Pese al acuerdo con la UE, Reino Unido aún está lejos del Brexit

Theresa May tendrá que enfrentar a su gobierno, al Parlamento del país y al resto de líderes europeos, mientras piden nueva votación.

Brexit

Los próximos días serán clave para el futuro del acuerdo técnico que lograron ayer ambas partes y que enfrenta fuertes críticas de los opositores de May. 

Bloomberg

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noviembre 13 de 2018 - 09:44 p.m.
2018-11-13

La Unión Europea (UE) y Reino Unido anunciaron ayer que alcanzaron un principio de acuerdo para el Brexit. Pero aunque esta noticia parecería una victoria para el gobierno de Theresa May, lo cierto es que la salida del bloque podría estar aún muy lejana.

A priori, este ‘acuerdo técnico’ que se presentó pondría fin a dos años de negociaciones y supondría que ambas partes han logrado un entendimiento en los temas más controvertidos, como son la frontera en Irlanda o la forma que tendrá la relación con la UE tras el Brexit. Es por eso que, desde el lado europeo, sería un importante avance.

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“Se podría pensar que para la UE no habría problema y Michel Barnier no tendría inconvenientes en lograr la aprobación de los miembros, pues el acuerdo solucionaría los temas más complejos. Por lo que para la UE es una buena noticia para un tema que se vive con nerviosismo, pues el impacto de un Brexit duro es enorme tanto en temas económicos y comerciales, como personales”, resalta Ángel Saz-Carranza, director del Center for Global Economy and Geopolitics (ESADEgeo), de Madrid.

Pero el problema es que, según los expertos, los principales impedimentos los tendría que enfrentar Reino Unido de forma interna. En un primer paso, May reúne hoy a sus ministros para debatir el documento, el cual, en las próximas semanas, tendría que contar con la aprobación del Parlamento británico.

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De momento, las reacciones no han sido las más optimistas. El exministro de Exteriores y uno de los principales rivales de May, Boris Johnson, calificó el acuerdo como “inaceptable”, mientras que el exministro del Brexit, David Davis, pidió una rebelión de los ministros y del Parlamento.

Por su parte, los líderes de la oposición exigen un “voto significativo” a favor en el Parlamento. Todo esto al tiempo que Jo Johnson, hermano de Boris Johnson que dimitió como secretario de Estado de Transporte la semana pasada, se puso al frente de las voces que piden un nuevo referéndum para el Brexit.

Como considera Stephen Chan, profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Londres Soas, “este acuerdo se enfrentará a la salvaje oposición del propio partido de May. Es básicamente un plan de transición, una compra de tiempo, pero mucho más cercano a un Brexit ‘blando’ de lo que desearían los partidarios de la línea dura. No dejará satisfecho a nadie y me sorprendería si este plan sobrevive en el Parlamento británico”.

De igual forma, como explica Wyn Grant, profesor de política internacional de la Universidad de Warwick, “la reacción inicial sugiere que el acuerdo va a tener dificultades para ser aprobado por la Cámara de los Comunes. Si eso sucede, estamos en territorio desconocido. Pero es interesante que el acuerdo de retiro sea aparentemente muy largo (alrededor de 300 páginas) y que la relación futura sea de tan solo cinco páginas”.

Ante esto, uno de los principales problemas es que no ha trascendido el contenido del acuerdo, por lo que se vuelve difícil saber qué reacciones se podrán ver pues, de acuerdo Geraint Johnes, profesor de economía de la Universidad de Lancaster, “estos detalles serán cruciales para obtener el apoyo de los seguidores del Brexit duro”.

Pero, como agrega el experto, “la probabilidad es que el acuerdo signifique que el Reino Unido permanecerá indefinidamente en una unión aduanera y en congruencia con muchas regulaciones del mercado único. Tomar las reglas de la UE sin influir en ellas equivaldría a lo que muchos han llamado ‘vasallaje’. Si el acuerdo no se aprueba, se producirá una crisis constitucional, y esto probablemente deba resolverse mediante un voto popular”.

Rubén López Pérez

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