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César Caballero Reinoso

Motos, motos y más motos

Es imperativo afrontar el tema como un fenómeno social de informalidad que debemos estudiar, entender y buscar soluciones.

César Caballero Reinoso
POR:
César Caballero Reinoso
enero 16 de 2023
2023-01-16 12:17 a. m.
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El tema de las motos ya se salió de control y está en camino a convertirse en un estallido social de grandes proporciones. Hoy más de 10 millones de personas tienen una y todo indica que su crecimiento continuará. Hoy es muy racional tener una moto en lo micro, pero extremadamente inconveniente en lo macro.

Es un ejemplo de la tragedia de los comunes: los bienes públicos, como las normas, nos sirven a todos, pero no son defendidas por nadie. Las motos son una alternativa de transporte con grandes ventajas frente a los sistemas públicos y la tenencia de vehículos. Como bien señaló el editorial de Portafolio el pasado viernes, las razones son varias.

Su costo les permite ser el primer activo de muchos hogares; dan una gran flexibilidad en tiempos, espacios y costos; son altamente subsidiadas en muchos frentes: no pagan peajes, no les aplican las restricciones del pico y placa, ahora tienen un descuento en el valor del Soat; finalmente, en la práctica cumplen el código de tránsito voluntariamente, sin ninguna sanción por parte de las autoridades. Muchos conductores de motos que se comportan de forma responsable, pero cualquier observador podrá constatar que un número creciente asumen que las normas son solo para los vehículos y los transeúntes.

El uso del casco parece una costumbre solo en algunas de las grandes ciudades, en el resto del país es un comportamiento extraño. Respetar los semáforos o no ir en contravía es algo atípico en todo el país.

Tener millones de ciudadanos que de forma sistémica no cumplen las normas es la fórmula para crear un desastre colectivo. Aplicar el código de tránsito y ordenar la situación a través de dicha norma ya es imposible, pues la larga y constante permisividad de las autoridades lo hace imposible. Este panorama va deteriorando el comportamiento cívico del resto de ciudadanos y por ello ya vemos de forma cotidiana cómo los pequeños conflictos generados al conducir van produciendo cada día más enfrentamientos entre las personas.

Todo parece indicar que en el corto plazo no podremos tener sistemas públicos de transporte eficientes, dignos y de precio razonable como alternativa al uso de las motos.

No se trata simplemente de regularlas y pedirle a la Policía y las autoridades que controlen a los infractores; esa vía ya ha sido desbordada. Es imperativo afrontar el tema como un fenómeno social de informalidad que debemos estudiar, entender y buscar soluciones sociales innovadoras y atrevidas a esta situación que ya se salió de control.

Propongo iniciar con la discusión de una reforma a los pases. Un proceso serio de capacitación con un sistema de puntos de confianza en el uso de la licencia. Cada conductor los mantendrá o perderá en la medida en que tenga infracciones hasta un nivel donde su licencia sea suspendida temporalmente y en casos de reincidencia definitivamente.

CÉSAR CABALLERO
Gerente Cifras & Conceptos S.A.

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