close
close

Internacional

Petición de préstamo al FMI ocasiona crisis en Costa Rica

El anuncio del gobierno de Carlos Alvarado de endeudarse para superar la crisis por la pandemia alteró la paz y paraliza el país más feliz del mundo.

FMI

El Gobierno logró un crédito con el FMI, entidad que preside Kristalina Georgieva, pero decidió desistir de ese préstamo. EFE

EFE

POR:
Gloria Helena Rey
octubre 18 de 2020 - 08:00 p. m.
2020-10-18

Con una democracia longeva, una de las naciones más estables y tranquilas de América, el quincuagésimo país más rico y el más feliz del mundo, Costa Rica, que en mayo se convirtió en miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), perdió su relativa calma el pasado 30 de septiembre.

(Lea: ¿Por qué la disparidad en la distribución de la plata?)

El detonante fue el anuncio del gobierno del presidente Carlos Alvarado Quesada de pedir un préstamo de US$1.750 millones al Fondo Monetario Internacional (FMI) para superar la crisis económica por la pandemia, lo que aumentaría los impuestos y congelaría los salarios, entre otras cosas.

(Lea: El FMI empeora el pronóstico para la economía colombiana para este año)

Eso desencadenó multitudinarias protestas populares, bloqueos de vías y de estratégicos puestos en la frontera, desató la violencia, dejó más de un centenar de heridos y detenidos y, aunque el Gobierno desistió del préstamo el pasado 4 de octubre, las manifestaciones continuaban el día 15 de este mes.

(Lea: 'Desconfinamientos no garantizan rápidas recuperaciones', FMI)

La economía de este país, con poco más de cinco millones de habitantes, atraviesa actualmente por uno de los peores momentos en los últimos 40 años. El Gobierno prevé un déficit fiscal cercano al 10% del producto interno bruto (PIB) para este año y la pandemia agravó los restantes problemas económicos y sociales.

El turismo, una de las principales fuentes de ingresos, se paralizó y el desempleo se catapultó del 12 al 24%.

Pero lo que pasa en Costa Rica es la suma de un conjunto de problemas que venían cocinándose desde hace tiempo y minando el estado de seguridad social que existía. Lo del préstamo al FMI fue apenas el detonante que faltaba.

“Hace rato que el país se apartó de una política económica social. Lo económico y lo social están unidos y en los últimos gobiernos no se tuvo el ímpetu de mejoramiento que sí caracterizó a las administraciones iniciales del Partido de Liberación Nacional” evalúa Bernal Jiménez, exministro de Hacienda.

“El bienestar de la población ayuda al desarrollo mínimo. Una educación orientada al desarrollo es un factor necesario para el progreso económico. Estamos en la culminación de una serie de descuidos en la política social como económica”, agrega el exfuncionario.
Desde principios de este 2020, el desempleo ha venido en ascenso hasta la escandalosa tasa del 24% actual.

“En los últimos 13 años la macroeconomía de Costa Rica ha ido empeorando”, sostiene el economista Leiner Vargas, quien en febrero, cuando se hablaba de una tasa de 12,4%, ya la lo estimaba en un 20%, considerando los empleos informales y los subempleos.

“Cerca de la mitad de la población económicamente activa está en el mercado informal, lo que afecta a la seguridad social y a la recaudación tributaria”, precisa.
De hecho, ninguna de las cifras que se han divulgado este año son positivas, a excepción del crecimiento estimado del 2,5%, indica el economista Daniel Suchar.

TIRE Y AFLOJE 

El presidente Alvarado apuntó en una alocución televisada que sabe, entiende y comparte la gran preocupación popular por el desempleo, la molestia y angustia por la covid-19 y por la delicada situación económica del país, y convocó a un diálogo nacional para superar la crisis, antes que la situación se agrave más.

“Hay opciones y propuestas y aún hay tiempo, pero no es ilimitado. Lo peor sería no hacer nada y esperar a que una crisis más grave nos golpee como pasó hace 40 años”, dijo el mandatario, quien defendió una propuesta equilibrada, que beneficie a todos.

Pero las protestas no cesaron y el Movimiento Rescate Nacional aseguró que solo las suspendería si el Presidente se compromete, por escrito, a que no acudirá al FMI en los dos años que le quedan de su mandato, no venderá ningún activo, no creará más impuestos indirectos y no procesará a los manifestantes.

Alvarado rechazó las exigencias e informó que no dialogará hasta que no se suspendan las manifestaciones y bloqueos, que continuaban hasta el final de la semana pasada.

Bajo este panorama, reuniones de varios sectores buscaban un entendimiento y una salida a la crisis entre las partes este fin de semana, aunque los expertos afirman que los problemas que enfrenta Costa Rica en materia económica son estructurales y de manejo.

Algunos economistas consideran que ha habido un descuido en la educación, que se le ha dado una importancia desmedida al sector de servicios, como el comercio y el turismo, y que se ha desatendido a la producción.

También, que la usura desmedida del sector financiero, con tasas que superan en más del 50% las que se cobran en Colombia, Chile y Uruguay, han endeudado en exceso a los costarricenses y disminuido drásticamente el consumo.

“Como puede ser que tengamos una inflación levemente por encima de cero y que haya una tasa media activa del 16%. ¡Una barbaridad! A eso se llama abuso de poder de mercado de los oligopolios de los bancos, y es sobre lo que se tiene que actuar de inmediato”, enfatiza el economista Leiner Vargas.

Otros economistas denuncian que tanto bancos públicos como privados de Costa Rica se han dedicado a hacer dinero con el consumo y no han aportado nada al desarrollo del país.

Ante esto, la actual crisis de Costa Rica hizo regresar a la memoria colectiva los tiempos de penuria que pasó el país entre 1981-1982, bajo el gobierno de Rodrigo Carazo, cuando se vivió la más grave crisis económica que enfrentó esta nación en el siglo XX.

Entonces, las exportaciones de café y banano, de las que dependía por completo la economía de Costa Rica, fueron seriamente golpeadas, se duplicó el desempleo del 4,4% al 9,4%, se produjo desabastecimiento, hiperinflación y descontento popular, más o menos, como sucede ahora.

Algunas de las soluciones que se planteaban hasta hace poco para superar la actual la crisis son ajustar el sistema educativo acorde a los tiempos, ponerle techo a la voraz usura del sector financiero y bajar los impuestos a la gasolina y electricidad, entre otras.

Gloria Helena Rey
Especial para Portafolio

Destacados

  • INTERNACIONAL
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • OPINIÓN
Siga bajando para encontrar más contenido