Hogares unipersonales: nuevo reto para los constructores

Algunos analistas coinciden en que el impacto en los sectores inmobiliario y edificador se está dando en los nuevos proyectos.

Vivienda unipersonal

La oferta de valor debe modificarse, porque por lo menos el 16% de la población en Colombia vive sola.

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Portafolio
octubre 01 de 2018 - 03:07 p.m.
2018-10-01

En un reciente encuentro sectorial, la gerente de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), regional Bogotá y Cundinamarca, Martha Moreno, citó los resultados de la Encuesta Multipropósito del 2017 de la Secretaría Distrital de Planeación, la cual reveló que en Bogotá y la región se están presentando cambios significativos que están obligando a los involucrados en la industria a reinventarse.

Una de las transformaciones relevantes –según la directiva– fue el aumento en el número de hogares unipersonales: “Se incrementaron de 14,5% en el 2014 a 16,32% el año pasado; tendencia que está motivando a los desarrolladores de vivienda a repensar la manera en que diseñan los proyectos inmobiliarios, y al sector público, a ver cómo proveen los servicios necesarios para satisfacer esa nueva demanda”.

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Es tal el impacto de este fenómeno, que, incluso, a comienzos del año se dio a conocer un decreto que homologó los montos de los subsidios familiares de vivienda de las cajas de compensación con los otorgados por el Gobierno, a través del programa Mi Casa Ya. De esta forma, quedaron en dos rangos, y con valores que oscilan entre 15 y 23 millones de pesos.

Sin embargo, algo relevante de la norma fue que el beneficio que estaba dirigido para las familias tradicionales, también se abrió a los hogares unipersonales. ¿La razón? Porque, precisamente, hay cambios culturales y demográficos ineludibles en el país.

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Según Moreno, están obligado a reinventar –además de la forma de construir–, la manera cómo se gestiona la política pública, en este caso, el otorgamiento del subsidio familiar.

Con este entorno, algunos analistas coinciden en que el impacto en los sectores inmobiliario y constructor se está dando, por ejemplo, en los nuevos proyectos, ahora con espacios más pequeños.

Camilo Herrera, presidente de la firma Raddar, le da una lectura a la situación: “Creo que lo que está sucediendo es que hay más hogares que gente, lo que significa que se presenta una oportunidad inmobiliaria más grande”.

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Esto significa, según el directivo, que la oferta de valor que existe actualmente debe modificarse, porque –como reveló el Dane– “por lo menos el 16% de la población en Colombia vive sola y esto parece que seguirá en aumento, generando un esquema de necesidades que el mercado no está acostumbrado a darles”.

GENTE Y URBES DIFERENTES

En línea con las apreciaciones de Herrera, el gerente de la firma inmobiliaria Avacol, Manuel Alfonso Carrillo, agrega que hoy el mundo es digital y los jóvenes (muchos de ellos millennials) no tienen entre sus prioridades tener y criar hijos, lo que –de paso– está ligado, entre otros aspectos, a una nueva manera de construir.

“Prefieren vivir en espacios solo para ellos, con menos cosas que los aten al mundo (eso sí, no pueden faltar la conectividad y con esta, el computador y los accesorios tecnológicos). Por eso, existe una necesidad creciente de ofrecer nuevas opciones constructivas, porque, definitivamente, se trata de clientes con nuevas exigencias y necesidades”, anota.

Para Francisco Paillie, director de la franquicia inmobiliaria RE/Max en Colombia, el crecimiento de las familias unipersonales se está evidenciando en los datos preliminares del Censo 2018.

“En cuanto al negocio de corretaje, a diferencia del de construcción, esto genera varias consecuencias, entre ellas, que habrá más rotación, porque se trata de personas que se mueven más y no se quedan en las viviendas mucho tiempo”, señala el directivo. Paillie también explica que han realizado investigaciones para medir la estadía promedio, y los resultados confirman esta dinámica en el país: “Actualmente, permanecen 7,8 años en una vivienda, pero con el aumento de estos hogares se prevé que disminuirá a 5 años. Algo para destacar, además, es que se trata de gente que busca estar cerca de su trabajo; por ejemplo, usan bicicleta y en la medida en que cambian de actividad, se van desplazando de barrio, de ciudad y, en consecuencia, de vivienda”.

Es decir, como lo advirtió la gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca, la situación trasciende las cuatro paredes, y obliga a revaluar –incluso– la forma de planificar las ciudades.

“Esto quiere decir que también se deben construir espacios urbanos innovadores que respondan a las nuevas dinámicas de cada urbe, con viviendas y entornos en donde se les dé prioridad a espacios que respondan a los nuevos intereses de los habitantes como las zonas de ejercicio y reciclaje, parqueaderos de bicicletas, áreas para el teletrabajo y para las mascotas”, anota Moreno.

A esta realidad, la gerente regional de Camacol le suma que “estas propuestas habitacionales deben estar acompañadas de la producción de espacio público de calidad acorde con el perfil demográfico de cada zona de la ciudad, de tal forma que se generen las estructuras sociales y arquitectónicas más adecuadas para suplir las necesidades de los ciudadanos”.

HAY OTRAS TENDENCIAS

Juan Camilo Castaño, gerente de la firma de investigación inmobiliaria Tinsa en Colombia, señala que otro foco del negocio es el de los estudiantes que llegan a las capitales. Para ellos, se han desarrollado proyectos con apartamentos de 40 metros cuadrados, en promedio.

Así, es recurrente en varias ciudades la disminución del área promedio ofrecida, que cayó en el último año 5,4% en Bogotá para ubicarse en los 64,3 metros cuadrados.

Manuel Alfonso Carrilo, gerente de Avacol, agrega que también están las personas separadas, que no viven con los hijos o que por decisión propia prefieren vivir solos. Igual, está el caso de los adultos mayores.

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