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Empresas son llamadas a ver el mundo también desde la óptica femenina

Está en manos de las organizaciones apoyar y aprovechar el talento de las mujeres, generando ‘Mejores Lugares Para Trabajar’ y cosechando beneficios.

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Juliana Navarro, directora de Experiencias y Relaciones de Confianza de Great Place to Work® Colombia.

CORTESÍA.

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abril 30 de 2021 - 12:00 a. m.
2021-04-30

Los cambios significativos que ha traído el covid-19 hacen que este sea un momento especial para entender el rol de la mujer como colaboradora, no solo en las organizaciones colombianas sino en las del mundo entero. Crear ‘Mejores Lugares Para Trabajar para las Mujeres’ es un propósito que, hoy más que nunca, requiere de una mirada diferenciada del Ambiente Laboral, no solo como elemento informativo o de análisis sino como una base concreta que pueda ser utilizada por las organizaciones y el Estado para la gestión de quienes representan casi la mitad de la fuerza productiva del país (las mujeres son el 51% de la población colombiana y el 42% de la población económicamente activa para el 2021, según cifras del (Dane, 2020).

Juliana Navarro, directora de Experiencias y Relaciones de Confianza de Great Place to Work® Colombia, comparte algunos de los retos que tienen por delante las empresas para aprovechar el talento y la perspectiva propia de las mujeres en el contexto laboral, al mismo tiempo que da a conocer algunos resultados del Informe Mujeres 2021 realizado por la firma de investigación y consultoría.

¿Por qué las empresas deben orientar esfuerzos en mejorar las condiciones laborales de las mujeres?


Desde hace años Colombia y las organizaciones, como actores fundamentales de la sociedad, han venido trabajando y promoviendo prácticas empresariales más inclusivas y equitativas que dejan entrever el interés genuino de pensar a las empresas desde la experiencia de las mujeres como colaboradoras y su contribución en el ámbito empresarial. En este camino nos encontramos con la pandemia y, con ella, con un retroceso frente a muchos de los avances que habíamos alcanzado los últimos años.

Estudios demuestran que las condiciones laborales de las mujeres retrocedieron más de una década frente a los avances logrados en materia de participación laboral. Las actuales condiciones que han llegado tras esta emergencia sanitaria han llevado a que muchas mujeres hayamos tenido que hacernos cargo de labores domésticas y del cuidado de los hijos, lo que hace necesario que las organizaciones, como agentes claves de cambio, entiendan estas nuevas dinámicas personales y organizacionales que se han configurado y que demandan la promoción de políticas y prácticas que conduzcan a una mayor flexibilidad laboral, un mayor involucramiento de los hombres en las tareas que tradicionalmente han sido de las mujeres, el acompañamiento cercano y constante a personas que probablemente han tenido una afectación en su salud mental y psicológica, solo por mencionar algunas.

Asimismo, la brecha salarial persiste siendo del 12,9% en Colombia para el año 2019, según cifras del (Dane, 2020). La preocupación aumenta teniendo en cuenta un nuevo informe del Foro Económico Mundial en donde se estima que, al ritmo actual de la intervención de organizaciones y Estados, alcanzar la paridad de género global tomará casi 136 años por encima de su estimación anterior de casi 100 años.

Es entonces apenas lógico evidenciar el gran reto que tienen las organizaciones por delante en términos de Ambiente Laboral para las mujeres; pues en la mejora de sus condiciones de trabajo -y por tanto de las percepciones que se tienen frente a estas- es posible llegar a resultados extraordinarios deseables por toda organización. Mejoras en la productividad, en el desempeño organizacional, en la capacidad de resolver problemas en menor tiempo y en la de innovar, en el entendimiento de los clientes y demás grupos de interés, así como en indicadores en responsabilidad social y gestión ética de las organizaciones, aumento en el retorno sobre las ventas y disminución de las tasas de rotación, entre muchos otros beneficios son fuertemente asociados con un buen Ambiente Laboral para todos pero, en particular, para las mujeres.

¿Se evidenciaron cambios en las percepciones de las mujeres que trabajan en las organizaciones colombianas?

Cuando analizamos aquellos aspectos que más favorecían la percepción del Ambiente Laboral en las mujeres a inicios del 2020 encontrábamos que el aspecto más relevante para ellas era contar con líderes que incentivaran, consideraran y respondieran con interés a sus sugerencias e ideas; aspecto que hoy sigue siendo el más relevante. No nos sorprende este hallazgo, ya que cuando volvemos a los análisis del Informe Mujeres del año 2019 encontramos que este mismo aspecto estuvo dentro del grupo de factores que más favorecen la percepción del Ambiente Laboral.

Por otro lado, encontramos dos cambios que consideramos relevantes teniendo en cuenta el contexto actual. El primero, hace referencia a la relación entre seguridad psicológica y emocional en el trabajo que tiene una implicación directa en el cuidado de las personas, como práctica y pilar fundamental en los lugares de trabajo. El segundo, es el equilibrio entre la vida personal y laboral en las percepciones de las colaboradoras, donde este último aspecto desaparece de las prioridades de las mujeres, lo cual nos llama mucho la atención, ya que aunque numerosos estudios hablan de la relevancia de este tema en la actualidad, nuestros análisis lo dejan en segundo plano.

¿La pandemia alteró el ambiente laboral en las organizaciones? ¿Qué reflexiones podría compartirnos respecto a ello?

Sin duda, han sido numerosos los cambios en las dinámicas organizacionales y de las personas que han emergido tras esta pandemia, siendo tres los puntos en los cuales sería relevante enfatizar. En primera instancia, cabe resaltar el esfuerzo titánico de muchas organizaciones para trasladar, en la medida de lo posible, el trabajo de la presencialidad a la virtualidad en tiempo récord. En lo concerniente al Ambiente Laboral, las organizaciones con el concurso de las áreas de Talento Humano tuvieron que repensar su estrategia y la forma en como venían haciendo las cosas porque nuevas necesidades y expectativas emergieron. Esto supuso el tener que desprenderse de hábitos para observar, escuchar, reflexionar y apelar a la recursividad y la innovación en un momento en el cual no se contaba con un referente previo.

En segundo lugar, para quienes se encuentran o se encontraron trabajando de forma remota fueron evidentes los retos en el establecimiento de dinámicas laborales y de relacionamiento con otros en el plano de la virtualidad. Definir nuevas rutinas, donde espacios y tiempos domésticos, familiares, personales y laborales se entremezclaron y, en algunos casos, dieron lugar a extensas jornadas de trabajo que no tenían un inicio ni un fin.

Por último, nuevamente se reafirma la extraordinaria contribución que hace el Ambiente Laboral a la capacidad de crear valor de las organizaciones. Éste ha sido un compromiso de muchos y, sin duda alguna, lo es para estas 25 organizaciones que hacen parte del ranking de “Los Mejores Lugares para Trabajar para las Mujeres, 2021”.

Finalmente, ¿qué implicaciones tiene esta compleja realidad para las mujeres?

Evidentemente, las brechas de género entre hombres y mujeres se incrementaron en 2020, casi 8 puntos porcentuales. De acuerdo a las cifras presentadas por el Dane, el desempleo de las mujeres entre enero y diciembre del 2020 fue de 20,4%, mientras que el de los hombres fue del 12,7%. De 945.000 colombianos que a diciembre quedaron desempleados, 645.000 fueron mujeres.

Estas cifras reafirman el alto impacto que ha generado la pandemia también en lo que se refiere a las brechas de género. Hoy más que nunca cada uno de nosotros debemos tener clara nuestra cuota de corresponsabilidad a este respecto y ser conscientes del esfuerzo y compromiso que nos va a demandar la recuperación económica y social de nuestro país, con una perspectiva más justa, diversa y equitativa.

Esto significa que no basta únicamente con cumplir una cuota sino asegurar que las mujeres tengan una participación activa e influyente dentro de las organizaciones; promover procesos de contratación y ascensos transparentes y objetivos que favorezcan el trato justo y equitativo, así como igualdad de oportunidades para hombres y mujeres en lo que al desarrollo profesional y laboral se refiere.

De igual manera, es importante desarrollar iniciativas que favorezcan la igualdad de género y de esta forma reivindicar la lucha de las mujeres a lo largo de la historia. Cargos de liderazgo, asignaciones salariales, esquemas de trabajo flexible, nivel de influencia y toma de decisiones, tareas asignadas, estereotipos de empleo, beneficios especiales a quienes cumplen un rol de cuidadores son solo algunos puntos para impactar de forma positiva la experiencia de las mujeres, sus familias y la sociedad en general. Este es el gran reto y, evidentemente, las empresas se convierten en actores de dignificación social.


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