Monómeros, atrapada en la crisis de Venezuela

Guaidó ha tomado el control de activos del Estado para detener la financiación.

Juan Guaidó

El presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, nombró en las últimas semanas a Jon Bilbao al frente de la firma.

EFE

POR:
Portafolio
junio 07 de 2019 - 08:15 p.m.
2019-06-07

Habiendo tomado el control financiero de la refinería petrolera estadounidense Citgo en un intento por privar de fondos al presidente venezolano Nicolás Maduro, el líder opositor, Juan Guaidó, ha dirigido su atención a otro activo extranjero controlado por el Estado, esta vez en Colombia.

Durante las últimas semanas, Guaidó ha instalado una nueva junta directiva en Monómeros, una empresa de fertilizantes que opera en Colombia pero que es propiedad del Estado venezolano. Al igual que con Citgo, él quiere asegurarse de que las ganancias de la compañía vayan a lo que él considera su legítima administración y no a la de Maduro.

La disputa relacionada con Monómeros es la más reciente en la lucha por las finanzas de Venezuela. Con el respaldo de Estados Unidos, Guaidó se ha autodeclarado presidente interino del país, describiendo el liderazgo d Maduro como ilegítimo. Su administración paralela, apunta Guaidó, tiene derecho a los ingresos de los activos estatales de Venezuela.

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Guaidó ya ha nombrado una junta directiva ‘ad hoc’ en Citgo y en su empresa matriz, Petróleos de Venezuela SA (PDVSA). Más recientemente, hizo lo mismo en Monómeros y en su empresa matriz, Petroquímica de Venezuela SA (Pequiven).

La administración Guaidó también ha tomado medidas para pagarles a los tenedores de bonos de PDVSA en un intento por garantizar que Citgo permanezca bajo su propiedad.

La batalla por Monómeros se está librando en un momento en que la relación de Venezuela con Colombia está empeorando. Maduro acusa a Bogotá de planear golpes de Estado para derrocarlo. Los colombianos describen al líder venezolano como un dictador que está desestabilizando la región y que tiene que dejar el cargo. Los países rompieron relaciones diplomáticas en febrero.

Monómeros, la mayor productora de fertilizantes de Colombia y una compañía que exporta a toda Centroamérica y al Caribe, está atrapada en el fuego cruzado. Anteriormente una empresa estatal colombiana, Monómeros ha sido propiedad del Estado venezolano en su totalidad desde 2005.

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En diciembre, Maduro nombró un nuevo presidente de la junta de Monómeros, pero cuando el nuevo encargado voló a la ciudad colombiana de Barranquilla para comenzar sus funciones, se le prohibió la entrada en el aeropuerto.

Las autoridades colombianas dijeron que, como designado de Maduro, no era bienvenido.

Guaidó nombró a un presidente alternativo, Jon Bilbao, un venezolano que ha trabajado en ambos países. Él comenzó en su posición en abril.

La preocupación más apremiante de Bilbao está relacionada con las sanciones estadounidenses. En 2017, Washington tomó medidas para restringir el acceso de Pequiven al crédito en un intento por menoscabar las finanzas de Maduro. Las medidas han tenido un grave impacto en todas las operaciones de Pequiven, incluyendo sus operaciones en Colombia.

“En condiciones normales, los proveedores de nuestras materias primas nos otorgan entre 60 y 120 días para pagarles una vez que sus productos salen del puerto, pero en las condiciones impuestas por el Tesoro estadounidense actualmente sólo tenemos 30 días”, comentó Bilbao al Financial Times.

“Nosotros compramos materias primas de todo el mundo, de Rusia, de Sudáfrica, y algunas veces pueden tardar un mes en llegar. Nosotros tenemos entonces que convertir esas materias primas en productos terminados para vendérselos a los agricultores en Colombia. Todo el proceso puede tomar al menos tres meses”, explicó Bilbao.

Él añadió: “Estamos teniendo que pagar las materias primas por adelantado sin ningún flujo de efectivo. Los bancos también han recortado nuestro acceso al crédito porque temen infringir las sanciones estadounidenses”.

Ahora que Monómeros está nominalmente bajo el control de Guaidó, Bilbao quiere que se eliminen las sanciones, y le ha pedido al Tesoro de Estados Unidos que revise el caso.

Al igual que en el caso de Citgo, la situación de Monómeros destaca la complicada naturaleza de las finanzas de Venezuela, con dos gobiernos paralelos — uno reconocido por EE. UU. y docenas de otros países, el otro respaldado por Rusia y China — luchando por el control de compañías, refinerías, embarcaciones petroleras e incluso bancos fuera de Venezuela.

Los economistas han indicado que nunca ha habido un caso como éste.
Además, cuatro meses después de que Guaidó retó la legitimidad de Maduro, el futuro político del país aún no está claro. Ninguno de los dos ha podido derrotar al otro durante este tiempo. Si bien ése sigue siendo el caso, el futuro de compañías como Citgo y Monómeros, y de sus juntas directivas rivales, permanece incierto.

Mientras tanto, Bilbao dice que está tratando de revivir a Monómeros, la cual, laborando bajo sanciones, reportó una pérdida de US$20 millones en 2018 y está operando al 70% de su capacidad.

En 2016, antes de que se impusieran las sanciones, obtuvo un modesto beneficio en las ventas de US$500 millones.

La compañía tiene dos plantas industriales, una en Barranquilla y la otra en Buenaventura, la ciudad portuaria en la costa pacífica de Colombia.

Monómeros emplea a unas 1500 personas, y representa aproximadamente el 40% del mercado de fertilizantes de Colombia.

Torino Capital, un banco de inversión que sigue la situación de Venezuela de cerca, valora a la compañía en US$269 millones.

Bilbao ha indicado que, si se eliminaran las sanciones estadounidenses, Monómeros podría volver a generar beneficios para fines de este año.

Sin embargo, ante esta situación, lo que suceda después de eso no depende tanto de cómo se maneje la compañía, sino de la actual lucha de poder entre Nicolás Maduro y Juan Guaidó. Y esa situación pudiera todavía prolongarse por algún tiempo.

Gideon Long

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