Treinta años después de la caída del muro de Berlín

Aunque no hay frontera, los contrastes entre este y oeste permanecen.

Muro de Berlín

La economía, el empleo y el declive demográfico son diferencias que aún persisten, en lo que alguna vez fueron dos territorios y hoy son un mismo país.

AFP

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Portafolio
noviembre 03 de 2019 - 04:55 p.m.
2019-11-03

Alemania derrumbó su frontera interna hace 30 años; el 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín, pero Alemania no fue la misma. El contraste entre el este y el oeste del país, aunque se va apagando poco a poco, sigue estando en todos los ámbitos. 

(Un muro treinta años después). 

ECONOMÍA: EL ESTE, TODAVÍA DISTANCIADO 

“La situación en el este es mucho mejor que su reputación”, declaraba satisfecho a finales de septiembre el gobierno de Angela Merkel, cuando presentó un informe anual sobre la unidad alemana. Pero, aun así, el PIB per cápita de las cinco regiones de la antigua República Democrática Alemana (RDA) solo representaba el 74,7% del nivel del oeste de Alemania en 2018.

Desde 2010, esta diferencia se redujo en 3,1 puntos, gracias a un tejido de pequeñas y medianas empresas y al dinamismo de Berlín, Leipzig y Dresde.

No obstante, la mejora no compensa la ausencia de grandes empresas como Volkswagen, Siemens o Bayer, cuyas sedes están en el oeste, donde dan trabajo a decenas de miles de personas. Ninguna compañía del Dax, el índice de los principales valores de la Bolsa de Fráncfort, tiene su sede en el este.

Los ‘Lõnder’ (estado federado) de la otrora RDA siguen estando a remolque de los del oeste en términos de sueldo medio: en 2018, un empleado del oeste ganaba de media 3.339 euros brutos al mes, mientras que en el este la cifra era de 2.600 euros, según la agencia federal para el empleo. También en el este la productividad es menor, un 82% de la que se registra en el oeste.

EMPLEO: UNA BRECHA QUE SE VA SALVANDO 

Acostumbrados al pleno empleo estatal de la ex-RDA, los alemanes del este vivieron en los años 1990 y 2000 el ‘choque’ del desempleo, con unas tasas que superaban el 30% en algunas ciudades. Pero tras haber alcanzado máximos en 2005, el desempleo bajó claramente desde entonces, en parte gracias al declive demográfico y a un aumento del empleo a tiempo parcial (30,5% en el este, frente al 27,6% del oeste).

En agosto de 2019, el nivel de desempleo era del 4,8% en el oeste y del 6,4% en el este. Las ciudades con la tasa de paro más alta se encontraban en la antigua República Democrática Alemana (RFA): Gelsenkirchen (13,8% en abril), Bremerhaven o Duisburg (12%).

(La caída del Muro de Berlín y el alcance de la democracia). 


La exRDA se caracteriza, además, por una tasa de empleo femenino un poco más importante que en el oeste (73,9% contra 71,6%).

DECLIVE DEMOGRÁFICO PREOCUPANTE 

En una Alemania globalmente envejecida, en la que la edad media pasó de los 40 años de 1990 a los 45 en 2018, la situación demográfica de la antigua RDA sigue siendo problemática. Desde 1991, la población del este pasó de 14,6 a 12,6 millones de habitantes, mientras que en el oeste (incluyendo Berlín), subió de 65,3 a 69,6 millones.

El dinamismo de ciudades como Dresde, Jena o Leipzig no logra tapar el éxodo y el envejecimiento que azotan a estas regiones. Los centros de las ciudades ofrecen el triste espectáculo de tiendas y edificios en venta.

En algunas localidades, como Suhl (Turingia) o Fráncfort del Óder (Brandeburgo), la población cayó más de 30% en tres décadas, lo que tuvo repercusiones en los servicios públicos y en infraestructuras.

La emigración masiva al oeste o al extranjero de los jóvenes adultos a principios de los años 1990 hizo que cayera la tasa de natalidad en el este, lo que tendrá consecuencias durante varias décadas, según los demógrafos. La acogida de cientos de miles de refugiados en Alemania desde 2015 no bastó para invertir la tendencia, máxime teniendo en cuenta que la mayoría de ellos eligió quedarse en el oeste.

EL ESTE, BASTIÓN DE LA DERECHA 

Creado en 2013, el partido de ultraderecha Alternativa por Alemania (AfD) obtuvo sus mejores resultados en el este, donde llego a tener entre el 20% y el 30% de los votos, mientras que en el oeste tuvo una media, de 10%. En junio, hizo falta que todas las formaciones hicieran un frente común para impedir que el AfD conquistara en Görltiz su primera ciudad importante. El este, donde las formaciones tradicionales y la antigua izquierda comunista van en rápido declive, también es la cuna del movimiento islamófobo Pegida, que reunió en los últimos años a miles de manifestantes cada lunes en Dresde.

AFP

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