¿Por qué la FIFA ayuda con el plan de Arabia Saudí?

El país quiere inmiscuirse en el Mundial del 2022 e invertir mucho dinero en el fútbol.

Arabia Saudí

Las autoridades de Catar llevan 10 años planificando el Mundial, pero la ampliación del Torneo obligaría a buscar más sedes fuera del país.

EFE

POR:
Portafolio
mayo 10 de 2019 - 08:45 p.m.
2019-05-10

Arabia Saudita acaba de ejecutar a 37 personas. Está liderando una intervención militar en Yemen que ha provocado la peor crisis humanitaria del mundo y también un ineficaz bloqueo económico a Catar. El régimen continúa arrestando a activistas que abogan por los derechos de las mujeres; algunas han sido torturadas. Todo esto parece ser la forma en la que el reino está ‘superando’ el desmembramiento del periodista Jamal Khashoggi en octubre pasado.

Sin embargo, Arabia Saudí ahora tiene la esperanza de ser el co-anfitrión del evento deportivo más grande del mundo. Casi una década después de que Catar fuera elegido como el anfitrión de la Copa Mundial de 2022, el reino ha decidido perseguir el prestigio internacional a través del fútbol. Los saudíes - ayudados por la autoridad mundial, la FIFA - quieren inmiscuirse en servir de anfitrión en 2022 y organizar algunos partidos. Como mínimo, el reino pretende obligar a Catar a compartir su evento con otros Estados del Golfo.

(Lea: Mundial de Catar se jugará entre noviembre y diciembre del 2022

El factor de cambio es que su amigo, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quiere expandir la cantidad de equipos en la próxima Copa Mundial de 32 a 48. El estudio de la FIFA determinó que esto requeriría al menos dos estadios más en otro país.

La FIFA y Catar actualmente están trabajando en una propuesta para un Mundial ampliado. La propuesta se presentaría durante el próximo congreso de la FIFA, en París, el 5 de junio, dos años después del inicio del bloqueo de Catar dirigido por los saudíes.

Los partidos adicionales generarían un ingreso estimado de US$400 millones. Los más de 200 presidentes de las federaciones nacionales de fútbol siempre optarán por más dinero y más equipos en el Mundial, razón por la cual, si votan, la propuesta debiera ser aprobada. Catar lo odiaría, pero no quiere incomodar a la FIFA ni ser considerado como el impedimento hacia nuevos ingresos.

(Lea: EE.UU., México y Canadá organizarán el Mundial 2026

La pregunta entonces es qué país o países del Golfo servirán de co-anfitriones. La FIFA quiere que el asunto se resuelva a más tardar en el verano. Las únicas opciones aceptables para Catar son Omán y Kuwait, los cuales no participaron en el bloqueo. De hecho, la FIFA les preguntó primero. Pero Omán dijo que no estaba listo y Kuwait tampoco parece desesperado. Además, como un país en el que el consumo de alcohol está prohibido, Kuwait resulta ser un anfitrión inconveniente.

El estudio de factibilidad de la FIFA dice: “Debido a la situación geopolítica y al bloqueo que Bahréin, Egipto, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) han impuesto a Catar, la participación de tales países en la organización de un torneo para servir como co-anfitriones requeriría el levantamiento del bloqueo”.

Estas palabras le abren la ruta a un acuerdo: los saudíes aceptan abandonar el bloqueo y, a cambio, ellos comparten el Mundial. Infantino podría vanagloriarse como el pacificador del Golfo y fantasear con un Premio Nobel de la Paz. Él promocionaría la Copa del Mundo como su astuto plan para liberalizar a Arabia Saudita a través del fútbol.

(Lea: Mundial de fútbol dejó 12.500 millones de euros a la economía rusa

Pero su verdadero objetivo es complacer a sus mayores financiadores. El dinero saudí y emiratí fue fundamental para la oferta de US$25.000 millones del año pasado para crear dos nuevos torneos internacionales de fútbol.

Desde entonces, el plan se ha estancado, pero Infantino llamó a los US$25.000 millones “la inversión más alta que el fútbol jamás haya visto”. En comparación, los ingresos de la FIFA de la última Copa del Mundo fueron de US$5.400 millones. No es de extrañar que Infantino se haya hecho amigo del príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman (MBS). Ellos se sentaron con Vladimir Putin durante el partido inaugural de la Copa 2018 en Rusia, en el que MBS sonrío al ver la derrota de 5-0 de Arabia Saudita ante los anfitriones.

Ahora Catar está negociando con la FIFA cómo exactamente expandir el Mundial. Después de 10 años de planear el torneo, de haber recibido críticas por sus deficientes estándares laborales y la supuesta corrupción, incluir a los saudíes o a los emiratíes se sentiría como una derrota.

El plan de Arabia Saudita, sin embargo, puede fracasar. Catar pudiera tener éxito en insistir en sus contratos existentes con la FIFA para un torneo de 32 equipos. Pero si los saudíes comparten la Copa del Mundo, el escrutinio global diario pudiera impactar a un régimen que no es exactamente un maestro de las relaciones públicas. La FIFA ahora está proactivamente contactando a grupos de derechos humanos para discutir la expansión del torneo.

Aun así, algunas manchas adicionales en el carácter de Arabia Saudita no cambiarían casi nada. El asunto Khashoggi le enseñó a MBS que él puede hacer lo que le parezca. Puede haber algo de incomodidad inicial, pero las cabinas de clase ejecutiva en los vuelos a Riad pronto estarán llenas de occidentales nuevamente. “Es un privilegio estar de vuelta en Arabia Saudita”, dijo John Flint, el director ejecutivo de HSBC el mes pasado. Se retiró de una conferencia similar tras el asesinato de Khashoggi.

Nombrar a Arabia Saudí como co-anfitrión representaría una declaración fuerte y clara acerca del mundo actual. El mensaje: sé tan brutal como quieras serlo. Los poderes al mando ya ni siquiera fingen preocuparse acerca de eso.

Simon Kuper

Siga bajando para encontrar más contenido