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Desde la academia se construye el abogado del futuro

El reto para los abogados es utilizar todas las tecnologías recientes a su favor. 

Derecho 7

La innovación legal depende en un alto porcentaje del uso de la tecnología y el diseño en la creación de soluciones que generen valor económico o social.

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POR:
ANDRÉS PALTA - MÁS CONTENIDO
junio 24 de 2021 - 12:00 a. m.
2021-06-24

Fijando la academia como el escenario punto de partida desde el cual es posible formar profesionales que cuenten con las competencias necesarias para afrontar esos desafíos, las universidades desempeñan un rol protagónico en este contexto, y una importante misión que a su vez supone algunos retos que requieren enfoques más estratégicos, tecnológicos y globales.

Jaime Iglesias, socio responsable de Colombia en Garrigues, firma internacional de servicios legales, afirma que la universidad está cumpliendo un papel fundamental en la construcción del abogado del futuro, y a su vez resalta que “en Latinoamérica estamos viendo cada vez más programas de posgrado centrados en las llamadas ‘soft skills’, y en impulsar el desarrollo digital y tecnológico de los jóvenes abogados, con conocimientos profundos en programación, ‘blockchain’, inteligencia artificial y estrategia de datos”.

Por su parte, Gustavo Tamayo, socio de Lloreda Camacho & Co., resalta la importancia de que desde los escenarios educativos se fortalezcan “las competencias digitales, la administración eficiente e inteligente del tiempo, la agilización de procesos y el trabajo colaborativo, así como la habilidad para usar lenguaje eficaz e interactuar con clientes reconociendo sus intereses y necesidades”, pues estos puntos hoy cobran una importancia más alta que en cualquier otro momento.

Asimismo, Tamayo es enfático en que “la capacitación en el desarrollo de competencias blandas o ‘soft skills’, como autogestión, empatía, trabajo en equipo, comunicación, creatividad y liderazgo desde lo humano, es un tema que si bien seguramente se ha venido trabajando en las firmas, adquiere una altísima relevancia, toda vez que son estas habilidades las que garantizarán una buena adaptación de los colaboradores, de todos los niveles, a las nuevas formas de trabajo”.

Ante este nuevo contexto, además de una actualización permanente, de acuerdo con Andrea Saray, docente de la facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad El Bosque, es importante tener presente que ya no solo es importante formar abogados con criterio jurídico y una teoría básica fuerte, sino que ahora más que nunca se hace pertinente abrir un diálogo con otras disciplinas que permitan a los recién egresados ofrecer servicios jurídicos que respondan de forma integral y acertada a las necesidades de cada consumidor jurídico.

Finalmente, el socio de Lloreda Camacho & Co. hace hincapié en que hoy la innovación legal depende en un alto porcentaje del uso de la tecnología y el diseño en la creación de soluciones que generen valor económico o social.

“La revolución 4.0 necesariamente implica estar preparado para satisfacer a un consumidor nativo digital, que interactúa desde ya de manera 100 por ciento virtual. La pandemia creó ‘la aceleración tecnológica’, lo cual obligó al sector legal a adelantar sus procesos de digitalización y automatización de operación, para así suplir necesidades actuales de consumidores y abogados”, concluye Tamayo.

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