ocampo.

Larga carrera
Si hay un aspecto de Georgieva que los expertos destacan es su larga carrera. Hasta el momento, ella es la número dos del Banco Mundial, del que ya pidió una “licencia”. En esta institución ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria.

Por otro lado, también ocupó el cargo de comisaria europea encargada de Ayuda Humanitaria entre 2010 y 2014, y durante tan solo un año, entre 2015 y 2016, fue la número dos de la Comisión Europea, liderando el presupuesto.

Rubén López Pérez

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