Tsunami acelera declive de industria pesquera japonesa

La catástrofe natural puede haberle dado una estocada final al otrora importante sector económico.

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Japón

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abril 30 de 2011 - 02:19 a.m.
2011-04-30

 

Los restos de un barco atunero de 379 toneladas bloquean el camino al mercado de pescado desierto de Kesennuma, que alguna vez fue el puerto más grande de bonito y pez espada de Japón. Por más que ya se han retirado los escombros producto del tsunami del mes pasado, el sector puede no recuperarse nunca.

“Hace treinta años pensábamos que Japón era el país pesquero número uno del mundo, el que tenía los mejores métodos de pesca y procesamiento, pero ya no es así”, dijo Ryosuke Sato, presidente de la Asociación de Cooperativas Pesqueras de Kesennuma, en una entrevista realizada en la ciudad, 400 kilómetros al norte de Tokio.

“Hemos experimentado una declinación terminal”, añadió. El tráfico en el puerto cayó un 90 por ciento en los últimos 20 años conforme aumentaban las importaciones de pescado y mariscos, incluso antes de que la costa noreste del país quedara devastada el 11 de marzo.

La destrucción de barcos, puertos y plantas procesadoras, sumada a los temores a la contaminación radiactiva de la vida marina, amenaza con acelerar el recurso de Japón al exterior para su alimento básico más importante después del arroz.

Los japoneses comen más pescado per cápita que cualquier otro país desarrollado. Consumen 56,7 kilos anuales por persona, mientras que el promedio global es de 17,1 kilos, según las Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO por la sigla en inglés.

El pescado constituye el 23 por ciento de las proteínas de la dieta diaria japonesa, y apenas el 4 por ciento en los Estados Unidos. Cinco años El terremoto y el tsunami del mes pasado, que dejaron un saldo de casi 28.000 muertos o desaparecidos, afectaron de manera desproporcionada las ciudades y puertos pesqueros del noreste de Japón.  En la prefectura de Iwate, el tsunami causó daños por valor de 1.300 millones de dólares a la industria pesquera, según datos del Gobierno.

Es alrededor de unas 10 veces la suma total de los sectores agrícola y forestal de la prefectura. Los pescadores de Kesennuma, que tiene 73.000 habitantes, estiman que llevará cinco años reconstruir el puerto y el mercado, que son centrales para una industria pesquera que proporciona el 85 por ciento de los empleos de la ciudad.

“Los daños son enormes. Es una crisis para la ciudad y para la industria pesquera”, dijo Sato, que tiene 69 años y cuya compañía pesquera, Kanedai Co., tiene 230 empleados y ventas por 115 millones de dólares en Japón y China.

 Kesennuma Sur, donde se encontraba la mayor parte de las plantas procesadoras de pescado, fue la primera zona que devastó el tsunami luego de pasar la isla de Oshima, que crea la entrada al puerto de Kesennuma, unos dos kilómetros mar adentro. 

“Las compañías pueden tener el dinero necesario para la reconstrucción, pero la gente dice que no quiere volver”, dijo Yaeko Komatsu, de 53 años, mientras observaba las ruinas de la compañía de pescado y mariscos para la que trabajaba y que no nombró, “Dicen que es peligroso”.  

Pesca constituye sólo el 0,2% del Producto Interno Bruto nipón 

La industria pesquera empleaba a un millón  de personas en la década del 50.  Se planea reabrir de forma parcial el mercado de pescado en junio a los efectos de proporcionar un espacio de venta para la llegada prevista de los barcos de pesca de bonito.

Los planes a mayor plazo dependen del monto de la asistencia del Gobierno central, dijo Sato, de la cooperativa. 

La reconstrucción tiene que ser rápida para evitar que los trabajadores abandonen la ciudad para siempre, dijo Itsunori Onodera, un miembro de la Dieta en representación de Kesennuma, en una entrevista realizada en la alcaldía.

La importancia de la pesca y de ciudades como Kesennuma en la cultura japonesa contradice la situación declinante de la industria pesquera en la economía.  La pesca constituye el 0,2 por ciento del Producto Interno Bruto de Japón, y la cantidad de pescadores se ha reducido de alrededor de un millón luego de la Segunda Guerra Mundial a unos 200.000 en la actualidad, según Mayasuki Komatsu, profesor del Instituto Nacional de Estudios sobre Políticas de Tokio. 

Para pescadores como Tokio Takatsuka, que este mes volvió al puerto de Shiogama, 315 kilómetros al norte de Tokio y 80 kilómetros al sur de Kesennuma, para vender atún del Pacífico, eso significa contratar más tripulantes de Filipinas e Indonesia para compensar la escasez de solicitantes japoneses.

“Mi generación nunca consideró hacer otra cosa que no fuera pescar”, dijo Takatsuka, de 62 años.

 

56,7  kilos anuales por persona es el consumo de pescado en Japón, la media mundial es de 17,1 kilos.

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