Comprar vivienda para habitarla, un negocio
que crece en Bogotá

Camacol reveló que en la capital 78% de las familias adquiere oferta residencial para vivir en ella, mientras que el 17% lo hace para arrendarla.

La construcción de vivienda en Bogotá sigue presentando problemas.

Compradores de estrato medio pueden acceder a una segunda vivienda, con subsidio.

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Portafolio
octubre 02 de 2018 - 10:09 p.m.
2018-10-02

Las tasas de interés bajas y los programas del Gobierno Nacional, que desde hace varios años ofrecen beneficios que se ajustan a todos los estratos, han resultado determinantes para que las familias logren el cierre financiero y puedan adquirir una vivienda nueva en el país.

Un caso relevante está en Bogotá, donde la seccional de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) realizó 170 encuestas que permitieron determinar cuál era la principal destinación que le dieron al inmueble quienes compraron en la ciudad.

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Su gerente, Martha Moreno Mesa –quien recordó que ese ejercicio se llevó a cabo en abril y mayo pasados–, identificó algunos de los hallazgos: “El 78% de las personas entrevistadas compró una vivienda para habitarla, mientras que el 17% lo hizo por inversión”, reveló la directiva.

“Si bien la posibilidad de contar con un inmueble residencial nuevo para planes de inversión (es decir, con el fin de arrendarlo o revenderlo) tiene una participación importante, es la necesidad habitacional la que más motiva la intención de compra”, reconoció la directiva.

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“De hecho –agregó–, la situación estaría ligada, en parte, a que ahora las familias que viven en arriendo reconocen la efectividad de los programas impulsados a través de la política habitacional del Estado, que buscan disminuir el déficit y, en consecuencia, los están aprovechando”.

En línea con esto, precisamente, ayer el ministro de Vivienda Jonathan Malagón, anunció que de 25.000 subsidios del programa Mi Casa Ya destinados inicialmente para el próximo año en el país se pasará a 32.000. Esto supondría más gente adquiriendo oferta residencial y habitándola, si se tiene en cuenta que, sobre todo en el caso del inventario social disponible, uno de los requisitos de ley es que los beneficiarios residan allí, mínimo diez años.

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VALORIZACIÓN SE AJUSTÓ

Teniendo en cuenta la tendencia trazada por Camacol para Bogotá, Portafolio también consultó a Guillermo Herrera, Secretario Distrital del Hábitat, quien anotó que la valorización real de la oferta residencial nueva es otra variable que estaría impulsando la tendencia de comprar para quedarse a vivir en los inmuebles.

“Este indicador viene creciendo a una tasa real del 2,5% (hace tres años lo hacía al 8%), lo que significa que la vivienda pierde atractivo como inversión, pero se vuelve interesante para habitarla.

A esto, el funcionario le agregó que “las condiciones de acceso para los hogares han mejorado bastante, debido a que el ingreso está creciendo más rápido que el precio y eso es determinante”.

Según Herrera, el ingreso promedio de los bogotanos creció 30% entre el 2010 y el 2017; además, los precios de los arriendos se han incrementado a tasas reales muy bajas, incluso, inferiores al 1%. “Esto, por lo tanto, ha desestimulado la compra para arrendar, por lo menos por ahora”, explicó.

Teniendo como base esto, el funcionario prevé que con programas como Mi Casa Ya los hogares que devengan ingresos inferiores a 4 salarios mínimos mensuales pueden tener cuotas inferiores a los 300.000 pesos para comprar un inmueble residencial, siempre y cuando lo habiten. En contraste, estos mismos hogares pagarían entre $400.000 y $560.000 si lo toman en arriendo”. Portafolio también consultó a Andrés Correa, vicepresidente de los miembros jóvenes de la Federación Internacional de Profesiones Inmobiliarias (Fiabci), quien dijo –sobre esta dinámica– que “los precios ya han decantado el mercado y las viviendas están llegando a los compradores que realmente las usarán o rentarán”.

Sobre el dato que dio a conocer Camacol, el directivo recordó que –según las cifras del Dane–, “aún hay cerca de 700.000 hogares que no tienen un techo propio ni en alquiler y, ante esto, comparten espacio con otras familias.

“Por lo tanto, la situación demuestra que aún hay demanda por satisfacer, y, en consecuencia, buscarán el mejor precio por metro cuadrado, pero también unidades nuevas para acceder a los auxilios del gobierno, ya sea el subsidio directo o a la tasa para vivienda de interés social y el que se ofrece para estrato medio”.

EN LÍNEA CON LOS SUBSIDIOS

Ayer, el ministro de Vivienda Jonathan Malagón anunció que el próximo año serán habilitados más de 32.000 subsidios para todo el país con el programa de vivienda Mi Casa Ya.

“Esto significa un incremento del orden del 30% y más oportunidades para las familias colombianas”, señaló el Ministro, quien agregó que la inversión para este programa en el 2019 supera los $400.000 millones, con la ventaja de que están los subsidios a la cuota inicial y los de la tasa de interés, que garantizan que la cuota mensual que pagan las familias no supere lo que están pagando por arriendo”.

HAY ESPACIO PARA LOS INVERSIONISTAS

Aunque el estudio de la regional de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) destaca que en Bogotá hay más gente comprando vivienda para residir en ella, también es cierto que aún existe un grupo potencial interesado en la inversión.

Incluso, el informe lo discrimina por edades, y en ese sentido señala que el 50 por ciento –de esas 170 encuestas realizadas– “compró por inversión y tiene más de 51 años, mientras que el resto está entre quienes tienen entre 25 y 50 años”.

Según le gerente de la regional de Camacol, Martha Moreno Mesa, “ese 50 por ciento lo conforman personas que están en un momento de su vida más holgado económicamente y, aunque no necesariamente tienen alto poder adquisitivo, sí han solucionado su necesidad de vivienda y, en consecuencia, buscan alternativas para aumentar su patrimonio”.

Para la directiva, esto “simplemente está demostrando que los potenciales inversionistas ven en el negocio inmobiliario una buena alternativa, que –de hecho– ahora es más segura”.

En este punto, y a propósito de la política pública en marcha, vale recordar que a través del subsidio a la tasa de interés, el Gobierno les ofrece a los compradores de estrato medio –específicamente de oferta entre $105 millones y $340 millones– la posibilidad de acceder a una segunda vivienda.

Se trata de un mercado, que a pesar de que aún se está ajustando tras un año complicado, en el 2019 sería el encargado de revertir algunas de las cifras a la baja de la industria.

En Twitter: @GabrielFlorezG

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