May debe priorizar al país sobre su partido para solucionar el Brexit

Se requiere un nuevo enfoque. La primera ministra no puede fingir que nada ha cambiado, como lo ha hecho a menudo. 

Theresa May

Esta semana el acuerdo para de la salida del Reino Unido de la UE fue rechazado.

Reuters

POR:
Portafolio
enero 18 de 2019 - 08:36 p.m.
2019-01-18

El acuerdo de Theresa May sobre el Brexit está muerto, pero no enterrado. La Cámara de los Comunes ha emitido un veredicto condenatorio, causándole una histórica derrota a la primera ministra en relación con sus planes para una retirada tranquila de la Unión Europea (UE). Su paquete tenía fallos, pero al menos respetaba el resultado del referéndum celebrado en 2016. Ofrecía un camino hacia una relación a largo plazo con la UE.

Ahora se requiere un nuevo enfoque. May no puede fingir que nada ha cambiado, como lo ha hecho a menudo anteriormente. El estoicismo tiene sus límites. La magnitud de la derrota significa que no tiene sentido seguir con su acuerdo; las ‘líneas rojas’ se volvieron obsoletas hace mucho tiempo. Ella no debe perder tiempo en conversaciones inútiles con Bruselas para negociar cambios cosméticos que probablemente los diputados británicos no aceptarán. Los cambios sustanciales necesarios para ganarse a los conservadores — especialmente en cuanto al tema del “backstop”, o barrera, de la frontera irlandesa — probablemente tampoco se lograrán.

(Lea: Theresa May sobrevive a moción de censura

Por lo tanto, es hora de que Theresa May, finalmente, priorice al país sobre su partido. Gran parte del proceso del Brexit ha sido dictado por los partidarios del Brexit de línea dura que desean una ruptura total con el bloque europeo, independientemente de las consecuencias. Ellos nunca quedarán satisfechos. Así que la primera ministra tiene razón en intentar buscar una coalición de todos los partidos. Debe hacerles propuestas serias a los moderados en los partidos de oposición que comparten su opinión de que una salida abrupta de la UE es el peor resultado posible para el país.

Esto será difícil dado el estilo de liderazgo enmarañado y secreto de la primera ministra. Colaborar con personas ajenas a su tribu va en contra de su naturaleza. Si ella hubiera contactado a diputados laboristas al comienzo de este proceso, habría tenido la oportunidad de sobrevivir la inevitable confrontación con los irreconciliables conservadores de la derecha. Dado que la fecha de retirada del 29 de marzo está muy cercana, tiene pocas opciones.

(Lea: Parlamento británico rechaza acuerdo sobre el Brexit

La prioridad para el parlamento es darles certeza a las empresas, cada vez más preocupadas por el futuro.
Eso significa acabar con las fantasías de una salida “sin acuerdo”. No hay mayoría en la Cámara de los Comunes para semejante resultado. Le corresponde a May enfocarse en el interés nacional y movilizar una coalición de Comunes contra una salida “sin acuerdo”.

Luego, ella debe apoyar el tipo de Brexit que pueda obtener una mayoría parlamentaria. Hay cambios en la declaración política sobre la futura relación entre el Reino Unido y la UE que podrían hacer que los diputados estén más dispuestos a aceptar un acuerdo. Por ejemplo, es probable que una unión aduanera permanente sea del agrado de muchos diputados laboristas y conservadores. También puede haber apoyo entre los partidos para continuar con la afiliación al mercado único, con o sin una unión aduanera.

Sin embargo, este proceso tomará tiempo, y el tiempo se acaba. Cuanto más se acerca el Reino Unido al día del Brexit sin seguridad jurídica, mayor es la necesidad de extender el Artículo 50. Tanto Bruselas como Londres creen que es una cuestión de cuándo, y no de si, se retrasará el Brexit. Sin embargo, el gobierno de May debe tener cuidado de no extender las negociaciones sin un objetivo claro en mente.

Es plausible que los esfuerzos de la primera ministra no den frutos. De hecho, al no hacer nada, los diputados terminarán aprobando un Brexit duro y desastroso. En este caso, tras agotar todas las opciones, se planteará inevitablemente la cuestión de un segundo referéndum. No hay duda de que otro plebiscito sería divisivo. Incluso podría reiterar la decisión original de abandonar la UE. Pero ante un estancamiento duradero en el parlamento, tal vez sea hora de recurrir al pueblo.

FT

Siga bajando para encontrar más contenido