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Jorge Restrepo

La desconfianza

El equipo de Gustavo Petro se prepara para gobernar y busca ganar confianza. Sin embargo, le ha resultado esquiva.

Jorge Restrepo
POR:
Jorge Restrepo
mayo 26 de 2022
2022-05-26 01:12 a. m.
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El equipo de Gustavo Petro se prepara para gobernar y busca ganar confianza. Sin embargo, le ha resultado esquiva. Esa es la conclusión de varias de las personas con influencia en decisiones de inversión y en los mercados de deuda que han tenido reuniones con su equipo de programa y con el candidato.

El Pacto Histórico sabe que necesita esa confianza para gobernar. De allí el insistente esfuerzo de ser escuchados, despejar dudas, hacerse conocer y explicar las innumerables contradicciones entre lo que dice el candidato y lo que dice su programa.

Este no es el primer gobierno en formación que intenta comprar confianza. En 1996, los laboristas británicos enfrentaron similar problema. Para vencer la desconfianza del electorado, Tony Blair logró que su partido repudiara, antes de las elecciones, la Cláusula IV de su constitución y ‘manifesto’ que buscaba la ‘propiedad común de la industria’, parecido a la ‘democratización’ que hoy promete el Pacto. Después, Blair prometió que su primer acto de gobierno sería dar independencia al Banco de Inglaterra en materia de política monetaria, con directores con término fijo, seleccionados por su experiencia y conocimientos. Ganó, los mercados e inversionistas tranquilos, y gobernó por años el laborismo. Blair se auto-restringió para ganar.

Álvaro Uribe fue recibido en 2002 también con desconfianza: primer presidente que no venía de un partido tradicional, no tenía experiencia en el gobierno nacional, y traía propuestas en seguridad y tributación radicales y difíciles para una economía saliendo de recesión y crisis financiera. Después de anunciar que el Banco de la República debía ‘cambiar la cartilla’ consiguió aplacar los aterrorizados mercados gracias a la aceptación del MinHacienda por Roberto Junguito, el mejor timonel posible para esa tormenta y quien ya había sacado a Colombia de la profunda crisis económica de los años ochenta durante otro gobierno conservador. Uribe, restringido por Junguito, gobernó sin ser Uribe.

Duque hizo lo propio, pero en un entorno de inmejorables condiciones económicas: si no hubiese sido por Alberto Carrasquilla y la parte del equipo que le dejaron conformar en el gobierno, difícilmente el gobierno del Centro Democrático habría logrado alcanzar la confianza que mantuvo hasta los bloqueos del paro. Duque gobernando, sin ser el Centro Democrático.

La confianza en un gobierno surge, principalmente, de las restricciones de las instituciones y los mercados al gobernante y de la experiencia de su equipo. Como en el Pacto no hay experiencia, ni con los mercados de deuda o en el tesoro nacional, han optado por buscarla fuera: varios ex ministros ya han rechazado los flirteos de Petro para que presten su experiencia para ‘embotellar el volcán’.

La única alternativa para gobernar que les queda es autorestringirse: repeler la ‘democratización’, renunciar a las reformas estatizadoras a la salud, banca y ahorro pensional, el proteccionismo selectivo y a los intentos de modificar la Constitución para corporativizar el Banco de la República, todas ofertas del candidato. Sería como Petro gobernando sin ser Petro. ¿Quieren confianza? Ahí tienen cómo.

JORGE RESTREPO
Profesor de la Universidad Javeriana
Twitter:@jorgearestrepo

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