Las consecuencias de una desaceleración económica en Estados Unidos

Las arteras provocaciones de Trump contra China, India, México y Europa no ayudan a recuperar los factores que redundarían en un mayor crecimiento.

Economía de Estados Unidos creció 1,7% el año pasado

La tendencia a la baja en la tasa de producción de Estados Unidos se evidencia fundamentalmente en que para el período de 2014 a 2018, el promedio de crecimiento anual, fue de 2,4 por ciento.

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mayo 14 de 2019 - 02:21 p.m.
2019-05-14

Con base en datos recientemente publicados tanto por el Fondo Monetario Internacional (FMI) como por el Banco Mundial (BM) se tiene la muy probable perspectiva de que la economía de Estados Unidos tenderá a la desaceleración, a la vez que las economías de Europa no llegan a completar el repunte que las acerque al total de potencial de crecimiento, situación que también es similar a la de Japón.

De los países que se reconoce como locomotoras del crecimiento económico mundial, sólo China, y hasta cierto punto India, continúan en una senda de crecimiento, aunque –para los estándares de la potencia asiática- los niveles de aumento de producción aparezcan disminuidos.

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La tendencia a la baja en la tasa de producción de Estados Unidos se evidencia fundamentalmente en que para el período de 2014 a 2018, el promedio de crecimiento anual, fue de 2,4 por ciento. Ese mismo indicador se espera que llegue a 1,9 por ciento, como promedio anual, para los años de 2019 a 2023. Se trata de una baja de 50 puntos básicos, lo que tiene importantes repercusiones en la propia economía de Estados Unidos, así como en los países que en mayor o menor grado comercializan con la potencia norteamericana.

En efecto, cuando se reconoce que entre los países más desarrollados se concentra en un 76 por ciento el comercio mundial, es fácil ver las interconexiones, y las influencias que se tendrán en Europa en general y en Japón en particular, además de China. Las arteras provocaciones de Trump contra China, contra India, contra México y contra Europa, no ayudan a recuperar los factores que redundarían en un mayor crecimiento económico y de comercio internacional. Constituyen por el contrario, elementos que tienden a estancar la producción, el intercambio y la innovación en el comercio mundial.

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En cuanto a la relación entre los países más desarrollados –en este caso Estados Unidos en particular- y los países latinoamericanos, se han estudiado ya bastante bien, cuáles son las correas de transmisión en especial cuando las velocidades de producción de las grandes metrópolis tienden a la baja. Esto repercute en que los países con mayor capacidad de demanda interna –Estados Unido y Europa, por ejemplo- tienden a comprar menos exportaciones de Latinoamérica. El turismo también entra en números bajos, cuando no negativos, y las remesas familiares que se envían desde las metrópolis no son abundantes.

Además de comprar menos de las exportaciones latinoamericanas, la tendencia es a la baja de los precios. Nótese además cómo muchas de las exportaciones de Centroamérica, del Grupo Andino, y de los países de Mercosur más Chile, tienen poco valor agregado. Esto repercute en que hay más elasticidad de la oferta por sobre la demanda de los productos y que estas exportaciones no promueven en general una ampliación importante del mercado interno de los países.

Es evidente que cuando las economías más desarrolladas se desaceleran, se hace más evidente la gran vulnerabilidad externa que tienen las economías latinoamericanas. De nuevo, un reto de primer orden es la innovación, se requiere que las exportaciones tengan mayor valor agregado.

Giovanni E. Reyes,
Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard.
Profesor Titular y Director de la Maestría en Dirección de la Universidad del Rosario.

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