Stefano Farné
Columnista

Las encuestas de hogares en tiempos de coronavirus

Muchos de los que perdieron un empleo no pueden buscar uno nuevo y por tanto terminan clasificados entre los inactivos.

Stefano Farné
POR:
Stefano Farné
mayo 06 de 2020
2020-05-06 09:48 p. m.
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El Dane hizo un notable esfuerzo para entregar al país cifras de las principales variables del mercado de trabajo, adaptando en tiempo récord el operativo de levantamiento de las encuestas de hogares a las condiciones de confinamiento.

Los resultados de marzo muestran que, frente a una baja interanual del empleo del orden de 1 millón 583 mil, los desempleados aumentaron solo en 287 mil personas. Estas cifras merecen un detallado examen.

Según la Organización Internacional del Trabajo, la agencia de las Naciones Unidas que proporciona pautas de conducta a los países en materia de estadísticas de la fuerza de trabajo, los ocupados son todas las personas que se dedican a actividades productivas a cambio de remuneración o beneficios. Los ocupados comprenden las personas ocupadas ausentes de su trabajo temporalmente.

Esta última condición, que en circunstancias normales no debería involucrar a muchos individuos, fácilmente identificables porque en vacaciones o licencias, es de particular relevancia en esta coyuntura. De hecho, la ausencia temporal se relaciona con la expectativa de volver al mismo trabajo, tras una ausencia de corta duración que no debería ser mayor a los tres meses. En las encuestas de hogares no se investiga si el trabajador temporalmente ausente está seguro de regresar a su ocupación.

¿Qué consecuencias tiene lo anterior? Pues, puede que algunos asalariados a los cuales, por ejemplo, se les suspendió el contrato consideren que su situación actual sea la de un desempleado debido a que se encuentran en la casa y sin percibir ingresos, cuando en realidad se trata de una ausencia temporal (al menos hasta ahora) y la relación laboral sigue todavía vigente. Asimismo, el propietario de un pequeño restaurante puede considerar que el cierre de su actividad lo puso en condición de desempleado porque cuando fue entrevistado no podía trabajar.

En realidad, si el cierre del restaurante se prolonga solo unos meses, no debería clasificarse como tal. En otras palabras, a menos de estrictos controles y preguntas especiales en las encuestas llevadas a cabo en la segunda mitad del mes de marzo, es posible que las cifras reportadas sobreestimen la pérdida de puestos.

Por otro lado, siempre según las directrices de la OIT, una persona que se encuentra sin trabajo debe tomar medidas concretas para buscar un nuevo empleo para ser contabilizado como desempleado.

Si bien entre las acciones válidas de búsqueda se contempla la publicación o actualización de los curricula vitae en portales en línea, es evidente que el aislamiento hace muy difícil empezar la búsqueda activa de un trabajo. De manera que muchos de los que perdieron un empleo no pueden buscar uno nuevo y por tanto terminan clasificados entre los inactivos.

Lo anterior explica por qué, frente a una caída tan fuerte del empleo (que, en parte, podría ser sobreestimada) el desempleo no se incrementó de forma proporcional. La actual coyuntura económica requiere de un ajuste del formulario de preguntas que nos permita derivar una imagen más precisa de la situación laboral en tiempos de coronavirus y así evitar especulaciones.

Stefano Farné
Observatorio del Mercado Laboral, de la Universidad Externado de Colombia.

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