‘Colombia está cerca de romper la barrera del subdesarrollo’

El empresario Carlos Slim habló en exclusiva con Portafolio y el canal Red + de sus planes en el país y de su visión de la economía regional.

67.100 millones de dólares es la fortuna, según Forbes, del empresario Carlos Slim.

67.100 millones de dólares es la fortuna, según Forbes, del empresario Carlos Slim.

Archivo particular.

POR:
Portafolio
octubre 11 de 2018 - 10:32 p.m.
2018-10-11

Carlos Slim, el hombre más rico de Latinoamérica y el séptimo del mundo, según la lista Forbes, visitó Colombia en el marco de la XXIV reunión plenaria de la Fundación Círculo de Montevideo y pudo conversar con Portafolio y con el director del Canal Red + y de Red + Noticias sobre sus perspectivas en el país y en la región y sobre sus planes de seguir diversificando sus inversiones.

La entrevista también se transmitirá esta noche en el programa ‘Al punto con Juan Lozano’, en dicho canal.

Usted insiste en que hay que luchar contra la pobreza...

Debería haber un esfuerzo internacional por combatir la, a través de la educación y el empleo, que es uno de los objetivos más importantes de estas nuevas sociedades. Antes era un problema ético y de justicia social, ahora es una necesidad económica.

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Dijo también que una característica de esta nueva civilización es la búsqueda del bienestar de todos...

Se sustenta en el bienestar de todos, se necesita tener más personas educadas y preparadas. El esfuerzo físico ya es secundario, ya está sustituido por las maquinarias, los equipos, la robótica, etcétera. Antes la persona era parte de la máquina, como se ve en la película Tiempos Modernos de Charles Chaplin. Allí, el empleado y la división del trabajo eran parte de la máquina, y de la línea de producción. Ahora son más bien como pastores de las computadoras, supervisando varios monitores a la vez, mientras que la producción se ejecuta de manera automática. Y eso que la inteligencia artificial apenas está empezando.

Usted le hizo una invitación muy entusiasta al trabajo desde temprano para que los jóvenes fueran alcanzando sus horizontes...

Yo creo que la educación es fundamental a todos los niveles y que aquellas personas que no tienen interés o vocación de hacer una carrera profesional, o de hacer estudios de posgrados, deben tener muchas puertas abiertas de capacitación para el empleo.

Debe haber una especie de carreras subprofesionales. Por ejemplo, que no tengan que ser médicos sino que puedan ser técnicos en salud o alguna actividad intermedia. La mejor forma de capacitarse es a través de combinar el conocimiento teórico básico con la experiencia del trabajo.

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Se ha dado un giro en la política de algunos países en América Latina, ¿cómo está observando estos vientos de populismo, como lo describen algunos analistas?

Todos los calificativos y etiquetas son un poco simplistas, por cualquiera que sea la situación. Yo creo que mientras que estos líderes sean elegidos por la población, lo veo bien.

Lo que sí esquelas personas están inquietas por diversos motivos y se han manifestado en una dirección o en otra. Pero son los electores los que toman la decisión, esa es la democracia.

¿Pero no le preocupa que el electorado se vea atraído por ‘cantos de sirena’ que aseguran soluciones a problemas que llevan décadas?

No estoy muy convencido de eso. Yo pienso que los que van a votar, muchos de ellos tienen más experiencia que los teóricos porque conocen si ha habido corrupción, si cumplen sus propuestas o si estas son viables. Por otro lado, yo creo en la división de poderes, por supuesto. Hay leyes que limitan las posibilidades de algunas tomas de decisiones extremas. Además, hay muchos asuntos, programas y problemas correctos, que no son ni de izquierda ni de derecha, sino que son universales. Y con las economías cada vez más abiertas, una mayor interacción e interdependencia entre los países, eso también representa un límite en la toma de decisiones.

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No cabe duda de que nuestros países requieren inversiones que generan actividad económica, y empleo. No hay ninguna duda de ello.

Con compañías en varios países, ¿no le inquieta que las reglas de juego en los lugares en los que opera, se deterioren? ¿No le quita el sueño cosas como la guerra comercial de Estados Unidos y China?

Estados Unidos sigue importando grandes cantidades de China y China se sigue financiando grandes montos de las exportaciones. No veo que haya un problema comercial.

Hay es una preocupación de Estados Unidos, que tiene algún sentido porque tiene déficit comercial con varios países, porque está importando bienes a cambio de activos. Seguramente estará buscando mejorar esa situación de tan alta dimensión y que se ha vuelto crónica.

Apropósito de las inversiones, ¿cómo se avizora el futuro de inversiones de su grupo en América Latina y en Colombia?

Cuando los reguladores promueven, por ejemplo, el desarrollo de las telecomunicaciones, pues eso implica mayor inversión de los participantes, y mayor competencia. Pero cuando hay regulaciones inadecuadas, las inversiones se frenan. Y con América Móvil, eso ha ocurrido en algunos casos, cuando algún país establece reglas o frenos.

Por ejemplo, cuando no hay espectro disponible, no lo promueven o lo buscan vender demasiado caro y sacan del mercado algunas condiciones, las inversiones bajan.

El presidente Duque pretende hacer una apuesta muy fuerte por la conectividad y por mejorar las condiciones para las inversiones en este sector, ¿tuvo la oportunidad de conversar con el Presidente?

No, pero lo escuché. Me llamó mucho la atención, me impresionó de manera muy positiva el conocimiento que tiene de la tecnología, de lo que está pasando en el mundo y en este cambio de época. Fue muy grato y muy amplio en su exposición. Es muy claro en su objetivo de buscar conectividad de toda la población. Y para eso, tiene que impulsarse de todos los que participamos en esta actividad.

Tenemos ya varios años en la ITU, que es la Unión de Telecomunicaciones Internacional, y se formó una comisión para la promoción de la banda ancha. Lo primero que se hizo fue concientizar a los gobiernos de la importancia que tiene la banda ancha. Y eso se ha logrado con creces, pero siguen habiendo limitaciones en algunos países en el espectro, en la regulación, etcétera. Eso sí, hemos encontrado diferencias entre unos y otros. Y, evidentemente, en donde hay esas limitaciones, la inversión es menor.

De hecho, las inversiones que hemos hecho en Colombia han sido muy importantes durante muchos años, por unos 18 o casi 20 años. Y en los últimos dos, las disminuimos, precisamente por esas regulaciones que desestimulan.

¿Tienen la expectativa que esa regulación mejore para retomar el ritmo?

Si uno de los planes de gobierno de alta jerarquía es darle conectividad a la población, sin duda que habría un incremento de la inversión, y no solo nuestra, también de nuestros competidores. Incluso, más inversiones para poder impulsar, no solamente la red, que es como se puede conectar todos, sino también otros servicios como los satelitales y los celulares.

Porque no solo se monta la red y queda la conectividad. Para estar conectados pero se necesitan aparatos inteligentes que accedan a internet, que es lo importante en la conectividad.

Desde ahí, se puede disfrutar de algunas ventajas, que incluyen la parte de la educación masiva y la igualdad de oportunidades en ese sentido, las cuales se dan a través de la tecnología.

Alguien puede estar en la Sierra de Chihuahua, en México, y tener un celular con acceso a internet y desde ahí, puede tomarlos cursos que se dan en Harvard, o en MIT o en Stanford y sin costo. Porque todos los programas que tenemos de la plataforma Aprende, los tenemos gratis, incluyendo el uso de la conectividad.

También es muy importante además, que el gobierno mismo empiece a impulsar el uso de la red para sus servicios, como el pago de un impuesto, para la salud, la educación y para los servicios públicos.

Da la impresión de que usted ha ampliado el abanico de inversiones en los últimos años. Por ejemplo, el caso del sector petrolero. ¿Cómo ha sido su experiencia al abrir ese portafolio?

El grupo siempre ha estado en muchas actividades desde que empezamos en 1965, cuando estaba Inversora Bursátil, como en la construcción, una embotelladora de refrescos que teníamos ese año.

En la crisis de deuda externa del 1982, cuando se descompusieron mucho las cosas, hubo oportunidad de hacer más que inversiones, adquisiciones, porque inversiones es una cosa, pero ya poder entrar en una actividad empresarial, adquiriendo el control de una empresa es diferente.

Y, por supuesto, en función de que en México se está abriendo una reforma energética, igual que en otros países, estamos iniciando en este campo.

Tenemos inversiones en algunos gasoductos, incluso, hemos hecho inversiones aquí en Colombia también. Aquí el problema que hemos tenido es, como estábamos en zonas muy alejadas, el transporte encarece mucho el producto, en los campos en los que hubo éxito. En algún otro pozo de exploración no hemos encontrado petróleo.

Y en general, hay que invertir para explorar, para después operar y crecer. En México ganamos también dos campos, estamos esperando que nos autoricen para invertir y de, alguna manera, estamos iniciando Carso Energía.

Sobre esas actividades diversificadas, hay una en Colombia que fue la inauguración de Plaza Claro, siguiendo el modelo de Plaza Carso en México, ¿vienen más de este estilo?

Todavía no acabamos la Plaza Claro, son cuatro edificios. Se hizo el estacionamiento, el centro comercial y uno de oficinas, y están en proceso los otros dos. La estructura es para continuarla y ya se está construyendo.

El negocio de telecomunicaciones de ‘carrier’ en el que competimos con algunas otras empresas, que tiene Verizon, Vodafone, Telefónica, etcétera, es uno de esos campos, el cual es el más competido y más regulado, y que requiere de mucha inversión.

Sin embargo, hay muchas cosas que se suben sobre esa red. Es como el sistema nervioso de la nueva civilización. Pero ahí se suben empresas que dan servicios de video, o como los que ofrecen Facebook, Google, YouTube, Amazon y nosotros estamos desarrollando algunas de esas actividades. Entonces, a través de esta red, hay otro tipo de actividades que probablemente van más en esa dirección, en las que continuaremos en el tiempo.

¿Qué percepción tiene de Colombia?

Siempre he tenido una percepción excelente de Colombia desde que empezamos. Los empresarios son buenos y el capital humano es excelente. Vislumbro un futuro muy halagador y positivo.

Pero no es muy explicable por qué es tan bajo el ingreso per cápita; son 50 millones de habitantes y de buen nivel educativo. Yo creo que el potencial de Colombia es muy alto y que debería pronto de estar creciendo en niveles superiores, que ahora son menores al 3%. Yo creo que nuestros países, en general, deberían crecer mucho más. Y que cuando llegamos a cierto nivel (ingreso per cápita) de US$8.000 o US$10.000, o a veces US$6.700.

Pero en los niveles más o menos que tiene Colombia, y de los que otros países están un poco arriba, como Chile, se está a punto de romper la fuerza de atracción del subdesarrollo o las vías del desarrollo.

Es decir que el acceso al crecimiento, cuando se rompe esa barrera del ingreso per cápita, se empieza a acceder a niveles más altos. Ese es el ejemplo de España, cuando estaba en US$4.500 y ahora está en US$15.000 y ya se rompió esa velocidad de fuerza gravitacional. Es una velocidad de escape al desarrollo. Y muchos países lo hicieron también en Europa y en Asia. Y eso es lo que tenemos que hacer en América Latina, yo creo que Colombia está en gran posición para hacerlo.

¿A qué le atribuye que estemos en eso que conoce como la trampa del ingreso medio, en la cual estamos creciendo este año al 1,5% en América Latina y, según el FMI, Colombia a 2,8%? Pero son cifras bastantes bajas, e incluso, la evolución de México ha sido relativamente modesta en las últimas décadas y pareciera que no damos ese salto...

En el caso de México, hemos desaprovechado varias oportunidades, y yo creo que en toda Latinoamérica. Hay la tentación del gasto corriente, hay ley de eficacia, la falta de visión de largo y mediano plazo, y la presión electoral.

En el caso de México, crecimos sostenidamente al 6,2% durante 50 años. Y a partir de 1982, hemos crecido escasamente al 1,9%, es ridículo. Lo que pasó en aquella ocasión fue que México dejó de ser rural, y de auto consumo y se empezó a volver urbano e industrial, y agrícola. Y ese es el mismo proceso que ha vivido China; el paso de la ciudad agrícola a la industrial y eso se ha hecho en toda América Latina. Aunque en algunos países no se ha hecho el cambio, pues todavía se tienen poblaciones rural es de 60 o 70% y todavía falta dar ese paso.

Por otro lado, en México, del 2000 en adelante tuvimos precio del petróleo muy favorable, que se fue al gasto corriente por errores de decisiones políticas, después de dejar muy al azar el desarrollo.

La verdad es que ha habido oportunidades de crecimiento que se han desaprovechado.

¿Se considera un optimista o un pesimista?

Soy realista y tengo pensamientos positivos. Yo creo que el que vive con pensamientos y emociones negativas y cree en el pesimismo, va a dar a la mediocridad. El optimismo, si se ve como energía, como una cuestión positiva de hacer y de aprender y de ser, entonces sería optimista.

Y hablando de lo que comentaba de la nueva civilización, creo que uno de los principios que tenemos es que el optimismo firme y paciente, rinde sus frutos.

Yo creo que es ver una realidad producto de entender un poco más lo que está pasando.

Ricardo Ávila, Director de Portafolio
Juan Lozano, Director del Canal Red+ y Red + Noticias

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