Coronavirus agudiza el problema del hambre en América Latina

Si no se atiende con urgencia esta situación se producirá más inestabilidad política, migraciones masivas y deterioro económico, dijo la ONU.

Pobreza

El virus está agudizando "por encima de cualquier otra cuestión" las condiciones económicas y de subsistencia básicas en el continente.

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julio 23 de 2020 - 10:06 a.m.
2020-07-23

El director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés), David Beasley, alertó que más de 11 millones de personas en Latinoamérica se encuentran al borde de la hambruna, una situación que se ha visto agravada por la pandemia de coronavirus.

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"La pandemia de covid-19 ha sido devastadora en Latinoamérica", manifestó el directivo del Programa de la ONU, al considerar que el virus está agudizando "por encima de cualquier otra cuestión" las condiciones económicas y de subsistencia básicas en el continente.

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El directivo, que se encuentra en Ecuador en el marco de una gira que incluye también a Panamá, realizó una visita de campo a la ciudad de Ibarra, en los Andes ecuatorianos, donde tuvo ocasión de conocer de primera mano proyectos de cooperación para población local y migrante. Se trata de la primera visita que realiza un alto representante de una organización humanitaria adscrita a las Naciones Unidas a Ecuador y del WFP a la región, desde que se inició la pandemia a finales de febrero.

HAMBRUNA ACECHA A 11 MILLONES DE PERSONAS

"Solo en las zonas donde el WFP trabaja regionalmente hemos visto un incremento sustancial de más de 11 millones de personas que se sitúan en el abismo de la hambruna", aseveró Beasley. Y advirtió que si no se atiende con urgencia esta situación se producirá más inestabilidad política, migraciones masivas, deterioro económico y mayor número de personas con hambre, "además del propio covid-19", lo que consideró "una combinación mortal".

Tras mantener un encuentro virtual con el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, el martes, Beasley se desplazó a Ibarra para visitar un comedor regentado por monjas Salesias en el centro de la urbe y que cada mañana sirve desayunos a cerca de un centenar de personas, para la mayoría, su única comida del día. "El desayuno consiste en un platito nutritivo, compuesto de un vaso de avena, pan, fruta y ensalada de verduras", explicó sor Elvia Hidalgo, que prepara los platos para sin techo, emigrantes y ancianos.

El coronavirus ha aumentado el número de personas que acude al comedor de esta comunidad religiosa con más de 50 años de actividad, y cuyos recursos provienen del WFP y otros benefactores. Diana Herrera, de nacionalidad colombiana pero emigrada desde Venezuela, acude todos los días al comedor con su esposo e hijo. "Este plato es prácticamente el desayuno, almuerzo y merienda", refiere la mujer cuya familia está sin trabajo y vive en la calle.

MIGRACIÓN VULNERABLE

El coronavirus ha puesto de manifiesto la fragilidad del trabajo informal, que en Ecuador representa el 60% de la actividad laboral, así como la escasez de los recursos económicos o la situación de especial vulnerabilidad de las poblaciones migrantes en toda la región. "En términos reales nosotros estamos llegando aproximadamente a 400.000 migrantres (venezolanos) en Colombia, en Ecuador a 120.000 y en Perú hemos empezado recién por el covid y trabajamos con unos 40.000", dijo el director regional para Latinoamérica y El Caribe del WFP, Miguel Barreto.

LLAMADO DE ATENCIÓN SOBRE AMÉRICA LATINA

La última parada de la misión fue la comunidad indígena de Imantag, donde gracias a la WFP una asociación agrícola local distribuye sus productos en escuelas y comerciantes de la comunidad, sin necesidad de intermediarios.

El objetivo de la visita del máximo responsable del WFP en plena pandemia de coronavirus ha sido llamar la atención sobre la situación apremiante en Latinoamérica y El Caribe, a fin de poder articular acciones con los gobiernos locales y fortalecer los sistemas de protección social enfocados en la seguridad alimentaria.

En este contexto, Beasley indicó que no se pueden afrontar únicamente los efectos del covid-19 por un lado, y el hambre por el otro, sino que "deben ser abordados conjuntamente", y llamó a actuar "ahora y sabiamente", para evitar una catástrofe humanitaria. "Si lo hacemos bien podemos salvar vidas, si no lo hacemos bien la gente morirá", concluyó.

WFP ha apelado a un aporte adicional este año de 328 millones de dólares para poder aumentar su respuesta humanitaria en América Latina y EL Caribe, y llegar a 3,5 millones de personas más que han sido afectadas por la crisis del covid-19.


EFE

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