OMC, ante cambio de rumbo con un futuro incierto

Hoy acaba su mandato el director general, Roberto Azevêdo, sin un sucesor claro y aún con grandes desafíos para reformar su rol en el comercio global.

Roberto Azevêdo

Roberto Azevêdo terminará su mandato al frente de la Organización Mundial del Comercio.

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agosto 30 de 2020 - 06:56 p.m.
2020-08-30

Hoy es el último día de Roberto Azevêdo como director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que se convierte en un punto de inflexión para el ‘árbitro’ de los intercambios globales, sin un capitán claro que tome el timón para el futuro y con los mayores retos de su historia aún sin resolver. Todo esto bajo una crisis que amenaza con imponer un mayor proteccionismo.

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Y es que tal como anunció meses atrás Azevêdo, deja el cargo que ostenta desde septiembre de 2013, pero la organización aún no se ha puesto de acuerdo ni siquiera sobre quién será el director interino. Lo que sí se definió recientemente es que su heredero se elegirá después de las elecciones de Estados Unidos. Los candidatos son: Jesús Seade Kuri (México), Ngozi Okonjo-Iweala (Nigeria), Abdel-Hamid Mamdouh (Egipto), Tudor Ulianovschi (Moldova), Yoo Myung-hee (República de Corea), Amina C. Mohamed (Kenya), Mohammad Maziad Al-Tuwaijri (Arabia Saudita) y Liam Fox (Reino Unido).

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Detrás de este cambio de rumbo hay varios aspectos que se vuelven trascendentales para la OMC. Por un lado, la elección después de los comicios estadounidenses es precisamente, según los expertos, una apuesta a que el vencedor sea el demócrata Joe Biden, que sería más afín al modelo multilateral en el comercio.

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No hay que olvidar que bajo la administración de Donald Trump, Estados Unidos, pese a ser su gran impulsor de la OMC, vetó la elección de nuevos miembros del Órgano de Solución de Diferencias, lo que dejó a este ‘tribunal internacional del comercio’ sin poder operar, al tiempo que también frenó por meses su presupuesto, lo que habría hecho imposible su funcionamiento. Además de esto, el comercio mundial enfrenta una de las coyunturas más críticas de la historia, con unas previsiones de caída de los intercambios globales que podrían alcanzar el -32% en 2020. Tan solo los países del G20, en el segundo trimestre, presentaron un desplome de 17,7% en sus exportaciones, el peor dato desde la crisis de 2009.

Y a esto se suma las tendencias proteccionistas que se han visto durante los últimos años con el estallido de la guerra comercial, lo cual se podría recrudecer por el retroceso de la globalización y el mayor nacionalismo comercial que podría dejar la pandemia del coronavirus en el mundo.

Según indican los datos de Global Trade Alert, hasta el momento se han impuesto en el mundo 872 medidas restrictivas al comercio mundial este año, un número muy superior a las 788 que se aplicaron en todo 2019. Y esto se ve con más claridad en el intercambio de productos sanitarios, pues hasta 91 países han ejecutado controles a la exportación de estos suministros.

Estos aspectos, según los expertos, hacen más necesaria que nunca la completa funcionalidad de la OMC.

Como indica Javier Díaz, presidente de Analdex, “en esta coyuntura es fundamental contar con una institucionalidad que permita hacerle frente al proteccionismo. En épocas de crisis es natural que los países consideren que la salvación es el cierre de los mercados, y por eso son claves acuerdos como los de la OMC que impidan que se impongan estas decisiones. Infortunadamente, la pandemia coincide con el mayor debilitamiento de la OMC y del multilateralismo, ya herido por la guerra comercial. Mientras no sea posible llegar a estos pactos, más difícil y demorada será la recuperación de la economía y el comercio mundial”.

GRANDES DESAFÍOS

Precisamente, la debilidad de la OMC en estos momentos hace que la lista de retos que tiene por delante sea grande, con su reforma como el punto principal.

De acuerdo con Iván Leonardo Urrea, profesor de economía de la Universidad Nacional, “lo principal es recuperar el mecanismo de resolución de conflictos, pues ahora no hay ninguna herramienta multilateral para resolver estos problemas. Y esto es clave por el momento proteccionista actual impulsado por la pandemia, como se ha visto con los insumos médicos”.

Pero este no es el único reto. Para William Reinsch, asesor sénior del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), son cuatro puntos principales. “Es necesario restablecer la confianza en la OMC por parte de sus miembros para que puedan volver a avanzar en las negociaciones; necesitan restaurar un proceso de resolución de disputas; deben acordar directrices claras sobre cuándo un país debe ser considerado en desarrollo y, por lo tanto, sujeto a un trato más indulgente y tienen que lograr que sus miembros respeten y se adhieran a las obligaciones de transparencia y presentación de informes que acordaron asumir”.

Reinsch agrega que cumplir con estos objetivos será clave para que la OMC vuelva a poder cumplir el rol en el comercio mundial que le corresponde.

EL NUEVO DIRECTOR

En este proceso de reforma de la institución, en el que se han comprometido la mayoría de principales potencias como China, la Unión Europea o Canadá, entre otros, la acción del próximo director general será fundamental, según indican los expertos.

Raj Bhala, profesor distinguido de derecho internacional de la Universidad de Kansas, asegura que “el nuevo Director General debe volver a comprometerse con los principales socios comerciales, especialmente Estados Unidos, la UE y Japón. Todos están renunciando al multilateralismo y se centran en los acuerdos de libre comercio. También, debe obtener algunas victorias con nuevos acuerdos, pues se necesitan pactos plurilaterales, no solo multilaterales. Por último, debe persuadir a las principales potencias comerciales de que la OMC aún puede ser relevante para atender sus intereses”.

Según Díaz, de Analdex, “la renuncia de Azevêdo debería aprovecharse para buscar fortalecer a la OMC y el multilateralismo. Para ello, se requiere de acuerdos políticos
entre los principales países”.

Por último, Urrea resalta que a pesar de los problemas, la OMC aún tiene un papel clave que jugar. “Su rol debe ser el de gran componedor de las instituciones del comercio global, que debe tornar hacia un sistema basado en reglas. Los países deben tener la facultad de generar estrategias de desarrollo productivo y de inmersión de las cadenas globales de valor. Es con más comercio que el mundo encontrará el camino hacia la superación de la pobreza por la pandemia y hacia un crecimiento”.


Rúbén López Pérez

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