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Camilo Sánchez

Más frases que realidades

Las generaciones presentes y futuras nos cobrarán que solo fuimos capaces de responder con frases grandilocuentes en lugar de acciones efectivas.

Camilo Sánchez
POR:
Camilo Sánchez
noviembre 19 de 2021
2021-11-19 12:44 a. m.
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La COP 26 que terminó en Glasgow (Escocia) fue escenario de compromisos en materia climática, sobre todo de los países que menos aportan en las emisiones de Gases Efecto Invernadero -GEI-, y con compromisos muy etéreos por parte de quienes pueden hacer la diferencia como China, India, Rusia y Estados Unidos. La opinión pública reclama acciones concretas e inmediatas y no seguir en la retórica de simples declaraciones y diagnósticos sin resultados, como ha sucedido en las últimas COP.

Según los expertos, lo acordado es insuficiente para controlar el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5° C. Hay que actuar, sí o sí, para tener futuro.

El gobierno colombiano presentó metas y compromisos claves en materia ambiental; se resalta la reducción para el año 2030 del 51% de las emisiones de GEI, en el marco del Acuerdo de París y el lanzamiento de la Estrategia Climática de Largo Plazo, con la que el país le apuesta a alcanzar la carbono neutralidad a 2050. Además, se anunció que la meta prevista para el 2030 de tener el 30% de las áreas terrestres y marinas protegidas se espera cumplir a 2022; se resalta la conformación del Corredor Marino en el Pacífico Este Tropical, con otros países de la región. Se suscribieron acuerdos sectoriales para potencializar la carbono neutralidad; también, la declaración para la equidad en los Mercados de Carbono; el control a la deforestación ilegal; se obtuvieron fondos para la protección de ecosistemas estratégicos, entre otros. Incluso, Colombia expuso que un incentivo importante sería la condonación de la deuda externa de aquellos países que cumplan con sus metas, asunto que todavía no ha sido acogido. Sin embargo, antes de seguir comprometiéndonos en nuevas y más exigentes metas es deseable cumplir con las inicialmente propuestas.

Para Colombia, con solo el 0,6% de las emisiones globales, es fundamental definir un plan concreto para que estos compromisos se vuelvan realidad. ¿Qué sentido tiene enfocar esfuerzos sobre los mismos actores, cuando no se tienen en cuenta detalladamente sectores que más emiten, como el agrícola y el transporte? ¿Cómo se garantizará el control y conservación de las áreas protegidas si sigue creciendo el narcotráfico, la minería ilegal y la expansión de la frontera agrícola, a merced de nuestros bosques? ¿De dónde saldrán los recursos para países como el nuestro? Lo que sí está claro es que hay que fortalecer el monitoreo para saber si vamos a lograrlo. Estos compromisos no se pueden plantear a cualquier costo y con mayores cargas en sectores que no son los que más emiten como el energético y de agua, de ahí que el ‘Todos ponen’, de acuerdo con su impacto, es esencial.

El camino al infierno está empedrado con buenas intenciones y de seguir como vamos, las generaciones presentes y futuras nos cobrarán que solo fuimos capaces de responder con frases grandilocuentes en lugar de acciones efectivas.

CAMILO SÁNCHEZ
​Presidente de Andesco

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