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Reputación, la mejor carta de presentación empresarial

Absolutamente todo al interior de las organizaciones construye la imagen que los clientes y el mercado perciben de estas.

Ranking legal, reputación

La reputación empresarial tiene un fuerte impacto en el mercado y se convierte en un activo intangible.

iStock.

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octubre 31 de 2022 - 12:00 a. m.
2022-10-31

Lo quieran o no, las compañías deben cuidar lo que dicen y hacen para que sus acciones de cara a los públicos de interés sean coherentes y les ayuden a construir identidad y preferencia. 

Los ranking y listados que destacan a las mejores empresas de un mercado
no deben tomarse a la ligera; sin embargo, este es un tema que muchos pasan
por alto y descuidan hasta que ya es demasiado tarde. Comencemos por definir el término.

La reputación es "la percepción que tienen los consumidores acerca de compañías, marcas, productos o servicios". Esa percepción se construye en el tiempo y está permanentemente expuesta a eventos críticos que hacen que sus consumidores
ratifiquen o reevalúen la opinión positiva o negativa que tengan de la reputación de una compañía.

Adicionalmente, hay que tener claro que la reputación no está dada únicamente por el quehacer de la organización, sino también por quienes hablan de la marca, como  'stakeholders', aliados estratégicos y colaboradores.

Así, la reputación empresarial consta de los siguientes elementos:

• Mensajes claros y asertivos.
• Información oportuna.
• Estrategias eficaces para hacer llegar mensajes y entablar diálogos con los diferentes públicos.
• Manejo de situaciones y eventos particulares.
• La comunicación organizacional, entendida como una herramienta estratégica clave para la gestión de las empresas.

Pero esa reputación es susceptible de ser muy bien construida o destruida. La construcción se hace día a día con acciones consistentes, transparentes y que muestren un genuino y declarado interés en integrar y trabajar con los 'stakeholders' de
la organización.

Los ejecutivos de las compañías necesitan tener claro que las decisiones que toman son permanentemente evaluadas por sus grupos de interés, los cuales se preguntan, además, si la empresa merece su confianza por la manera en la cual hace negocios y se relaciona, con quién se asocia y cómo gestiona su talento humano, entre otros aspectos.

Esta percepción es la denominada 'Licencia para Operar' (LTO por sus siglas en inglés), término que surgió a finales del siglo veinte y que propone que la aceptación social tiene tres dimensiones: política, económica y social. La forma en que la empresa actúe, viva y construya relaciones en estas dimensiones le dará legitimidad y generará confianza.

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