En varias ciudades del país el empleo informal supera el 80%

Perfil de trabajadores informales en el país: mujeres, jóvenes y solteros, en mayor riesgo.

Informalidad: hay ciudades en las que supera el 80%

CEET

Informalidad: hay ciudades en las que supera el 80%

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marzo 18 de 2012 - 06:47 a.m.
2012-03-18

 

El Gobierno prepara decreto para un billonario plan de subsidios para la vejez de estos trabajadores.
 
La magnitud del empleo informal en Colombia es tal, que tiene en jaque los sistemas de salud y de pensiones y ha llevado al Gobierno a plantear un billonario plan de subsidios, cuyo decreto podría salir la semana entrante, para el sostenimiento, en su vejez, de los actuales trabajadores que no lograrán pensionarse (ver recuadro). 
 
Pero, ¿quiénes son los informales? Un estudio que acaba de divulgar el Banco de la República estima que se trata del 62 por ciento de los trabajadores colombianos, un cálculo superior al 56 por ciento que resulta de utilizar los criterios usados por el Dane. En la primera medición se tiene en cuenta a los trabajadores que no contribuyen a la seguridad social, y en la segunda, a personas que trabajan en establecimientos con menos de diez trabajadores
En ambos casos, todo apunta a que no más de cuatro de cada diez trabajadores gozan de un puesto formal, lo que condena a los otros seis, de entrada, a un ingreso inferior.
El estudio del investigador del banco central Luis Armando Galvis presenta un panorama de baja calidad del empleo en el país, donde el 88 por ciento de los trabajadores no recibe primas; el 67 por ciento no tiene vacaciones con sueldo y el 62 por ciento no aporta a pensiones o salud.
 
La informalidad ataca más en las ciudades que están fuera del eje de capitales como Bogotá, Cali, Medellín o Bucaramanga. De hecho, Medellín tiene la más baja informalidad, con 50 por ciento. En cambio, el peor caso es Quibdó, cuya informalidad llega a 84,14 por ciento, seguido por Riohacha, con una tasa de 81,23 por ciento.
 
Según Stefano Farné, director del Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social de la Universidad Externado, "hay sectores productivos que por definición son más informales que otros, como por ejemplo el comercio y los servicios domésticos. En ciudades donde esas actividades son más fuertes hay más informalidad".
 
El estudio de Galvis advierte que la informalidad se presenta más en trabajadores con bajo o ningún nivel educativo (pues su productividad es menor), en mujeres, en solteros o en personas jóvenes.
 
El investigador explica que en un principio la alternativa para los más jóvenes, dado su alto nivel de desocupación, es comenzar su vida laboral en actividades informales; en edades medias, cuando se presume que son más productivos, aumenta la probabilidad de ser formales. Pero cuando son más viejos crece de nuevo el riesgo de ser informales.
De acuerdo con Juan Carlos Guataquí, coordinador de investigación en economía laboral de la Universidad del Rosario, "mientras se siga generando empleo en las condiciones que lo estamos haciendo, la informalidad laboral no bajará".
 
En sectores como el agroindustrial -dice Guataquí- se presenta más informalidad pese a los esfuerzos del Gobierno por vincular a esos trabajores al sector regulado, ya que los empresarios "apenas se hace la ley, hacen la trampa".
 
Jaime Tenjo, director de economía de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, señaló que en muchos casos los informales prefieren esa condición, pues reciben más dinero de inmediato.
"Es el caso de un embolador que se puede hacer hasta 80 mil pesos al día, que al descontar los gastos diarios de 10 mil pesos, queda con una ganancia de 70 mil pesos, que es libre porque no paga aportes a pensión", concluyó.
 
Mesadas para vejez de los informales
 
Con el decreto sobre Beneficios Económicos Periódicos (BEP), se aspira a lograr que entre 3,5 y 6 millones de trabajadores informales logren ahorrar así sea menos de lo que aporta al sistema de pensiones un trabajador de salario mínimo. El objetivo es que cuando estos trabajadores lleguen a la vejez consigan recibir una mesada subsidiada por el Gobierno, que no se considera pensión, pues están prohibidas las pensiones inferiores al mínimo. Estos ahorros serán administrados por Colpensiones, entidad que funcionará desde el 2 de abril. En los últimos días, funcionarios del Ministerio de Trabajo discutían detalles sobre los BEP y, de terminar su labor, esta misma semana podría salir el decreto. En caso contrario, podría ser expedido después de la Semana Santa.
 
Testimonio / Solo dos días de descanso
 
Johana Arévalo, 
vendedora informal en Bogotá
 
A esta madre soltera de 29 años, su trabajo no le permite tener vacaciones como lo hace un empleado que devenga un ingreso fijo mensual. Por eso atiende su negocio todo el año y solo descansa los jueves y viernes de Semana Santa. 
 
"Son mis vacaciones, porque para poder pagar todos los gastos que tengo, no puedo parar. Así ha sido desde hace 13 años", explica.
 
Vive con su mamá, quien se queda con las ganancias de la venta de comida del negocio, mientras ella obtiene su sustento de los minutos de celular. Dos hermanas también trabajan por cuenta propia. 
 
Estudió tecnología en sistemas en el Sena y no ha conseguido trabajo desde que realizó su pasantía; sin embargo, considera que su oficio actual no es permanente.
 
El domingo debe conseguir un dinero extra en la ciclovía de la avenida Boyacá con calle 26 de la capital del país, donde debe exprimir un bulto de naranjas que lleva para trabajar.
Cotiza en salud porque piensa que Coomeva presta un mejor servicio que el del régimen subsidiado, pero no lo hace en pensión porque prefiere destinar ese dinero para tener con qué pagar una vivienda y dejar de pagar el alto costo de arriendo de 1'100.000 pesos.
 
REDACCIÓN ECONOMÍA Y NEGOCIOS
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