‘Colombia no debe mirar el monto de la ayuda, sino ver cómo usarla’

Para Laurence Boone, economista jefe de la Ocde, se ha hecho un buen trabajo, pero aún hay riesgos.

Laurence Boone, economista jefe de la Ocde.

Laurence Boone, economista jefe de la Ocde.

Foto: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

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Portafolio
septiembre 15 de 2020 - 10:40 p.m.
2020-09-15

La incertidumbre sigue siendo el factor predominante en la crisis por la pandemia, tanto así que aunque la economía global parece menos golpeada de lo previsto, los riesgos a la baja aún no desaparecen.

(Colombia sufrirá el mayor descalabro en empleo entre países de la Ocde). 

Así lo afirma el informe que publica hoy la Ocde, que prevé un desplome de 4,5% en el PIB global en 2020 y un repunte de 5% para el próximo año. Muchos países caerán menos de lo esperado, como es el caso de EE. UU. (3,8%), la eurozona (7,9%) o Brasil (6,5%), entre otros. De hecho, México y Argentina están entre los pocos que empeoran sus pronósticos.

(Colombia expone a la Ocde su ruta de la recuperación). 


Ante esto, Portafolio habló con Laucence Boone, economista jefe de la Ocde, quien aseguró que la recomendación del ‘club de las buenas prácticas’ es que países como Colombia no miren el tamaño del gasto en ayudas, y piensen bien en qué gastarlas mejor.

¿Qué explica que sus nuevos pronósticos sean mejores a lo previsto?

Aun así será la mayor contracción, por lo que hay que ser cautelosos, pues los datos son desiguales, con cifra menos malas en China y EE. UU. que explican la mejora principalmente.

La contracción sería menor y ha habido una reapertura rápida, pero en esta vemos es que se pasa de cero a algo, pero hay sectores que no funcionarán mientras siga el virus. Es decir, tardaremos en volver a donde estábamos, y aquí el desafío es la alta incertidumbre, al saber que al menos durante un año más no será posible desarrollar algunas de las actividades principales.

¿Sigue habiendo riesgos a la baja en el crecimiento?

Lanzamos la previsión que incluía una o dos olas de coronavirus pensando en que el dato estaría en algún punto entre medias, y eso es lo que estamos viendo, aunque la mayoría están más cercanos al panorama de un impacto del virus.

La incertidumbre sigue siendo alta y también los riesgos. Hay países que controlaron el virus y mejoró la confianza y los datos, pero también varios tuvieron un rebrote y volvieron las necesidades de nuevas restricciones, lo que afecta al escenario de la previsión.

Se ha venido hablando de la posibilidad de que la vacuna esté antes de Navidad y con eso vuelva la confianza, pero eso parece más sueño que realidad de momento. Eso sí, aunque la pandemia se salió de control en varios lugares, vemos poca probabilidad de que se vuelva a los confinamientos completos, sino que serán focalizados.

Ante una recuperación más lenta de lo esperado, ¿cuándo estaremos en los niveles prepandemia?


Esperamos volver a los niveles de 2019 a finales de 2021, unos países antes y otros después. No obstante, esto supone un 5% o 6% por debajo de lo que preveíamos para el año que viene, es decir, como si hubiéramos perdido los ingresos combinados de Alemania y Francia con la pandemia.

¿Les preocupa más la caída del PIB o el alza en el desempleo del mundo?

Si miramos la crisis pasada, cuando la economía entra en recesión, se tarda alrededor de un año para que se vea el incremento real en bancarrotas y aumento del desempleo, y puedes pasar mucho tiempo hasta que el país vuelve a recuperar los niveles anteriores.

Esta es mi principal preocupación. Aún no pasó por los planes de ayuda para no destruir empleo, pero puede ocurrir hacia delante, y los gobiernos tendrán que hacer grandes esfuerzos para evitarlo.

Además del desempleo, ¿le preocupa que haya peores condiciones?

Sin duda. Será clave que los gobiernos den certeza a la población de que los seguirán ayudando, no protegiendo los empleos para que no desaparezcan, sino a las personas mismas. Esto quiere decir prestaciones por el tiempo que se necesiten y también ampliando el apoyo a capacitación, educación en entrenamiento.

¿Ve grandes cambios en el mercado laboral?

Creo que la pandemia hará que algunas actividades dejen de funcionar como lo hacían, lo que hará que muchos trabajadores, especialmente las personas menos calificadas, tengan que cambiar de trabajo o capacitarse de nuevo para desempeñar otro empleo. Vamos a ver muchos cambios y se deberán reasignar recursos entre los sectores.

¿Le preocupa a la Ocde el desempeño de Colombia?

Estamos preocupados por todos los países, pues es el momento más desafiante por el que han pasado. Ahora, yo diría que lo ha hecho bien en implementar políticas y apoyo para proteger a las personas.

Por supuesto, sabemos que la tasa de desempleo se disparó hasta una cota realmente alta, más de cuatro millones de personas han perdido su trabajo, y eso es muy preocupante.

Entonces, ¿las políticas van por el buen camino?

Hemos visto una correcta política monetaria y apoyo fiscal, se ha hecho un buen trabajo. Es uno de los pocos países emergentes en los que hubo algún apoyo para trabajadores informales, domésticos y de bajos ingresos, lo que supone un gran reto, además de los créditos garantizados para el sector privado.

Mirando hacia delante, no se necesitará solo el apoyo a la renta, que es importante para evitar que crezca la pobreza y permitir que más gente viva dignamente, sino que habrá que focalizar el gasto a los que más lo necesiten. Es clave recalibrar las medidas para asegurar que funcionen correctamente, como en el aspecto laboral que comentamos.

Para el sector privado, hay que hacer que fluyan las empresas, y en ese sentido hay mucha regulación de la que quizá se puede prescindir en este tiempo.

¿Su recomendación es que no acabe aún el apoyo?

La recomendación para Colombia es que no es momento de mirar el monto de lo que le cuesta la ayuda, sino ver cómo hacer que funcione mejor, ver qué cosas deben acelerarse y cuáles detenerse. Es decir, no es que no se gaste el dinero, sino ver bien donde se está invirtiendo y estar seguro que lo recibe quien más lo necesita, y hay que ser creativos al hacerlo. Y empezar a pensar ya en 2023, con la idea de que en 2022 se haya terminado la pandemia.

¿Qué es lo que más le preocupa en la región?

Nos preocupa una posible ola de bancarrotas en la región cuando el apoyo se empiece a retirar, y especialmente de pequeñas empresas, que son más difíciles de ayudar. Vemos con inquietud el desempleo, y nos preocupa la expansión de la pandemia.

En varios países los balances están empeorando y pueden acabar en una situación precaria. Cuanto más larga sea la crisis, más se demorará en resolverla, más vulnerables serán las economías de la región y más apoyo externo necesitarán.

Rubén López Pérez

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