El potencial de la yuca va más allá del sancocho y el pandebono

Este cultivo ha mostrado un incremento en el área sembrada y en su producción.

Yuca

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Portafolio
octubre 23 de 2018 - 10:34 p.m.
2018-10-23

El sancocho, el pandebono, el bollo y el casabe forman parte de las delicias de la gastronomía colombiana. Todos comparten un ingrediente base: la yuca, uno de los cultivos con mayor crecimiento en el país, tanto en producción como en área sembrada, y con un inmenso potencial en los mercados nacional e internacional.

Según la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA), en Colombia se pasó de producir 482.595 toneladas en 2015 a 870.450 toneladas en 2016, una variación de 80,4%, en un área de 106.217 hectáreas. Pero además de la comida típica, con su transformación en almidón, la yuca se usa para producir mermeladas, pastas, yogures, galletas y confites; como alimento animal; en la elaboración de productos textiles, plástico, papel, cosméticos, farmacéuticos y, recientemente, para producir alcohol oxigenante o carburante y un sinnúmero creciente de productos.

Pero ¿qué pudiera pasar si uno de diez panes que se producen en Colombia empleara harina refinada de yuca en vez de la tradicional harina de trigo? Pasarían varias cosas: En primer lugar, se dejaría de importar el 10% de harina de trigo para la producción de pan, pues de acuerdo con la Asociación Latinoamericana de Industriales Molineros (ALIM), Colombia importó 2.121.400 toneladas en el año 2017.

En segundo lugar, se dejarían de pagar divisas por compra de insumos en el exterior, y como tercera consecuencia, se incrementaría la generación de mano de obra en zonas productoras. Por último, se lograría que los agricultores no solo produjeran yuca, sino que además manejaran sus propios centros de procesamiento agregándole valor a su producción y mejorando así su situación económica.

El país ya viene trabajando en el desarrollo de la cadena agroproductiva de la yuca como una alternativa para reducir la pobreza y la inequidad en zonas productoras. Sin embargo, también hay retos y oportunidades en temas estratégicos de su cadena de valor, entre otros, se cuentan el desarrollo y acceso a variedades mejoradas, con mayor contenido nutricional, mejores prácticas en el manejo de plagas y enfermedades, manejo de suelos, cosecha, poscosecha y comercialización.

El Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), con sede en Palmira, Valle, lleva 50 años investigando sobre yuca, desarrollando variedades que ofrecen un mayor rendimiento, mejor calidad de almidón o calidad nutricional, resistencia a plagas y enfermedades, y otras características requeridas por los agricultores o mercados. Este trabajo en Colombia ha sido posible gracias al apoyo de socios como la Corporación colombiana de investigación agropecuaria (Agrosavia), donantes, la industria y el aporte financiero internacional, y busca brindar a los productores y consumidores mejores opciones y soluciones concretas para la generación de ingresos y la seguridad alimentaria.

La yuca también debe considerarse como un cultivo clave en la etapa las zonas afectadas por la violencia, hay una agricultura marginal, con suelos degradados y escaso uso de tecnologías. Y allí la yuca tiene claras ventajas competitivas específicas, al ser un cultivo que puede prosperar en suelos de baja fertilidad, por su reconocida capacidad de producir en condiciones ambientales desfavorables y su bajo requerimiento de insumos para el agricultor y donde otros cultivos de alto valor no ofrecen ninguna oportunidad a los agricultores pobres.

La producción de yuca para alimentación animal como los ensilajes, combinando follaje y raíces, también es otro campo inexplorado en Colombia, lo mismo que la yuca biofortificada, fuente precursora de la vitamina A, importante para el desarrollo de la buena visión, aumento de la función inmune y el crecimiento óseo, que podría solucionar el problema de desnutrición en la zona norte del país.

Solo basta la decisión política de Colombia, el apoyo de las grandes industrias y el compromiso de los productores para que se decida abrirle un espacio a las incontables alternativas que ofrece la yuca para satisfacer la demanda nacional, contribuir a reducir las importaciones y convertirse en protagonista en la próxima revolución agroalimentaria.

Precisamente, para abordar diferentes temas en torno a los cultivos de raíces y tubérculos tropicales, se lleva a cabo en las instalaciones del Ciat, esta semana, el XVIII Simposio Trienal de la Sociedad Internacional de Cultivos de Raíces Tropicales (ISTRC), donde la yuca será una de las raíces estrellas.

Y no es para menos, la yuca es la raíz que alimenta a 700 millones de personas en el mundo, distribuidas en África, Asia y Suramérica. En ella se ha depositado buena parte de las expectativas para contribuir a aliviar el hambre en el mundo e incrementar la prosperidad económica y social de los agricultores pobres y marginados de Colombia.
Por eso, entre otros resultados de este simposio internacional, se espera que la yuca pase a ser considerada como un producto u oferta viable, sostenible y protagónica en el mercado agrícola y nutricional de Colombia y que no sea solo cuestión de sancocho y pandebono, porque allí ya es la reina.

Luis Augusto Becerra
Líder del programa de
Yuca del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT)

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