Tres meses después, impulso de Guaidó empieza a desaparecer

La posibilidad de su detención, el deterioro de la movilización y el mayor apoyo que recibe Maduro, hacen que el cambio de gobierno esté más alejado.

Juan Guaidó

Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, se autoproclamó presidente de Venezuela el pasado seis de enero.

AFP

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abril 08 de 2019 - 10:00 p.m.
2019-04-08

Han pasado poco más de tres meses desde que Juan Guaidó se autoproclamara presidente de Venezuela, una acción con la que logró, posiblemente, el mayor apoyo en contra del régimen chavista, y alcanzó el nivel de presión más alto que ha experimentado Nicolás Maduro. Sin embargo, este gran impulso, según los expertos, está empezando a desvanecerse.

Nunca antes un miembro de la oposición había logrado aglutinar bajo su figura el reconocimiento de más de 50 países como mandatario legítimo del país. Y no solo eso, con su llegada, Guaidó estableció una red de embajadores en esos países, tomó el control de Citgo - uno de las principales fuentes de ingresos de divisas - logró que congelaran el dinero de Pdvsa en el exterior y que se lo otorgaran a él, y que se emitieran sanciones contra Maduro nunca antes vistas. Incluso el BID aceptó a su representante ante la entidad y se espera que lo OEA lo vote hoy.

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Lo mismo pasó internamente. “La oposición tiene la situación más brillante de los últimos 20 años. Nunca un líder había logrado una convocatoria y una conexión con los ciudadanos como la de Guaidó. Incluso algunas encuestas de opinión han mostrado que llegó a una popularidad similar a la de Hugo Chávez”, explica Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario.

Pero, a pesar de todo esto, la inauguración de la llamada ‘Operación Libertad’ a la que Guaidó dio inicio este fin de semana con el llamamiento a nuevas protestas en contra de Nicolás Maduro, coincide con lo que los expertos consideran un punto de inflexión, en el que el impulso que logró hace tres meses se está perdiendo y las posibilidades de que el actual gobierno abandone el poder son cada vez más limitadas.

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“La teoría de los movimientos sociales asegura que estos tienden a agotarse rápidamente, por lo que se puede considerar que es posible en la actualidad un empate de fuerzas entre gobierno y oposición. Aunque desde el plano externo se ha logrado promover un aislamiento y la presión externa se mantiene, en el interior se corre el riesgo de que se desgaste la bandera de Guaidó”, resalta Martha Márquez, directora del Instituto Pensar de la Universidad Javeriana.

En esta línea, Guadalupe Correa-Cabrera, profesora asociada en la Escuela Schar de Política y Gobierno de la Universidad George Mason, coincide en que “el movimiento se ha desinflado, tanto nacional como internacionalmente, y lo que se ve es que la oposición todavía puede estar dividida, que realmente no haya una gran coalición que incluya a todos detrás de Guaidó. Y realmente la campaña internacional no es tan fuerte como para poner a todos los países en contra de Maduro”.

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Entre los factores que han desatado este menor impulso se encuentran, según los expertos, la dificultad para producir un cambio real en el país y, de igual manera, la fortaleza que ha mostrado Maduro en el poder, el cual se ha visto reforzado con una defensa más intensa por parte de Rusia y China.

“Guaidó aseguró que convocaría elecciones en un mes, pero una cosa es que él diga que es el Presidente legítimo y otra cosa es que tenga el poder para hacerlo. Por ejemplo, al ver la dificultad que supone eso, organizó todo lo relacionado con la ayuda humanitaria para mover el punto de vista a otra cosa. Ahora la bandera ha cambiado nuevamente hacia la emergencia energética”, dice Márquez.

Precisamente, Rodríguez asegura que el hecho de que no haya podido llamar a unas elecciones hace más difícil el proceso. “Es claro que el desgaste se empieza a sentir. Su promesa principal eran las elecciones, pero eso es muy difícil, no tiene los instrumentos para que ese proceso sea legítimo. Y si los tuviera, calculamos que se tardaría al menos uno o dos años”.

De acuerdo con los expertos, esta situación en sí misma está generando las primeras fracturas entre los miembros de la oposición, algo que se ha convertido en una de las principales bazas del Gobierno de Maduro para dinamitar su acción. Por ejemplo, según indican, la retirada de la inmunidad y la posibilidad de detención de Guaidó, podría generar una lucha de poder entre los demás miembros.

PRESIÓN EXTERNA

Otra de las claves en el proceso de Guaidó es la presión externa, y aunque varias decenas de países se han mantenido firmes en su apoyo al autoproclamado presidente de Venezuela, el impacto ha sido menor al esperado.

De hecho, Maduro no ha mostrado síntomas de que esa presión vaya a poner en peligro su Gobierno. “En este punto hay que destacar el mayor apoyo de Rusia y China al régimen, quienes ya han mandado personas y ayuda a Venezuela, lo que le ha otorgado un importante respaldo a Maduro. Incluso, si Juan Guaidó es detenido, no veo posible que se dé una intervención militar de EE. UU.”, indica Correa-Cabrera.

En este sentido, Russell Cobb, profesor de estudios latinoamericanos de la Universidad de Alberta, descartaría esa opción. “A pesar de lo imprevisible de la administración Trump, estaría muy sorprendido de ver que EE. UU. se involucre militarmente”.

Por último, las sanciones externas se convirtieron en la principal arma de presión contra Maduro, pero aunque se congelaron cuentas en el exterior y se prohibió hacer operaciones con Venezuela, muchos se preguntan si realmente están funcionando estas medidas. “Las sanciones realmente casi nunca funcionan, y no parece que lo estén haciendo en esta ocasión”, agregó Cobb.

Incluso, para Tony Lucero, profesor de estudios latinoamericanos de la Universidad de Washington, “lo que se ve es que las sanciones están aumentando la crisis humanitaria del país y le están dando a Maduro más argumentos en su discurso antiimperialista”.
Así las cosas, los expertos dicen que, en estos momentos, solo un estallido social imposible de controlar podrá sacar a Maduro.

Rubén López Pérez

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