La tensión de EE. UU. y China suma incertidumbre a la crisis

Críticas de la responsabilidad por la expansión del coronavirus, así como la situación de Hong Kong, se han convertido en focos en la rivalidad.

China y EE.UU.

Los gobiernos de China y Estados Unidos alcanzaron a principios de este año un acuerdo comercial limitado.

AFP

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mayo 31 de 2020 - 09:26 p.m.
2020-05-31

Hace apenas una semana, el Gobierno de China aseguró que las relaciones actuales con EE. UU. están al borde de crear una nueva ‘Guerra Fría’. Desde entonces, la tensión entre las dos principales potencias económicas del mundo no ha hecho más que aumentar, lo que ya se ha convertido en un nuevo foco de incertidumbre en un momento en el que la pandemia sigue golpeando a todos los países.

(China se mantiene en silencio tras las fuertes advertencias de Trump). 

Como explica Gabriel Jiménez, profesor de la facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana, “esta calificación de China tiene que ver con la declaración de Donald Trump en la que hace unas semanas aseguró que este era el peor ataque contra su territorio desde Pearl Harbor. En ese entonces señaló al coronavirus como un arma contra su país”.

Pero en la última semana esta relación se ha seguido deteriorando, tanto por los nuevos señalamientos que EE. UU. hace a China por la supuesta responsabilidad de China por la expansión de la covid-19, como por la situación en torno a Hong Kong.

(Trump sanciona a China por Hong Kong). 


Precisamente, a finales de la semana pasada, el Congreso del gigante asiático aprobó una ley denominada de seguridad nacional, que amenaza el estatus de Hong Kong como autónomo (un país, dos sistemas) y que según los críticos servirá para recortar las libertades de la excolonia británica, protagonista de protestas en contra el Gobierno de Xi Jinping.

En represalia, la administración Trump impuso sanciones contra un grupo de ciudadanos de China, a quienes no dejará entrar a EE. UU., al tiempo que confirmó su decisión de terminar con las condiciones especiales de las que gozaba Hong Kong, al considerar que ya no es un territorio autónomo.

De paso, aprovechó la situación para ratificar su cierre de relaciones con la Organización Mundial de la Salud (OMS), pues asegura que ha sido demasiado permisivo con China en todo lo relacionado con la pandemia del coronavirus.

(Donald Trump y Twitter se lanzan a una guerra abierta). 


Pero estos sucesos son tan solo un nuevo episodio en la rivalidad entre ambas potencias. Como agrega Jiménez, “este repunte en la tensión hay que encuadrarla en el marco de la campaña electoral de Estados Unidos de noviembre y el antagonismo entre ambos”.

En esta misma línea opina Nelson Wiseman, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Toronto, quien apunta que “Trump necesita un enemigo para tener más oportunidades de cara a las elecciones de 2020, y por eso tiene la intención de vilipendiar a China, alegando que Biden es blando con China. El Presidente también, por supuesto, quiere culpar a otros, en este caso a China, para tratar de desviar la atención de sus propias fallas en cuanto a la gestión de la pandemia del coronavirus”.

Cabe recordar que la tensión entre EE. UU. y China no es nueva, sino que se ha visto reflejada en otros frentes. Uno de ellos son las maniobras militares en el Mar de China, mientras que la más destacada fue la guerra comercial que protagonizaron ambos países durante el año pasado y que todavía mantienen.

De hecho, a pesar de que ambos alcanzaron a principio de año un acuerdo comercial de ‘fase 1’, el gobierno de Donald Trump ha utilizado algunas de las cláusulas de ese pacto en diversas ocasiones durante la pandemia para presionar.

Respecto a este tema, Derek Scissors, investigador del American Enterprise Institute de Washington, señala que “el coronavirus realmente es la principal diferencia entre ahora y el año pasado en las relaciones entre EE. UU. y China. A lo largo de 2019, el presidente Trump estaba tratando de llegar a un acuerdo comercial, incluso cuando usaba aranceles y amenazas. Ahora tiene uno, pero su imagen sobre la responsabilidad y deshonestidad de China sobre la covid-19 ha hecho que el pacto no sea importante”.

Como se ha comentado, la cercanía de las elecciones presidenciales es el otro factor clave en esta nueva tensión entre EE. UU. y China. Las críticas que ha recibido Trump sobre su gestión de la pandemia, y el impacto económico que esto supondrá, le han llevado a que gran parte de su campaña electoral, como explican los expertos, se sabe precisamente en acusar a China de los problemas sanitarios y sobre la actividad.

Esto, en un momento en el que la aprobación de Trump sigue descendiendo, pues ya acumula un rechazo de 54%, y su contrincante demócrata sigue con ventaja en la intención de voto: Joe Biden lograría el 47,7% de los sufragios, por el 42,4% que se le atribuye al mandatario.

¿UN RIESGO ALTO?


Una de las grandes preguntas ahora con esa nueva escalada de tensión entre las dos potencias es qué tan preocupante puede ser.

Para Jiménez, “puede ser catastrófica, pues tiene el poder de golpear el orden internacional, más que en la Guerra Fría. Desde la óptica de Colombia y de los países emergentes, puede suponer un cambio en cuanto a que muchos se verían obligados a elegir entre la influencia de uno u otro”.

Eso sí, según Wiseman, “no hay peligro de conflicto militar en esta etapa, pero la tensión está llevando a que los universos de información a través de internet se conviertan en una ‘red astillada’ y cada parte tenga su propia narrativa de la realidad y los eventos. Tanto Washington como Pekín quieren un acuerdo comercial, y todavía puede llegar uno, pero puede ser más simbólico que sustancial, como ocurrió con el Tlcan con México y Canadá. Le permite venderlo como una victoria”.

Sin embargo, Scissors sí alerta sobre el riesgo que supone la situación con Hong Kong. “Es una situación muy peligrosa. Si China comienza a llevar a los manifestantes de Hong Kong a China continental sin juicio, EE. UU. tomará más medidas diplomáticas y financieras fuertes y, obviamente habrá represalias. Podría conducir a una ruptura en las relaciones como lo hizo la represión de Tiananmén”.

Con todo, este nuevo repunte de la tensión entre ambos países ya ha provocado una nueva incertidumbre en los mercados mundiales, por los posibles riesgos potenciales que pueda tener en la recuperación económica que se espera que tenga lugar el próximo año.

Rubén López Pérez

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