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Liberar patentes de vacunas, ¿la solución u otro problema?

Mientras que unos dicen que acelerará la producción, otros defienden que afectará la investigación. Colombia tendría que fortalecer sus capacidades.

Vacunas

Bloomberg

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mayo 07 de 2021 - 08:17 p. m.
2021-05-07

Esta semana Estados Unidos sorprendió cuando se mostró a favor de suspender de forma temporal las patentes de las vacunas contra el coronavirus, anuncio que ha creado un debate mundial entre gobiernos, farmacéuticas y distintas entidades multilaterales.

(Lea: EE. UU. apoya liberar las patentes de vacunas para el coronavirus)

Y es que aunque la propuesta es de India y Sudáfrica, el respaldo de Joe Biden incrementó las posibilidades de que la medida saliera adelante, lo que puso en alerta al sector y también a otras potencias.

El principal objetivo que se busca es que al no haber restricciones y se liberalice su producción, más países y compañías puedan utilizar la fórmula para impulsar la producción de los biológicos, lo que ayudaría a su vez a que más naciones, especialmente más pobres, tuvieran un mayor acceso.

La propuesta que cursa en la OMC deja claro que la suspensión sería temporal hasta “que se haya implementado a escala mundial una vacunación ampliamente extendida, y que la mayoría de la población mundial esté inmunizada”.

Como explicó Katherine Tai, representante comercial de EE. UU., “la administración cree en la protección de la propiedad intelectual, pero para detener esta pandemia, apoya el levantamiento. Circunstancias extraordinarias exigen medidas extraordinarias”.

Hasta el momento hay unos 100 países que han mostrado su apoyo a suspender las patentes, incluso la mayoría de la Unión Europea, que se suman a entidades como la OMS o varias ONG. La Unesco apuntó ayer que “podría salvar millones de vidas y servir de modelo para el futuro de la cooperación científica”.

El sector farmacéutico fue el primero en criticar la propuesta. Albert Bourla, CEO de Pfizer, publicó en su LinkedIn, “¿la propuesta mejorará la situación del suministro o creará más problemas? Mi respuesta es la última. La infraestructura no es el cuello de botella para que fabriquemos más rápido. La restricción es la escasez de materias primas altamente especializadas necesarias para la vacuna”.

Según Bourla, su biológico requiere 280 componentes de 89 suministradores diferentes de 19 países.

Tanto él, como otras asociaciones farmacéuticas aseguran que si se adopta la medida, eso “debilitará las cadenas de suministro y alimentará la proliferación de vacunas falsificadas”, al tiempo que alertan de que la mayoría de países no tienen la infraestructura y capacidades suficientes.

Según las firmas, liberalizar las patentes no hará que se fabriquen más vacunas.
Y Pfizer señala el golpe que supone para la innovación médica, pues “desincentivaría a la industria ante futuras pandemias”.

Aunque no todo el sector opina igual, y Moderna afirmó que no esperan que su negocio se vea afectado.

En cuanto a países, Alemania es el que ha mostrado sus críticas, al asegurar también que el problema es la escasez de materias primas y defendiendo la propiedad intelectual.

Según las cifras, Pfizer/BioNTech ha ganado desde enero US$3.500 millones con las vacunas, una cifra que subiría a US$26.000 millones. Moderna espera obtener en 2021 US$19.200 millones (US$1.700 millones en el primer trimestre).

Pfizer y BioNTech aseguraron que podrán distribuir unas 3.000 millones de dosis este año, mientras que se estima que se repartirían alrededor de 10.000 unidades entre todas las firmas.

¿BENEFICIO PARA COLOMBIA?

La última vez que Colombia produjo vacunas fue en 1998. Hasta entonces el país produjo 2,5 millones biológicos para la fiebre amarilla, 11 millones para el tétano y 6 millones para la tuberculosis. Sin embargo dejó esa fabricación por el cambio en las reglas globales sobre las plantas de producción. Por eso empezó a importar y a no invertir en las adecuaciones.

En febrero, el presidente Duque volvió a poner ese sueño sobre la mesa de los empresarios, y José Luis Méndez, presidente del gremio farmacéutico, Asinfar, afirmó que se puede trabajar para retomar el camino.

“Hay varios pasos a tener en cuenta para volver a la fabricación, y lo hemos pedido desde el 2018, entre ellos establecer mesas de trabajo, tener una política industrial farmacéutica que permita alianzas con universidades y centros de investigación y nos ayude a retomar el camino”, explicó Méndez, y agregó que esto puede tardar más de 6 meses.

De acuerdo con Yaneth Giha, presidenta ejecutiva de Afidro, la exención a los derechos de propiedad intelectual no es la respuesta. “Suspenderlos no resolverá los problemas de abastecimiento. La única forma de garantizarlo para todos es tener un diálogo pragmático y constructivo entre gobiernos, organizaciones e industria” afirmó.

Para la directiva, “Colombia necesitaría capacidad tecnológica y conocimiento para poder producir una vacuna, algo que no se logra en el corto plazo, y el sistema de patentes garantiza que existan desarrollos en favor de los pacientes”.

Los dos gremios fueron enfáticos en que están dispuestos a ser parte de la construcción de una hoja de ruta para el país. “Este ejercicio requiere un anális para alcanzar ese propósito. Debemos tener en cuenta los modelos adoptados por países que han logrado objetivos de este tipo”, apuntó Giha.

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