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Horacio Ayala Vela

La contra-reforma

De acuerdo con la opinión de reconocidos expertos, con la tributaria aprobada perdieron los más pobres.

Horacio Ayala Vela
POR:
Horacio Ayala Vela
octubre 04 de 2021
2021-10-04 11:34 p. m.
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El eje central de la reforma tributaria recién aprobada por el Congreso es el incremento de las tarifas del impuesto sobre la renta para las empresas. Comprensible, en la medida que han surgido nuevas necesidades de recursos forzadas por la pandemia. Pero constituye una contrarreforma, en la medida que este mismo gobierno, en el texto que se convirtió en la Ley 2010 de 2019, había propuesto y conseguido la reducción de esas mismas tarifas, de 33% a 30% a partir del año 2022. Ahora la tarifa quedó en 35%, salvo para las entidades financieras que será de 38% y no solo para 2022 sino hasta el año gravable 2025.

Hay que aplaudir que los empresarios respaldaran el proyecto, con la esperanza de que se convierta en un camino para la reactivación de la economía, porque todavía están frescos los recuerdos del impacto que tuvo en la opinión pública el proyecto que presentó el ministro Carrasquilla. Paradójicamente, de acuerdo con la opinión de reconocidos expertos, como Eduardo Lora, con la propuesta aprobada perdieron los más pobres, porque en el texto desechado, que tantas molestias y daños materiales causó, el cambio en el poder adquisitivo hubiera sido mayor para esa población.

Pero es lamentable, que a pesar de las afugias económicas y las buenas intenciones, expresadas al menos e insinuadas mediante la designación de comisiones de reconocidos expertos nacionales e internacionales, tampoco en momentos de grave crisis económica se tocaron los beneficios tributarios discriminatorios que abundan en nuestro farragoso sistema tributario. Es evidente el inmenso poder que siguen ejerciendo los beneficiarios de los generosos obsequios del Estado, sus lagartos y sus cómplices parlamentarios.

Por las mismas razones, tampoco pasó el impuesto a las bebidas azucaradas, que además de los beneficios para la salud, ampliamente divulgados, algo podía aportar para ayudar a tapar los huecos presupuestales. El Proyecto de Ley de Reforma Tributaria de 2016 proponía un impuesto de $300 por litro -aproximadamente 20% de su valor- con el objetivo de desestimular el consumo de estas bebidas, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, en la medida que, según este organismo: “Una ingesta elevada de azúcares libres es preocupante por su asociación con la mala calidad de la dieta, la obesidad y el riesgo de contraer enfermedades no transmisibles”.

Según ‘El Orden Mundial’, no es coincidencia que los países de la Ocde que cuentan con un mayor porcentaje de personas obesas (Estados Unidos, Islandia, Canadá y Australia) figuren dentro de la lista de aquellos que no gravan las bebidas azucaradas. Por el contrario, la mayor parte de América Latina y algunos países del sudeste asiático, África y Europa, son las regiones que más han apostado por esta medida. Según un extenso artículo del 'New York Times' publicado en noviembre de 2017, en Colombia el tema es Tabú, porque los defensores de la medida han sufrido intimidaciones y censura.

HORACIO AYALA VELA
​Consultor privado

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