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Internacional

Afganistán respira miedo por situación de mujeres bajo régimen talibán

Aunque permitirían que trabajen bajo ciertas condiciones, comerciantes desmontan vallas alusivas a ellas por temor a represalias.

Afganistán

Comerciantes desmontan vallas publicitarias de mujeres ante el regreso del régimen talibán.

Archivo particular

POR:
Portafolio
agosto 17 de 2021 - 10:34 a. m.
2021-08-17

¿Podrán las mujeres trabajar y estudiar?, ¿se respetarán sus derechos y libertades?, ¿imperarán las mismas reglas fundamentalistas? Estas son algunas de las preguntas que se hace el mundo tras el regreso del régimen talibán a Afganistán.

(Triunfo de los talibanes en Afganistán, tras larga guerra con EE. UU.). 

Dos días después de la retoma, en las calles de Kabul (la capital del país) hay pocas mujeres, mientras que los hombres cambiaron sus ropas occidentales por el holgado atuendo tradicional afgano ante la incertidumbre que genera el regreso del grupo extremista. El recelo y el miedo se respiran en un Afganistán bajo un nuevo régimen talibán.

Al parecer, por precaución, la gente empezó a cambiar sus hábitos, anticipando una vuelta al mismo tipo de régimen fundamentalista que conocieron entre 1996 a 2001.

(Derrota de EE. UU. en Afganistán debe volverse “oportunidad de paz”). 


"El miedo está ahí", dijo el encargado de una tienda de comestibles, bajo anonimato.
Incluso, tiendas y locales comerciales que venden productos para mujeres han empezado a desmontar las vallas alusivas a ellas para evitar posibles inconvenientes y represalias.

Durante el anterior régimen talibán, los juegos, la música, las fotografías y la televisión estaban prohibidos. A los ladrones se les cortaban las manos, los asesinos eran ejecutados en público y se mataba a los homosexuales.

Por su parte, las mujeres tenían prohibido trabajar y salir sin un acompañante masculino.

Aquellas acusadas de adulterio eran azotadas y apedreadas hasta la muerte. Las niñas no podían ir a la escuela. Los hombres debían llevar una larga barba, asistir a la oración bajo pena de ser azotados y tenían que vestir el atuendo tradicional, el shalwar kameez.

El Ministerio para la Promoción de la Virtud y la Supresión del Vicio hacía reinar el terror.

(Joe Biden apoya la retirada de EE. UU. de Afganistán). 


Aunque no había señales, este martes, de que los talibanes impondrán la misma versión ultra rigurosa de la ley islámica que hace 20 años, aun así nadie parecía dispuesto a correr el riesgo.

MUJERES PODRÍAN TRABAJAR

A pesar de que es muy pronto para saber si habrán cambios en las reglas de juego, todo indica que los talibanes permitirían que las mujeres trabajen durante su Gobierno bajo ciertas condiciones, marcando un cambio en un tema que ayudará a determinar si Estados Unidos y sus aliados reconocen oficialmente la autoridad del grupo militante en Afganistán.

Las mujeres pueden trabajar "donde elijan" dentro de los límites de la ley islámica,
según un funcionario talibán que pidió no ser identificado debido a las reglas del grupo para hablar con los medios de comunicación.

Esos trabajos podrían estar en el Gobierno, el sector privado, el comercio y otros rubros, dijo.

Anteriormente, Associated Press citó a un miembro de la comisión cultural de los talibanes diciendo que las mujeres “deberían estar en la estructura del Gobierno de acuerdo con la ley islámica”.

“El Emirato Islámico no quiere que las mujeres sean víctimas”,
informó la organización de noticias citando a Enamullah Samangani.

Los últimos días, EE.UU. y otras naciones han vinculado el reconocimiento oficial de los talibanes a su voluntad de formar un Gobierno inclusivo, mientras que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha hecho un llamado a permitir "la participación plena, igualitaria y significativa de las mujeres".

Los islamistas fundamentalistas han tratado de proyectar una imagen más moderada a medida que se preparan para tomar el poder luego de una ofensiva militar ultrarrápida cuando las tropas estadounidenses abandonan el país después de 20 años de guerra.

En su Gobierno de cinco años, desde 1996 a 2001, cuando EE.UU. invadió el país después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, los talibanes habían gobernado Afganistán bajo una interpretación extremadamente conservadora de las leyes islámicas.

A las mujeres se les prohibió trabajar fuera de sus hogares y asistir a escuelas o universidades, se les exigía que tuvieran un acompañante masculino si salían en público y se esperaba que usaran un burka, una prenda que cubre todo el cuerpo y el rostro.

CARTA DE UNA MUJER AFGANA AL MUNDO

La ONG Democracy Today le remitió a la periodista Jineth Bedoya, editora de temas especiales de EL TIEMPO y directora de No es Hora de Callar, una carta que escribió Sahraa Karimi, directora de cine afgana y actual directora general de Afghan Film, compañía cinematográfica, sobre la grave situación por la que atraviesa su país, en medio de esta crisis.

La cineasta asegura que la arremetida del grupo extremista en contra de la población ha sido brutal y que han cometido múltiples violaciones a los derechos humanos.

Declara que una de sus mayores preocupaciones es la censura y la restricción de la libertad y que no está de acuerdo con la decisión de Estados Unidos de retirar sus tropas del país, la cual le parece precipitada y una traición a su pueblo. Por eso, dice, acude a la ayuda de la comunidad internacional y de los medios de comunicación.

Sahraa Karimi

Sahraa Karimi.

Tomada de Twitter

Esta es la carta completa:

Mi nombre es Sahraa Karimi, una directora de cine y actual directora general de Afghan Film, la única compañía cinematográfica de propiedad declarada establecida en 1968. Les escribo con el corazón roto y la profunda esperanza de que puedan unirse a mí para proteger a mi hermosa gente, especialmente a los cineastas de los talibanes.

En las últimas semanas, los talibanes se han hecho con el control de tantas provincias. Han masacrado a nuestra gente, secuestraron a muchos niños, vendieron niñas como novias a sus hombres, asesinaron a una mujer por su atuendo, hirieron los ojos de una mujer, torturaron y asesinaron a uno de nuestros queridos comediantes, asesinaron a uno de nuestros poetas historiadores, asesinaron al jefe de cultura y medios de comunicación del gobierno; han estado asesinando a personas afiliadas al gobierno, colgaron a algunos de nuestros hombres públicamente, han desplazado a cientos de miles de familias.

Las familias se encuentran en campamentos en Kabul después de huir de estas provincias, y se encuentran en condiciones insalubres. Hay saqueos en los campamentos y bebés que mueren porque no tienen leche. Es una crisis humanitaria y, sin embargo, el mundo guarda silencio. Nos hemos acostumbrado a este silencio, pero sabemos que no es justo. Sabemos que esta decisión de abandonar a nuestro pueblo es errónea, que esta retirada precipitada de las tropas es una traición a nuestro pueblo y a todo lo que hicimos cuando los afganos ganaron la Guerra Fría para Occidente.

Nuestro pueblo fue olvidado entonces, lo que condujo al oscuro gobierno de los talibanes, y ahora, después de veinte años de inmensos logros para nuestro país y especialmente para nuestras generaciones más jóvenes, todo podría perderse de nuevo en este abandono.
Necesitamos su voz. Los medios de comunicación, los gobiernos y las organizaciones humanitarias mundiales guardan convenientemente silencio como si este "acuerdo de paz" con los talibanes fuera alguna vez legítimo. Nunca fue legítimo. Reconocerlos les dio la confianza para volver al poder.

Los talibanes han estado brutalizando a nuestro pueblo durante todo el proceso de conversaciones. Todo lo que he trabajado tan duro para construir como cineasta en mi país está en riesgo de caer.

Si los talibanes se hacen cargo, prohibirán todo el arte. Yo y otros cineastas podríamos ser los siguientes en su lista de éxito. Despojarán los derechos de las mujeres, seremos empujadas a las sombras de nuestros hogares y nuestras voces, nuestra expresión será sofocada en silencio. Cuando los talibanes estaban en el poder, cero niñas estaban en la escuela.

Desde entonces hay más de 9 millones de niñas afganas en la escuela. Esto es increíble: Herat, la tercera ciudad más grande que cayó en los talibanes, tenía casi un 50% de mujeres en su universidad. Estos son logros increíbles que el mundo apenas conoce. Sólo en estas pocas semanas, los talibanes han destruido muchas escuelas y 2 millones de niñas se ven obligadas a abandonar la escuela de nuevo.

No entiendo este mundo. No entiendo este silencio. Me quedaré y lucharé por mi país, pero no puedo hacerlo sola. Necesito aliados como tú. Por favor, ayúdanos a conseguir que este mundo se preocupe por lo que nos está sucediendo. Por favor, ayúdenos informando a los medios de comunicación más importantes de sus países de lo que está sucediendo aquí en Afganistán.

Sean nuestras voces fuera de Afganistán. Con los talibanes en Kabul, es posible que no tengamos acceso a Internet ni a ninguna herramienta de comunicación. Por favor, involucre a sus cineastas, artistas para que nos apoyen a ser nuestra voz.

Esta guerra no es una guerra civil, esta es una guerra por poderes, esta es una guerra impuesta y es el resultado del acuerdo de los Estados Unidos con los talibanes. Por favor, comparta este hecho con sus medios de comunicación y escriba sobre nosotros en sus redes sociales.

El mundo no debe darnos la espalda. Necesitamos su apoyo y su voz en nombre de las mujeres, los niños, los artistas y los cineastas afganos.

Este apoyo sería la mayor ayuda que necesitamos en este momento

Por favor, ayúdennos a conseguir que este mundo no abandone Afganistán.

Muchas gracias.
Sahraa Karimi

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