Miedo al virus, factor tras las caídas económicas históricas

Aunque la culpa de desplomes en los PIB del mundo se le ha echado a las cuarentenas, algunos países que no las impusieron también presentan descensos.

Centros Comerciales

En varios países las personas dejaron de consumir pese a que no hubo cierres de comercios ni prohibición para hacerlo.

Archivo particular

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Portafolio
septiembre 02 de 2020 - 10:47 p. m.
2020-09-02

En gran parte de los análisis sobre el impacto económico de la pandemia, el gran culpable de los desplomes históricos del segundo trimestre en todo el mundo ha sido la imposición de cuarentenas y medidas restrictivas. No obstante, ¿cómo es posible que en algunos países que nunca cerraron o lo hicieron de manera parcial tengan caídas similares o incluso mayores?

(Emisor ve más pronunciada la caída de la economía este año). 

Sin desconocer el impacto negativo de los aislamientos, este no es el único factor detrás de las contracciones económicas, pues el miedo al virus y sus efectos en temas como empleo, ingresos y contagio se ubica como la otra gran pata que explica la crisis actual.

(Economía del país tocaría fondo en el segundo trimestre). 

Un ejemplo claro de esto es Suecia, el único país de Europa que nunca tuvo una cuarentena, sino tan solo recomendaciones de autocuidado. Sin embargo, su PIB cayó 8,6%, mientras que sus vecinos Dinamarca (-6,9%), Noruega (-6,3%) y Finlandia (-4,5%) sí impusieron cuarentenas y sus economías perdieron menos.

Y lo mismo ocurre con el desempleo: hasta julio el dato en Suecia creció a 9,4%, por encima de la media de 7,9% de la eurozona.

Gayle Allard, economista del IE Business School, apunta que “estos casos muestran que el miedo al virus es el factor critico en las contracciones. Suecia no cerró y ha caído más que Dinamarca, que hizo un aislamiento total”.

Pero no son los únicos ejemplos. Japón, que impuso una cuarentena parcial y fue de los primeros en levantarla, presentó una caída en el PIB del segundo trimestre de 27,8% anualizado o 7,8% frente al periodo previo. Asimismo, Corea del Sur, que tampoco confinó nunca a la población y se convirtió en un ejemplo en el manejo de la pandemia, también registró una caída de 3,3%.

En Latinoamérica también se puede extrapolar este fuerte impacto en países que tuvieron restricciones muy flexibles. México es un ejemplo, pero su PIB cayó 18,7%, más que el colombiano. Brasil tampoco ejecutó una cuarentena total, y su economía perdió un 9,7%, al igual que Chile, que presentó un desplome de 14,1%, entre otros ejemplos a nivel mundial.

Según Allard, “hasta que no se vaya el miedo, no volverá la inversión y el consumo, que son los pilares de la economía, especialmente de las desarrolladas. Lo perderemos cuanto haya una vacuna, un tratamiento o cuando el virus se ha debilitado. Con un sentimiento de inseguridad, no es posible volver a los niveles previos a la pandemia”.

De igual forma, Camilo Pérez, gerente de investigaciones económicas de Banco de Bogotá, apunta a la incertidumbre. “Cuanto mayor es esta, las personas limitan sus decisiones, los hogares dejan de consumir y las empresas de hacer inversiones de equipo y capacidad, esto se ve con y sin cierres. Por ejemplo en México, nunca se cerró, pero la población nunca tuvo la certeza de qué iba a pasar con la pandemia, y esas expectativas negativas también limitan la actividad”.

De igual forma, Martha Elena Delgado, directora de análisis macro y sectorial de Fedesarrollo, indica que esta tendencia se ve reflejada en la inflación. “La desaceleración del IPC en los países es por buena parte a causa de esta demanda interna deprimida. Al ver la coyuntura, muchos hogares y empresas frenaron sus decisiones a la espera de ver qué pasa, y en eso el miedo es pieza clave, también por la posibilidad de perder el empleo”.

De hecho, como agrega la experta, el factor del miedo también será fundamental en la recuperación, “por eso es tan importante que se recuperen los indicadores de confianza del consumidor y de las empresas”.

VARIOS FACTORES

Como se ha dicho, el miedo es un aspecto claro en las contracciones económicas, pero no es el único.

Según Pérez, no hay que perder de vista el impacto del confinamiento. “Sin duda hay una correlación entre las restricciones a la movilidad y las caídas económicas, y cuanto mayor fue el cierre, más pronunciada la baja del PIB”.

Además, como apunta Delgado, el comercio mundial también juega un rol central. “En los países de Latinoamérica la caída de los precios de commodities y el freno en el comercio también explican gran parte de la caída. Y en las economías avanzadas, mucho más abiertas, la paralización de las exportaciones e importaciones tuvo gran impacto”.

Rubén López Pérez

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