¿Qué tanto pesa el dólar en la economía venezolana? 

El bolívar languidece ahora empujado por una hiperinflación de cotas siderales.

Dólares

La divisa estadounidense se moverá esta semana, de acuerdo a los datos de inflación en estados Unidos y el dato de reservas de Ecopetrol.

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Portafolio
abril 02 de 2020 - 05:51 p.m.
2020-04-02

Era algo previsible como parte de los acontecimientos que en su conjunto tuvo la economía de Venezuela, a raíz del errático manejo macroeconómico desde tiempos de Hugo Chávez (1954-2013) y ahora con el régimen de Nicolas Maduro (1962 -).

Nótese que Chávez tomó posesión en febrero de 1999. Son ya 21 años de chavismo con un modelo que ha fracasado en la estabilidad y mejora de condiciones de vida para los venezolanos.

El modelo que se siguió consistió en depender de las importaciones. De esa cuenta los precios por decreto, en general y en medio de una dinámica más compleja, se mantenían relativamente bajos. La capacidad productiva de Venezuela iba menguando y en esa medida aumentaba la importancia y la dependencia de las importaciones. Las mismas podían llevarse a cabo debido a la inundación de dólares que se tenía, en especial durante el período 2013-2014, con altos precios del crudo.

Sin embargo, tal y como pasó en los años sesenta, en 1973, en 1979, en 1985, en 1999, los precios del crudo subieron, pero luego se desplomaron, y con ello, se derrumbó todo ese andamiaje con sustento en las compras en el exterior.

Ahora, el país tiene escasez, desempleo y una altísima inflación, la que se estima ha superado el 1.1 millones por ciento. Algo difícil de imaginar, pero una realidad concreta con la cual deben lidiar los venezolanos todos los días. Ante ello, con el afán de proteger los pocos valores que quedan, a la vez que asegurar un mínimo de poder adquisitivo, la población opta por el dólar estadounidense. No queda otro remedio, a no ser que el refugio monetario también se concrete en el real brasileño o en el euro, o en pesos colombianos.

El bolívar languidece ahora empujado por una hiperinflación de cotas siderales, pero esto sucedía desde antes, cuando grandes masas monetarias se disponían a perseguir una cantidad cada vez más limitada de bienes y servicios.
Esta situación de incrementar sostenidamente las cantidades de moneda sin los correspondientes aumentos en la oferta, trae como consecuencia inflación galopante, pérdida de poder adquisitivo de la moneda local.

Todo esto fue previsible. Se tenían datos y perspectiva. Pero no se escuchó ni se tuvo la actitud de reconocer elementales tendencias y leyes de manejo macroeconómico. Y he allí el resultado paradójico: la potencia petrolera latinoamericana al borde de una crisis humanitaria, con indicadores que desgraciadamente se asemejan más a Haití que a los de una pujante y sostenida economía que está emergiendo. De nuevo tenemos aquí una evidencia adicional de lo que se conoce como “la maldición de los recursos naturales”.

Giovanni E. Reyes
Ph.D. University of Pittsburgh/Harvard
Profesor Titular y Director Académico de Pregrados de Administración de la Universidad del Rosario.

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