‘Las privatizaciones van a ser positivas para la economía brasileña’

Para Mario Mesquita, economista Jefe de Itaú Unibanco, la apertura comercial que propone Bolsonaro ayudará a fortalecer a la región.

Mario Mesquita, economista Jefe de Itaú Unibanco, prevé un buen dinamismo en el país.

Mario Mesquita, economista Jefe de Itaú Unibanco, prevé un buen dinamismo en el país.

Cortesía

POR:
Portafolio
noviembre 15 de 2018 - 09:53 p.m.
2018-11-15

A menos de dos meses de que el presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, tome el mando de la primera economía de Latinoamérica, son todavía muchas las dudas sobre cómo será su Gobierno, tanto desde lo económico como de lo social, que fue el principal temor en la campaña electoral.

Eso sí, como resalta Mario Mesquita, economista Jefe de Itaú Unibanco, se espera que las privatizaciones que lleve a cabo su administración, con la batuta de Paulo Guedes, así como la apertura comercial que ha propuesto o las reformas que llevaría a cabo, sirvan de impulso para la débil economía brasileña.

(Lea: Expectativa por relación comercial Colombia-Brasil con Bolsonaro

Después de una recuperación más débil de lo esperado, ¿cuáles son las previsiones de crecimiento para Brasil?

Nuestra previsión de crecimiento del PIB es de 1,3% en 2018 y de 2,5% en 2019, condicionada a la perspectiva de que los ajustes en las cuentas del Gobierno sean implementados, en especial la reforma del sistema de pensiones, con el objetivo de devolver la economía a una trayectoria sostenible en la deuda pública.

Si se frustran las expectativas con este punto, la percepción de insostenibilidad fiscal tendría un impacto inmediato sobre las condiciones financieras y podría poner en peligro la recuperación de la actividad.

(Lea: Bolsonaro: el narcisista, autoritario, mesiánico...

¿Cómo evalúa la gestión económica de Temer?

El Gobierno de Michel Temer asumió el poder en mayo de 2016 y, a lo largo de prácticamente todo su mandato, enfrentó situaciones desafiantes en los frentes económico, político y social. No obstante, en el ámbito económico, hubo reformas como la PEC 55 (que estableció el límite del gasto), la reforma laboral y una propuesta de reforma del sistema de pensiones que, aunque no fue aprobada, contribuyó a fomentar el necesario debate con la sociedad sobre la situación de las cuentas públicas y resaltar la necesidad de reformas.

(Lea: Bolsonaro y su programa económico neoliberal

¿Qué podemos esperar de la economía brasileña bajo el mando de Bolsonaro?

Bolsonaro y su equipo vienen señalando la intención de hacer reformas en el frente económico, aunque dado el estado aún inicial de la fase de transición del Gobierno, muchas definiciones todavía están pendientes, como la composición de los próximos cuadros económicos y la formalización de los proyectos de reforma a ser acometidos.

La implementación de ajustes, en especial aquellos relacionados con el reequilibrio de las cuentas públicas, puede ser vista como la clave para una aceleración de la recuperación económica. El momento de estos ajustes es importante, en el sentido de que cuanto antes sean señalizados con claridad -y en la secuencia, cuanto antes sean implementados- más probable se volverá una recuperación de la confianza, impulsando inversiones, contrataciones y, consecuentemente, la actividad económica como un todo. Para permitir que, además de sostenible, el repunte en Brasil pueda ser más robusto, también es necesario que el nuevo Gobierno avance con la implementación de otros ajustes como la simplificación fiscal, las privatizaciones y la apertura comercial.

¿Qué opina de las medidas adoptadas hasta ahora por Bolsonaro, como la unión de los ministerios?

La definición de las propuestas exactas del nuevo Gobierno pasa antes por la definición del propio equipo económico, el cual aún está siendo estudiado. Es importante componer un equipo con buenos nombres, con conocimiento técnico y además con capacidad de articulación política, para que las reformas necesarias puedan ser aprobadas. En este sentido, las medidas que están siendo discutidas en el presente momento, siempre y cuando estén bien diseñadas y sean políticamente viables, pueden ser beneficiosas.

La cuestión de la fusión de ministerios, por ejemplo, si se organiza con habilidad, puede facilitar la comunicación entre equipos y reducir los roces e ineficiencias, para alcanzar mejor los objetivos en común.

¿Piensa que el camino de la privatización será positivo para el país?

Es posible que ciertas empresas consideradas estratégicas no sean privatizadas en su totalidad. Sin embargo, las privatizaciones pueden ser positivas para el país tanto a corto plazo, generando fondos para reducir el déficit fiscal, como, principalmente, a largo plazo, al aumentar la eficiencia de la gestión y proporcionar independencia política en los procesos decisorios.

Ahora los mercados están en una ‘luna de miel’ con Bolsonaro, ¿cree que continuaría así cuando asuma el poder o si se produce rechazo social?

El presidente electo iniciará su mandato con una percepción relativamente diseminada en la sociedad de necesidad de reformas en la economía, lo que puede facilitar la aprobación de las medidas por el Congreso. El sentimiento del inversor con relación al país mejoraría a medida que los ajustes necesarios sean encaminados y los resultados fiscales muestren una tendencia de mejora.

¿Qué impacto tendrá el gobierno de Bolsonaro en la economía latinoamericana?

La apertura comercial fue una de las plataformas defendidas en el programa de gobierno de Bolsonaro y puede abarcar a países latinoamericanos y profundizar los lazos comerciales, al menos bilateralmente. Además, si las reformas necesarias son implementadas, el crecimiento de la economía brasileña podría ser beneficioso para la región en general, intensificando y diversificando el comercio con los países vecinos.

¿Cómo piensa que Bolsonaro va a manejar la relación con China tras haber mostrado tanta afinidad con Trump?

Es poco probable que sus acciones con China se guíen en la misma dirección e intensidad que las de Donald Trump. Es razonable suponer que Brasil evitaría perjudicar sus relaciones con China, un importante socio comercial e inversor. Esto no solo iría en contra de la apertura comercial propuesta en el programa de gobierno, sino que sería perjudicial para los propios brasileños y para la necesaria recuperación de la economía.

¿Qué podemos esperar de la relación con Colombia?

La relación comercial entre Brasil y Colombia ya viene intensificándose pese a la crisis económica de Brasil. Entre 2016 y 2017 el flujo comercial subió 25,69%, alcanzando los US$4.000 millones. La apertura comercial, si se materializa, sería beneficiosa para todos los vecinos latinoamericanos, inclusive Colombia.

Rubén López Pérez

Siga bajando para encontrar más contenido