Internacional

Las protestas en el mundo árabe cumplen un año

El mundo árabe encadena ya muchos meses inmerso en una situación que recuerda a la ‘primavera’ de 2011”.

Protestas

Alla Salah, una mujer sudanesa, durante una manifestación. Salah lideró las fuertes protestas contra el presidente de ese país, Omar al-Bashir.

Archivo particular

POR:
Portafolio
noviembre 01 de 2019 - 08:01 p. m.
2019-11-01

Desde Sudán y Argelia, donde los movimientos populares desplazaron a jefes de Estado en el poder desde hacía décadas, hasta Irak y Líbano, sacudidos por revueltas inéditas, el mundo árabe vive desde hace un año una situación que recuerda a la “primavera” de 2011.

En aquel año, varios países árabes fueron sacudidos por movimientos que provocaron, por ejemplo, las caídas de Zine El Abidine Ben Alí en Túnez y Hosni Mubarak en Egipto. Hoy, Túnez es una excepción ya que continúa su transición democrática, a diferencia de países como Siria o Libia, las revueltas contra los poderes degeneraron en guerras aún en curso.

(El Medio Oriente está sembrando las semillas de una segunda Primavera Árabe). 

En Sudán, el 19 de diciembre de 2018, cientos de personas salen a la calle para protestar por el aumento del precio del pan, que se triplica. Las manifestaciones se vuelven semanales y reclaman rápidamente la renuncia de Omar Al Bashir, en el poder desde hace 30 años. El 6 de abril de 2019, la protesta se convierte en una sentada en Jartum delante del cuartel central del ejército. El 11, el ejército destituye a Bashir, reemplazado por un Consejo Militar de Transición. Pero miles de manifestantes permanecen sentados delante de la sede del ejército y rechazan lo que califican de “golpe de Estado”. A mediados de agosto, se firma un acuerdo duramente negociado entre el ejército y los líderes de la manifestación, gracias a una mediación de Etiopía y la Unión Africana. El país se dota de un consejo soberano, una instancia de mayoría civil pero liderada por un militar, para supervisar la transición y que debe durar un poco más de tres años y abrir la senda a elecciones.

En tanto, en Argelia, el 22 de febrero comienzan las manifestaciones contra la candidatura para un quinto mandato del presidente Abdelaziz Buteflika, debilitado luego de un accidente cardiovascular. El 2 de abril, Buteflika renuncia ante la presión de la opinión pública y el ejército. Pero los manifestantes continúan en las calles de manera masiva cada viernes, decididos a echar a todo el “sistema”, cuyo jefe de estado mayor del ejército, el general Ahmed Gaid Salah, se ha convertido en el hombre fuerte del país.

Sin hacer caso al rechazo del movimiento de protesta a que el gobierno actual organice elecciones, las autoridades establecen como fecha de la presidencial el 12 de diciembre, luego de haber anulado por falta de candidatos una elección prevista para julio.

En Egipto, por su parte, el 20 de septiembre, varios cientos de personas protestan en El Cairo y otras ciudades para exigir la renuncia del presidente Abdel Fatah Al Sisi, en el poder desde 2014. Se organiza una manifestación por la noche en la plaza Tahrir, en El Cairo, epicentro de la revolución de 2011 que había terminado derrocando a Hosni Mubarak. Totalmente inesperadas e inéditas bajo el régimen de Sisi, que lleva a cabo una represión despiadada contra la oposición, las manifestaciones se producen luego de la difusión de videos de un empresario en el exilio que acusa de corrupción al jefe de Estado.

En redes sociales comenzó un movimiento en Irak. Particularmente en Bagdad, el movimiento reclama trabajo para la juventud y la renuncia de los dirigentes “corruptos”. Piquetes y huelgas paralizan universidades, escuelas y la administración pública. Se registran actos de violencia nocturnos contra las sedes de los partidos y las milicias. Desde principios de octubre, más de 250 personas, en su mayoría manifestantes, resultaron muertos.

En el Líbano, el 17 de octubre el gobierno anuncia un impuesto a los llamados efectuados a través de las aplicaciones de mensajería internet, en un contexto de grave crisis económica. La medida, a pesar de ser retirada rápidamente, provoca la ira de los libaneses que salen de inmediato a la calle en todo el país.

Miles se concentran en Beirut y otras ciudades, coreando “el pueblo reclama la caída del régimen”, principal eslogan de la Primavera Árabe. También cortan con barricadas varias rutas importantes. El 29 de octubre, el primer ministro Saad Hariri renuncia. El presidente Michel Aoun le encarga ocuparse de los asuntos administrativos hasta la formación de un nuevo gobierno. Al día siguiente se levantan las barricadas. 

Destacados

  • INTERNACIONAL
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • OPINIÓN
Siga bajando para encontrar más contenido