Persiste la retórica de Trump acerca de la guerra de divisas

La Fed dice que los recortes de las tasas de interés mitigarían el alto impacto de la fortaleza del dólar.

Donald Trump

Donald Trump, presidente de Estados Unidos.

EFE

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julio 16 de 2019 - 11:17 p.m.
2019-07-16

La fortaleza del dólar está demostrando ser resiliente, a pesar de todos los intentos de Donald Trump de bajar su valor.

Los legisladores de la Reserva Federal (Fed) señalaron en las actas de la reunión pasada que se anticipa que los recortes de tasas por los que Trump ha estado cabildeando compensarán la apreciación.

(La guerra silenciosa que Trump le declaró a Europa). 

Sin embargo, Trump no ha mostrado señal alguna de suavizar su retórica sobre los mercados de cambio. Durante las últimas semanas, el Presidente ha acusado a una serie de países de ser manipuladores de divisas y ha amenazado con imponerles sanciones; además, en repetidas ocasiones, ha citado la fortaleza del dólar en un intento por presionar al presidente de la Fed, Jay Powell, para que reduzca las tasas.

En mayo, el Tesoro de EE. UU. agregó a Irlanda, a Italia y a Alemania a su listado de manipuladores de divisas, colocándolos junto a China, Vietnam y Singapur, a pesar de que son parte de la eurozona y de que no tienen control directo sobre la política monetaria.

Por primera vez en una década, las competitivas tácticas de devaluación de la moneda de ‘empobrecer al vecino’ están de vuelta.

“Parece que estamos ante una guerra de política monetaria más amplia y el problema de la moneda es un síntoma de eso”, señaló Geoff Yu, el director de la oficina de inversiones de UBS Wealth Management en el Reino Unido.

Pero los analistas han opinado que esto se debe a un fundamental malentendido de qué es lo que impulsa los mercados de divisas. El dólar fuerte es el resultado de que EE. UU. ha superado a otras economías y del hecho de que su tasa de interés es más alta que en la mayoría de las otras naciones desarrolladas, lo cual genera entradas de capital.

Alessio de Longis, gerente de cartera de OppenheimerFunds, comentó que los legisladores estadounidenses habían podido aumentar las tasas durante una época en la que el crecimiento global continuaba débil, lo cual hacía que el dólar se apreciara.

Ed Al-Hussainy, un analista sénior de divisas y de tasas de Columbia Threadneedle, señaló que la inclusión de Irlanda y de Italia en el informe del listado de manipuladores del Tesoro “casi equivale a negligencia profesional”, y que el informe contenía “ciertas locuras”; incluso China ya no está manipulando su moneda.

(Fortaleza del dólar a nivel mundial podría terminar). 


“No hay pruebas de que el banco central chino haya intervenido ni manipulado su moneda, por lo cual el lenguaje de la Casa Blanca debe interpretarse como un esfuerzo para el logro de una reelección”, opinó Al-Hussainy.

Mark Sobel, un veterano del Tesoro estadounidense y presidente del grupo de expertos OMFIF, declaró que aunque había habido razones para etiquetar a China como un manipulador de moneda hace una década, ése ya no era el caso.

En el más reciente informe semestral del Tesoro, el gigante asiático sólo cumplió con uno de los tres criterios para ser listado como un manipulador: tener un gran superávit comercial bilateral con EE. UU.; tener un “significativo” superávit de cuenta corriente; y ejercer una “intervención unilateral y persistente” en los mercados de divisas. Sobel opinó que no era suficiente para merecer la etiqueta.

Maximillian Lin, un estratega en mercados emergentes de NatWest Markets en Singapur, dijo que la acusación de Trump en contra del renminbi podía haber tenido sentido hasta alrededor de 2014, pero los datos sobre las tenencias de divisas de China desde entonces han mostrado que el Banco Popular de China ha estado vendiendo dólares, no comprándolos. “El renminbi chino es una víctima de la guerra comercial, no un arma”, agregó Lin.

Es un sorprendente y radical cambio de la situación de hace una década, la última vez que la manipulación de la moneda surgió en los círculos geopolíticos.

Posteriormente, a raíz de la crisis financiera, la agresiva política de flexibilización de la Fed sumergió a las economías emergentes en un período de agitación.

En aquel entonces, los políticos estadounidenses mostraron poca compasión ante la difícil situación de países como Brasil, y siguieron adelante con medidas de flexibilización, independientemente del impacto que un dólar débil pudiera tener sobre otras economías conforme los crecientes tipos de cambio afectaban sus ingresos por concepto de exportaciones.

Para 2010, los bancos centrales de Brasil, Japón, Corea del Sur, Taiwán y China estaban regularmente interviniendo para contener la apreciación de sus monedas, lo cual condujo al ministro de Finanzas de Brasil, Guido Mantega, a declarar que el mundo estaba en medio de una guerra internacional de divisas.

La situación actual, por el contrario, tiene a EE. UU. presentándose como la víctima de los mercados. Además de los recortes de tasas de interés y de las sanciones, existen otras tácticas que Trump pudiera aplicar.

Joseph Gagnon y Fred Bergsten, del Instituto Peterson para la Economía Internacional (PIIE, por sus siglas en inglés), han sugerido que la Casa Blanca pudiera considerar una represalia a través del propio mercado de divisas: cuando un país del G20 intervenga para devaluar su moneda, EE. UU. pudiera implementar una intervención de mercado compensatoria.

Por ejemplo, si Suiza actuara para debilitar su moneda al vender el franco, el Tesoro podría intervenir para comprar la misma cantidad de la moneda suiza, cancelando así la intervención. “Nadie en el mundo tiene más fuerza financiera que el Tesoro de EE. UU.”, indicó Gagnon.

George Saravelos, un estratega de Deutsche Bank, comentó que las administraciones anteriores bajo Carter, Bush y Clinton habían emprendido “frecuentes y significativas intervenciones con respecto al dólar”. “Ha estado y pasado de moda durante las últimas décadas”, dijo Saravelos.

Sin embargo, cuando se trata de tomar medidas, algunos analistas sospechan que el Gobierno Trump no tiene una postura unificada. Gagnon indicó que “el Tesoro está tratando de encontrar razones para no hacer nada, pero no se sabe si la Casa Blanca los obligará”.

Eva Szalay

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