‘Se han perdido 31 millones de empleos en Latinoamérica’

Es el equivalente al 10,2% de horas que se han dejado de trabajar por la pandemia. OIT estima un desempleo de más de 11%. 

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Portafolio
mayo 14 de 2020 - 11:41 p. m.
2020-05-14

La pandemia está generando fuertes impactos en Latinoamérica, los cuales no solo se verán con la recesión, sino también en retrocesos en toda la economía social. Y lo peor es que aún no se sabe el golpe real de una crisis en la que ya se han perdido las horas que equivalen a 31 millones de empleos en la región.

Vinicius Pinheiro, director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para Latinoamérica, habló de esto con Portafolio.

¿Cuál es el panorama general para la región?

Es una situación sin precedentes en la región, que ya venía con un bajo crecimiento desde 2008, y no estábamos preparados. Se prevé una contracción de 5,3% con perspectiva a la baja, y un alza del desempleo hasta 11,1%, es decir, 18 millones de personas más sin trabajo. Es una catástrofe para el empleo regional.

El aislamiento ha generado la pérdida del 10,2% de las horas de trabajo, lo que equivale a 31 millones de puestos. Esto tendrá consecuencias en ingreso, pobreza y recorte de clase media.

¿La situación es peor que en otras regiones?

La diferencia es que aquí la cobertura de los sistemas de protección no es grande. Es decir, en EE. UU. se habla de tasas de 20%, pero gran parte tiene acceso al seguro de desempleo. En Europa ha habido muchas licencias temporales, por lo que la gente permanece en la nómina y volverán cuando se reactive la economía.

Aquí, la informalidad es una restricción enorme para llegar con estas ayudas sociales, por lo que muchos tienen que elegir entre el virus y el hambre. Además, los sistemas de salud son más débiles, por lo que vamos a tener cifras de contagio y mortalidad semejantes a Europa y Estados Unidos pero sin estar tan preparados como ellos.

¿Cuál será el golpe real para los informales?

Ayer se hicieron pruebas en el mercado de Lima, y el 80% de los vendedores están contaminados a pesar de los aislamientos. La velocidad de contagio en estas estructuras es más rápido, lo que unido a los pocos seguros de desempleo, que son para los formales, hace que el impacto vaya a ser muy grande, es una situación fatal. La clave es fomentar las medidas de seguridad y buscar la forma de facilitarla llegada de esos recursos de ayuda.

¿Además de sanitaria, se generará una pandemia de pobreza o de hambre?

Estoy seguro de ello, la parte sanitaria contagiará a muchos, pero la económica y social nos va a afectar a todos. Por supuesto, a unos más que otros, la desigualdad se vuelve más patente. Y también podemos hablar de la pérdida de capital humano, la deserción y todos los jóvenes que dejen de ir a clase supondrán un golpe en este sentido.

¿Qué tanto daño puede suponer la debilidad en la protección social?

Si hay una lección de esta pandemia es que si tuviéramos un sistema de protección social universal, de salud y también de pensiones o transferencias, los costos en América Latina serían exponencialmente menores. La prioridad pospandemia es que la región instale sistemas universales de protección social.

¿Es realista pensar en una recuperación rápida?

El escenario de recesión y recuperación rápida es demasiado optimista, nadie tiene un grado de certidumbre razonable respecto a qué va a pasar con el control de la pandemia y el riesgo de una segunda ola.

Esa recuperación rápida depende del mantenimiento del tejido empresarial, pero al romperse el vínculo laboral, ese tejido es el más perjudicado. La prioridad debe ser mantener el empleo, el ingreso y también a las empresas. Ese fue el problema de la crisis de 2008, y se han tardado 10 años en recuperar los niveles previos a la crisis.

¿Se pueden esperar más protestas sociales?

Sin duda estos incrementos de desempleo y pobreza pueden generar problemas políticos e inestabilidad, similares o peores a los que vimos al final del año pasado. Una cosa es que uno se quede sin su trabajo, pero otra cosa es que, además, se haya perdido a un miembro de la familia por la pandemia, eso tiene un gran poder de fomentar la ansiedad y es una situación incendiaria para la inestabilidad social y política. Se debe implementar el diálogo, que los trabajadores estén en la reconstrucción.

¿Qué podemos esperar en cuanto al impacto que sufrirá Colombia?

En Colombia nos preocupan dos cosas. Por supuesto es un país que tenía un crecimiento muy destacado, pero la pandemia nos golpea a todos. Le estamos haciendo seguimiento a la construcción del proceso de paz y a los migrantes.

En el mundo, ¿hay tanta gente en riesgo de desempleo como se dice?

La exposición a estos riesgos es enorme, pero eso es solo la punta del iceberg, y por eso estimulamos a los países para que adopten políticas que consideren el tema del estímulo y el empleo como claves, que se hagan políticas de preservación trabajos en ingresos, y también que se fomente la protección a la salud. Hay mucho por hacer en términos normativos.

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