Terry Guo busca la ‘revolución’ en Taiwán

El fundador de la multinacional Foxconn ha puesto la mira en conseguir la presidencia de la democracia insular.

Terry Gou

Terry Gou es fundador y director ejecutivo de Hon Hai, la multinacional fabricante de productos electrónicos mejor conocido como Foxconn.

Archivo particular

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abril 26 de 2019 - 09:02 p.m.
2019-04-26

Si Terry Gou está tratando de imitar al presidente Donald Trump de Estados Unidos, lo está logrando. El magnate taiwanés, fundador y director ejecutivo de Hon Hai, el fabricante de productos electrónicos mejor conocido como Foxconn, se postuló sorpresivamente para la elección presidencial de Taiwán en 2020.

En sus primeras declaraciones después del anuncio, protestó en contra del sistema político establecido de Taiwán, y criticó al aliado más importante del país.

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Con una gorra de béisbol adornada con el logotipo de la compañía y el del Kuomintang (KMT), el principal partido de la oposición a favor de China que quiere representar, Gou se sentó en la primera fila de una conferencia de seguridad regional para celebrar el 40 aniversario de la Ley de Relaciones con Taiwán, la ley estadounidense que obliga a Washington a ayudar al país a defenderse de China.

El magnate le preguntó a una panelista, una legisladora del gobernante Partido Demócrata Progresista (DPP), qué país era más importante para la economía de Taiwán — Estados Unidos o China — y se enfureció por su respuesta.

“No respondiste mi pregunta. Y cuando respondiste, ni siquiera me miraste. ¡Ni siquiera me mostraste respeto básico!”, gritó. “¿Entonces no te atreves a mirar a la República de China?”, preguntó mientras señalaba el logotipo de KMT en su gorra.

“Ya no participaré en esta conferencia. ¡Se lo diré a la Casa Blanca! ¡Así es como es el DPP!”, gritó a medida que abandonaba el la sala.

Gou también insinuó públicamente que los diplomáticos estadounidenses interferirían en la elección de Taiwán y le advirtió a Taipéi a que no confiara en Washington para su seguridad, ya que “Estados Unidos nos engaña con armas muy antiguas”.

De un solo golpe, el magnate ha desorganizado el panorama político de Taiwán, generando temores sobre el futuro de la democracia insular, que Pekín ha reclamado y amenazado con anexar.

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No obstante, la disrupción es la especialidad de Gou. El hijo de un policía de la provincia china de Shanxi que luchó por el ejército del Kuomintang en la guerra civil china, ha logrado ser un éxito. Desde que comenzó a fabricar botones de plástico para televisores en 1974, se ha expandido incansablemente a consolas de juegos, computadoras personales y teléfonos inteligentes, y ha logrado eliminar a formidables líderes en esos sectores.

La feroz personalidad que exhibió en la conferencia ha impulsado su implacable ascenso. “No tiene miedo de mostrar mal genio o malos modales, o de hacer que la gente se sienta incómoda. Él simplemente continúa”, dijo un ejecutivo de una compañía del grupo Foxconn en Shenzhen.

Los gerentes temen el mal genio del fundador, el estilo de liderazgo áspero y la imprevisibilidad. “Sabemos que no podemos decir nada antes de que el señor haya hablado”, aseguró un alto ejecutivo del grupo a principios de este año cuando se le preguntó sobre los planes de la compañía para expandir la producción fuera de China.

Accionistas y clientes han sufrido por su enojo. “Se suponía que teníamos una negociación, pero nuestra gente se vio obligada a escuchar una letanía sobre cómo habíamos arruinado nuestro negocio”, resaltó un exejecutivo de Sharp, la empresa japonesa sobre la cual Foxconn asumió control hace tres años.

Al igual que Donald Trump, Gou, de 68 años, tiene un gran ego, combinado con un sentido de misión y un profundo desprecio por los políticos típicos. Pero, mientras que una serie de proyectos de Trump terminaron en bancarrota, Gou ha construido un imperio empresarial verdaderamente exitoso.

Comenzó con un préstamo de su madre en el pobre suburbio de Tucheng en Taipéi, o “Ciudad Sucia”, y su grupo obtuvo ingresos de más de NT$5 billones (US$162.000 millones) el año pasado.

Inicialmente, ensambló las consolas de juegos Atari, luego se trasladó a las PC y los teléfonos inteligentes. Foxconn fue pionero en la fabricación taiwanesa en China, convirtiéndose en el mayor empleador del país en el sector privado y el mayor exportador.

Foxconn ahora se enfrenta a los desafíos más serios que ha tenido en sus 45 años de historia. La demanda de teléfonos inteligentes, que impulsó su crecimiento durante años, ha alcanzado su punto máximo y el ensamblaje de los iPhone de Apple representa más de la mitad de sus ingresos. La pregunta que enfrenta la empresa es: ¿qué sigue?

Si bien los nuevos ciclos de productos tecnológicos podrían ayudar a mitigar una desaceleración, el analista de UBS William Dong señaló recientemente que “los beneficiarios en Taiwán podrían estar limitados a un puñado de compañías”. Foxconn, así como otras empresas clave del grupo, se encuentran entre las acciones taiwaneses menos favorecidas por el banco.

Sin embargo, muchos gobiernos han cortejado a Gou con la esperanza de que Foxconn pueda ayudar a crear empleos. En China, el presidente Xi Jinping convocó a Gou a reuniones personales donde otros empresarios taiwaneses dicen que los dos discutieron de todo, desde el empleo de Foxconn hasta la política de Taiwán.

El año pasado, prometió construir un enorme complejo de fábricas en Wisconsin que contrataría a más de 10.000 personas, un compromiso del cual la compañía pareció retirarse a principios de este año, sólo para reafirmarlo tras una llamada entre Gou y Trump.

La política, sin embargo, es un tema diferente. Los taiwaneses, reconocidos como un pueblo emprendedor, tal vez estén abiertos al argumento de que un hombre que sabe cómo dirigir una gran empresa es capaz de dirigir el país. Pero la popularidad de Gou como político no está probada.

Además, sus críticos cuestionan si las inversiones de Foxconn en China y sus vínculos con los líderes chinos podrían inducirlo a vender Taiwán a su gigante vecino. “No debemos subestimar la amenaza potencial de Terry Gou a la libertad y la democracia de Taiwán”, dice un exdiplomático.

Tsai Ing-wen, el presidente en turno, ha aceptado el desafío. Gou “es el jefe de una gran empresa”, ella dijo esta semana. Pero, refiriéndose a la población de 23 millones de Taiwán, agregó: “Pero cuando te postulas para la presidencia, tienes 23 millones de jefes, así que tienes que ajustar tu actitud un poco”.

Kathrin Hill

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