Las distintas velocidades del continente

El crecimiento de América Latina y el Caribe parece tener un buen futuro a corto plazo para la mayoría de los países, con excepción de Venezuela. 

Mapa

Todo apunta a un respiro en medio de la tormenta.

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Portafolio
septiembre 25 de 2018 - 05:47 p.m.
2018-09-25

A lo lejos, América Latina y el Caribe parecen avanzar hacia la recuperación
económica. En conjunto, el crecimiento del producto interno bruto (PIB) le apunta al 1,6 por ciento este año y al 2,6 por ciento en el 2019, según previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI). De ser así, se ganaría velocidad frente al 1,3 por ciento del 2017.

No obstante, si se mira desde más cerca, las realidades son disímiles. Hay dos continentes, y Venezuela, que es otro mundo.

Frente a estos pronósticos surgen dos consideraciones inmediatas. La primera es que Colombia está por encima, con un desempeño superior al promedio del hemisferio. La segunda, que vale la pena volver a mirar los cálculos dejando a Venezuela fuera. Si se hiciera esto último, el crecimiento sería de 2,3 por ciento este año y de 2,8 por ciento el entrante, mientras que Colombia tendría un crecimiento superior al de la región.

Si en un extremo está Venezuela, cuya producción estimada por el FMI tendrá una caída de 18 por ciento este año y de 5 por ciento el que viene, el crecimiento sería liderado por Panamá, con 5,6 por ciento en el 2018 y 5,8 por ciento en el 2019.


Los países de la región están sintiendo, para bien o para mal, los efectos del encarecimiento de las materias primas, la guerra comercial, cambios en la demanda interna y externa, y la resolución de campañas electorales.

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Los países de la región están sintiendo, para bien o para mal, los efectos del encarecimiento de las materias primas, la guerra comercial, cambios en la demanda interna y la externa, así como la resolución de campañas electorales.

Uno de los factores a favor para para las economías latinoamericanas en donde pesa más el intercambio con EE. UU., es el ritmo de crecimiento saludable en la producción de este último. Es el caso de República Dominicana, que espera crecer más de 5 por ciento, así como Centroamérica, en donde, al igual que en el Caribe, hay mayor flujo de remesas de sus migrantes. Este se acelera, además, ante las amenazas del gobierno Trump contra los extranjeros ilegales. La excepción es Nicaragua, cuyo crecimiento sufre el golpe de su situación política. 

La relación con EE. UU. es ambivalente para México. Saca réditos del buen momento del país norteamericano, pero se llena de incertidumbre mientras la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan) se prolonga por iniciativa de Trump. En todo caso, la previsión de crecimiento para el país azteca ha mejorado: en la encuesta de Latinfocus Consensus Forecast pasó de 2,2 por ciento en abril a 2,3 por ciento en julio.

Para algunos latinoamericanos también hay un efecto positivo debido a mejores precios del petróleo y otras materias primas. Entre otros, se benefician Perú, Colombia y México.

Venezuela

Venezuela es un mundo aparte. De sus numerosos desequilibrios, el principal es la continua emisión de dinero para tapar un creciente déficit del gobierno.

Archivo El Tiempo

Un mayor valor de las exportaciones estimula la confianza y el consumo en esos países. Es lo que sucede en Chile, que, pese a ser importador de crudo, muestra un avance en la confianza de sus consumidores. Para este último, el pronóstico decrecimiento, según la encuesta, pasó a 3,6 por ciento, frente al 3,3 por ciento que se preveía en abril. Para Colombia subió de 2,5 a 2,6 por ciento, y para Perú se mantiene en 3,6 por ciento. 

Así mismo, la confianza debe tener un efecto adicional en la inversión en Colombia y Perú, por la reforma tributaria en el primer caso y, en general, por el estímulo fiscal en el segundo.

Entre los elementos en contra del crecimiento está el endurecimiento de las condiciones internacionales de financiación, en particular los aumentos de las tasas en Estados Unidos. En donde más se ha sentido esa presión es Argentina. Ante el estallido de la tasa de cambio, la defensa de la moneda implicó aumentos en las tasas de interés y una política fiscal más dura, que conlleva efectos en la inversión. Así, de crecer en el arranque del año, esa nación pasó a contraer su producción en el segundo semestre y para el año completo estima un crecimiento cercano a cero.

Entre tanto, en Brasil la incertidumbre electoral continuará hasta octubre. De acuerdo con las encuestas de Latinfocus, los expertos esperaban en abril que la economía creciera 2,5 por ciento este año, pero para julio las cuentas solo les daban 1,9 por ciento. Esto en medio de un entorno externo más duro, dudas sobre el resultado electoral y el fin de los recortes de la tasa de interés del banco central.

Como se ha dicho, Venezuela es un mundo aparte. De sus numerosos desequilibrios, el principal es la continua emisión de dinero para tapar un creciente déficit del gobierno, mientras sigue el deterioro en la prestación de servicios públicos fundamentales y en la oferta de alimentos subsidia- dos. Sobre su economía, los analistas encuestados por Latinfocus esperan una caída de 11,2 por ciento, y el FMI la estima en 18 por ciento. En cuanto a la inflación, el primero pronostica que sería de 200.000 por ciento anual, mientras que el Fondo predice que en diciembre llegará a 1.000.000 por ciento. Por ahora, la medición de precios hecha con observaciones reales por el proyecto Inflación Verdadera, desde las universidades de Harvard y el MIT, encuentra que la variación para 12 meses, hasta comienzos de julio, era de 13.300 por ciento. 

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