Germán Eduardo Vargas
Columnista 

Luciérnaga curiosa: Lumen+Numen

Las carreras simulan líneas de producción, aunque el ejercicio profesional recorre laberintos.

Germán Eduardo Vargas
POR:
Germán Eduardo Vargas
octubre 07 de 2019
2019-10-07 10:51 p.m.
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preciso sugerir que Alumno significa “sin luz”, invita a reflexionar sobre la educación light (insustancial), cuyos involuntarios y repetitivos “TICs” deslumbran, y su híper-especialización tiene visión de túnel.

¿La Universidad es un mal negocio? Su efectividad es mínima, considerando la esclavitud democrática, económica y tecnológica; está presionada por eficientes sustitutos -Certificaciones, MOOC e IA-; y cualquiera se “doctora”, porque el cliente siempre tiene razón.

Excluyó mutuamente las humanidades y ciencias “útiles” (Liberal Arts, Trivium et Quadrivium), y su énfasis, en artes “serviles”, habla de globalización aunque carece de conciencia “universal”; sus “competencias” anularon la estima (eSTEeM), cooperación y solidaridad, y multiplicaron la confrontación e inequidad. Entretanto, la robótica apropia la práctica -mecánica, intelectual, afectiva y moral-, y nos deja oficios “viles” como el subempleo.

Las carreras simulan líneas de producción, aunque el ejercicio profesional recorre laberintos; largas y desgastantes, las clases terminan en atajos; los controles de calidad son deficientes o no-pertinentes (Acreditación, Saber o QS), y el cartón se devalúa cual artefacto moderno (obsolescencia programada).

Paradoja de Simpson, muchos aprendices acaso cumplen los requisitos necesarios y suficientes para graduarse: copiar y pegar. Apología de Sócrates (“cree saberlo pero sabe nada”), los maestros, capataces en sus feudos, carecen de capacidad para actualizarse, reinventarse y gestionar ‘campos unificados’ (transdisciplinarios); clausurados, desconocen las necesidades de los stakeholders reales, y descuidan la gestión de conocimiento tácito.

Escuchemos a nuestro entorno y descubramos nuestra voz, para afrontar esta crisis de sentido. Cultivemos primores: pensamiento crítico, sistémico y complejo; valores y emociones; comunicación y concertación; identidad y diseño (Tradition and Individual Talent, Eliot); y autodesarrollo, para adoptar conciencia del aprendizaje, porque es “una experiencia constante, como la luz del sol” (Mujer Justa, Marai).

Aletargados, los renacentistas abrieron nuestros ojos, pero de nuevo lucen cansados -Síndrome Visual Informático-; entonces, del árbol al bosque -del pixel a la imagen-, no sigamos entrenando autómatas: formemos seres humanos que podamos distinguir sin usar la Lámpara de Diógenes ni aplicar el Test de Turing; que se dediquen a resolver problemas reales, y no creen necesidades ficticias (marketing).

Quizás así podamos optimizar nuestra efectividad y vida útil, como las LED, cuyos equipos conforman pantallas que proporcionan luz uniforme, sin tanto desgaste.

Paradoja de Russell, nuestras Alma-Máter necesitan aprender a aprender (y desaprender). Para inspirarlas, Luciérnagas Curiosas, les propongo repasar el primer fragmento de Cuatro Cuartetos y el Coro de La Roca (Eliot).

También, Ideas para la Imaginación Impura (Wagensberg). Y, para reiniciar la reflexión, El Espejo y la Máscara (Borges) y Espejo (Plath). Cuestionando ante la Comisión Europea las prioridades de la burócrata belga-alemana Ursula, 17 Premios Nobel declararon a la educación e investigación como armas "en un contexto de ‘feroz competencia’ global”. Lamentable lenguaje, argumento y objeto, ¿verdad?

Germán Eduardo Vargas
Catedrático/Analista (german.vargas@uniandes.edu.co)

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