Tras dos siglos de inactividad, reviven fábrica de cerveza

Los monjes belgas de la abadía de Grimbergen volverán a hacer la bebida

Cerveza

El proyecto, que será financiado por la compañía Carlsberg, tiene como objetivo centrarse en la utilización de cosechas locales de Grimbergen.

Reuters

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mayo 26 de 2019 - 08:00 p.m.
2019-05-26

Los monjes belgas de la abadía de Grimbergen están a punto de volver a fabricar cerveza después de una pausa ‘temporal’ de más de 200 años.

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La abadía, cuyo emblema es un ave fénix con el lema latino ‘Ardet nec consumitur’, que significa ‘Quemado pero no destruido’, fue saqueada y su cervecería demolida en 1795 por las tropas francesas.

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Pero la tradición cervecera, que se remonta al siglo XIII, se retomará con la construcción de una nueva cervecería en el complejo monástico de Grimbergen, una ciudad al norte de Bruselas. Se prevé que produzca sus primeras cervezas a finales del 2020.

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“Para nosotros, es importante tener en cuenta la herencia, la tradición de los padres en la elaboración de la cerveza, porque siempre estuvo aquí (...). La cervecería y la vida religiosa siempre fueron de la mano”, dijo Karel Stautemas, uno de los 11 clérigos norbertinos que residen en la abadía.

Después de un curso en la Escuela Escandinava de Cervecería de Copenhague, que comenzó este año, se convertirá en uno de los cinco o seis trabajadores de la nueva fábrica de cerveza.

Marc-Antoine Sochon, experto de Carlsberg, que será el responsable de la producción de cerveza del proyecto, dijo que la planta de 10.000 hectolitros anuales tenía como objetivo fabricar versiones limitadas de la cerveza ya elaborada a escala comercial con el nombre de Grimbergen.

“Conservaremos la misma levadura, que aportará el sabor afrutado y picante, y empezaremos a buscar más innovaciones, como el envejecimiento en barrica y el dry-hopping (que consiste en añadir lúpulos secos a la cerveza ya elaborada, tras haber fermentado)”, dijo Sochon, quien añadió que algunos lotes de edición especial podrían ser de 60 hectolitros.

La abadía, fundada en 1128, está vinculada a productores comerciales desde los años 50, cuando la cervecera local Maes pidió permiso a los monjes para usar el nombre y emblema de Grimbergen en su “cerveza de abadía”. Alrededor de 1,5 millones de hectolitros de esta marca se producen actualmente en todo el mundo, y Alken-Maes, filial de Heineken, la elabora y la vende en Bélgica, mientras que Carlsberg la fabrica en gran parte en Francia para otros mercados.

A cambio, la abadía cobra regalías. El proyecto, que será financiado por Carlsberg, tiene como objetivo centrarse en la utilización de cosechas locales. La abadía ha plantado lúpulo en su jardín.

Aunque pertenecen a una orden diferente, los monjes de Grimbergen seguirán las reglas de los cerveceros trapenses de Bélgica, que les obliga a elaborar cerveza dentro de los muros de la abadía, controlar la fabricación y destinar los beneficios a la conservación de la abadía y al apoyo de causas benéficas.

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