Emilio Sardi
Columnista

La niñez y el virus

El deterioro en el bienestar social fruto de las medidas tomadas para combatir el virus ya empieza a manifestarse.

Emilio Sardi
POR:
Emilio Sardi
junio 30 de 2020
2020-06-30 10:11 p.m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdbc38d372e.png

Era muy escasa la información que existía sobre el virus chino eventualmente denominado SARS-COV2 cuando la OMS, tardíamente, oficializó su existencia en los términos más alarmistas posibles.

Por eso, los modelos epidemiológicos que inicialmente se usaron para pronosticar sus efectos se basaron en buen grado en la gripe española que asoló al mundo hace casi un siglo.

Hoy es claro que la covid-19 producida por ese virus es distinta a la gripe española. Esa fue una verdadera pandemia que ocasionó mucho más de 50 millones de muertes, entre 4% y 6% de la población mundial de entonces. Las muertes ocasionadas por la covid-19, en cambio, apenas llegarán a 0,01% de la población mundial actual.

Y mientras el promedio de edad de las víctimas de la gripe española fue de 28 años, la mediana de la edad de las de la covid-19, la mayoría con serias comorbilidades, ronda los 80.

También es evidente que esos modelos teóricos eran totalmente errados. Movidos por el pánico generado por esas predicciones, la mayoría de los países usó la estrategia medieval del confinamiento, de altísimo costo social y cuestionable beneficio, pues sus resultados han sido dispares de un país a otro.

Y lo son aún dentro de un mismo país, como EEUU, donde los 25 estados con gobernador Demócrata reportan dos y media veces las muertes por millón que reportan los 26 gobernados, con confinamientos menos severos, por Republicanos.

El deterioro en el bienestar social fruto de las medidas tomadas para combatir el virus ya empieza a manifestarse. En algunos casos el daño ya está hecho, y será función estatal liderar la recuperación de lo perdido.

Pero en otros, gracias a lo aprendido en los últimos meses sobre el virus, aún se puede evitar o, por lo menos, limitar el daño. Esto es particularmente importante en lo que concierne a los colegios.

Numerosos estudios, publicados en revistas científicas, muestran que los menores de 18 años son mucho menos susceptibles de ser contagiados que los adultos. Como también es claro que son mucho menos severos los síntomas que padecen, y hay evidencia que indica que su rol como transmisores no es fuerte. Muchos países han reabierto completamente sus colegios sin experimentar problemas. No hay razón seria para que Colombia no lo haga.

Los efectos dañinos del confinamiento sobre el desarrollo y la salud mental de los niños están ampliamente documentados. Y ni que hablar de la equidad, cuya única vía real es la educación.

El cuento de la educación virtual para los colegios es apenas un mal chiste en un país donde ni 25% de los hogares cuentan con computador. Sin hablar de lo que es quitarles la alimentación escolar a los 5,3 millones de niños pobres que la estaban recibiendo.

El Estado no puede sucumbir a la presión de Fecode para defender los extravagantes privilegios de sus afiliados, escudada en un falso interés en la salud de los niños y en la histeria de padres mal informados. Nunca se perdonarían las pérdidas en desarrollo humano, salud, conocimiento y aprendizaje de la actual generación de jóvenes que produciría una decisión incorrecta.

Emilio Sardi Aparicio
Empresario
esardi@tecnoquimicas.com.co

Recomendados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes