Crean una marca de pesca responsable

Los pescadores realizan sus faenas en mar abierto respetando la edad, peso y talla mínima del animal antes de comercializar.

Pescado

Julián Medina, vicepresidente de Corpagolfo, explica los avances en comercialización.

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abril 28 de 2019 - 08:00 p.m.
2019-04-28

Morrosquín es el nombre de una nueva marca de pescados y mariscos que promueve la Corporación de Pescadores del Golfo de Morrosquillo e Islas de San Bernardo, Corpagolfo.

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Detrás de esta iniciativa está un sello social que, por un lado promueve la pesca responsable y, por otro, busca mejorar la calidad de vida de los pobladores de la región.

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El proyecto productivo es de 24 asociaciones de pescadores artesanales de Tolú, Coveñas y San Antero y cuenta con el respaldo de entidades públicas y privadas como la Autoridad Nacional de Pesca y Acuicultura y la Fundación Acdi/Voca La.

Eduardo Estrada, presidente de Corpagolfo, asegura que “estamos montando una empresa de pescadores para pescadores. El nuevo centro de acopio y la marca Morrosquín nacen para impulsar y consolidar una corporación fuerte que realiza una actividad comercial digna y en equilibrio con el medio ambiente”.

Se han invertido cerca de 1.600 millones de pesos en infraestructura, dotación y asistencia técnica para la puesta en marcha del nuevo centro de acopio pesquero.

Manuel Gómez, experto en adecuación en estos centros, señala, por su parte, que allí las asociaciones se capacitan con talleres de buenas prácticas de conservación, manipulación y distribución. Los pescadores realizan sus faenas en mar abierto respetando la edad, peso y talla mínima del animal antes de comercializar.

Por ejemplo, un pargo óptimo mide entre 40 y 45 centímetros, cuando ya ha dejado huevos y familia, lo que asegura la continuidad de la especie y el equilibrio del ecosistema.

Así mismo, se pesca con artefactos como el anzuelo y una malla (mínimo de un diámetro de longitud entre costuras), para asegurar que si el animal no cumple las condiciones se devuelva inmediatamente al mar.

Además, se usa una cava adecuada con hielo para mantener la cadena de frío desde la evisceración y lavado, hasta el traslado al centro de acopio. Esto también involucra la clasificación y almacenamiento en el lugar de distribución, lo que asegura un producto de calidad al consumidor final. “Un pescado de calidad garantiza un mejor pago para el pescador”, dice Gómez.

Asegurado el plan productivo el siguiente paso es la comercialización. Julián Medina, vicepresidente de Corpagolfo, dice que “la expectativa que tenemos en el momento es la de conquistar el mercado de la Costa e incursionar en Bogotá, porque sabemos que las cadenas de restaurantes son muy importantes y consumen pescado fresco”.

Los hoteles y restaurantes del Golfo les está comprando como prueba pero confían en que asegurarán el contrato por la buen calidad del producto. En Bogotá la Corporación adelanta conversaciones con el Grupo Takami, con experiencia en compras a productores de pesca con sello social.

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