Monarquías, ¿modelo en vías de extinción o ya adaptado al Siglo XXI?

Pese a ser una figura histórica y a veces simbólica, que ha logrado coexistir con la democracia, muchas ven amenazada su legitimidad.

La monarquía le cuesta más a los británicos

EFE

POR:
Rubén López Pérez
agosto 28 de 2020 - 08:00 p.m.
2020-08-28

Cuando Farouk I perdió el trono en Egipto, afirmó: “Dentro de poco solo quedarán cinco reyes, el de Inglaterra y los de la baraja”. Esta frase, de julio de 1952, preveía el final de un modelo de gobierno que para unos recuerda a un pasado medieval en vías de extinción, y para otros una figura adaptada al Siglo XXI.

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Casi 70 años después de la premonición del ‘último faraón’, además de la británica se mantienen decenas de monarcas en todos los continentes del mundo, algunos con altas aprobaciones ciudadanas y otros con su legitimidad amenazada.

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El caso más reciente de esto es el de la monarquía española, cuyo rey emérito, Juan Carlos I, abandonó recientemente el país presionado por las investigaciones por corrupción en su contra, lo que ha puesto en entredicho la continuidad de su hijo, Felipe VI.

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De hecho, en un sondeo de mayo la valoración de Felipe VI bajó de 5 puntos (sobre 10) por primera vez en su reinado, lo que mostró las dificultades que enfrenta la institución.
Como apuntan los expertos, entre las críticas que se hacen a estas figuras, una de las principales es que en pleno Siglo XXI el jefe del Estado no se elija por votación popular, sino simplemente por linaje y nacimiento.

Para Mauricio Jaramillo Jassir, profesor de Relaciones Internacionales de la U. del Rosario, hay dos aspectos que explican que se mantengan estas instituciones. “En algunos de los estados, especialmente los europeos, en buena medida lo que mantiene la idea de unión nacional es el monarca. En segundo lugar, es que ejercen un poder muy simbólico que para muchos es irrelevante. Han sobrevivido, pero es un hecho que muchos enfrentan una gran crisis de legitimidad”.

Otro de los aspectos que han impulsado su supervivencia es la capacidad que han tenido de adaptación. Según Andrés Mejía Vergnaud, consultor y conferencista de educación ejecutiva de la U. de los Andes, “en la evolución de estos países se logró un equilibrio, con una forma democrática de gobierno, pero manteniendo ese carácter simbólico e histórico”.

Lo mismo apunta Juan Nicolás Garzón, profesor de Ciencias Políticas de la U. de La Sabana, al indicar que “no hay que desestimar la importancia de lo simbólico, pues muchos de ellos siguen teniendo un peso clave. Se han sabido adaptar a los cambios en el mundo aunque muchos no ejerzan el poder, y han participado en la construcción de los sistemas actuales. Un caso claro es el de los países nórdicos, que tienen una monarquía que ha permitido que estos cuenten con unas de las mayores democracias”.

Y, como agrega Garzón, entre las amenazas a la legitimidad no solo está el linaje, sino también el momento actual. “Las monarquías han sido un reflejo de opulencia y lujo, y en momentos como el actual de pandemia, con una creciente pobreza y desigualdad, la situación riñe con la existencia de estas figuras”.

Pero, al igual que por el lado negativo, también hay aspectos positivos y, según los expertos, uno de ellos es el tema emocional. Como apunta Garzón, todavía hoy hay una visión muy romántica de las monarquías, mucha gente está muy pendiente de la vida de reyes y princesas.

Y, sumado a esto, en muchos casos se mantienen vínculos muy fuertes entre metrópoli y colonia, pues han sido claves en la formación de su identidad. Por ejemplo vemos el caso de Francia y el Líbano, después de la explosión se pensó en Francia el único que podría ayudar en la situación del país”.

NO TODAS IGUALES

Aunque hoy en día se pueden encontrar un buen número de países que tienen monarquías en sus sistemas políticos, cabe decir que no todos tienen el mismo tipo.

Como explica Vergnaud, un primer bloque son las monarquías constitucionales, como son los casos de los países europeos o el emperador de Japón, en los que hay un jefe del Estado hereditario, que no tiene poder político, pero que desempeña papeles de representación del país, así como otros relacionados con la formación del gobierno o la sanción de leyes.

Un segundo grupo es en las que el monarca sí ejecuta el poder, incluso de manera absoluta, como es el caso de países de Medio Oriente como Arabia Saudí o algunas de las naciones asiáticas.

“Cabe decir que muchas de estas son de creación occidental, pues después de salir de las colonias, los países europeos establecieron que una monarquía era la mejor forma para organizar los pueblos y tribus del territorio”.

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